título
Todología con bigote
25. La Historia de los Mundiales

Víctor Giménez
Ed. Glénat

Discúlpenme la ignorancia, pero no me queda claro si Víctor Giménez es un dibujante que se ha metido a escritor, o un escritor que ha decidido meterse a dibujante. En cualquiera de los dos casos, se queda a medio camino en ambas labores, y esta decepcionante Historia de Los Mundiales es una buena prueba de ello.

Sea por encargo o por inquietud personal, y teniendo en cuenta que no es precisamente el primer texto que narra las aventuras y desventuras asociadas a la Copa del Mundo de la FIFA, uno tiende a esperarse que cada libro sobre el tema aporte, dentro de la inevitable y esperada narración de los acontecimientos conocidos, algo diferente que le haga destacar del resto de la amplia bibliografía existente. En el caso que nos ocupa, ese detalle rompedor debería haber sido la parte gráfica, las viñetas con las que Giménez ilustra las diversas anécdotas contenidas en el libro. Quizá es éste el único aspecto en que no defrauda; el autor emplea trazos ligeros y estilizados para describir a los protagonistas en forma de caricatura. Un estilo que recuerda mucho a los dibujos más transgresores de Cartoon Network como Johnny Bravo o Las Súper Nenas, si bien con rasgos más detallados, algo necesario si se quiere que el lector reconozca a los personajes. Más realistas, pero menos atractivos, resultan los retratos de las grandes estrellas de todos los tiempos, situados en las páginas finales de la obra a modo de “quién es quién” para referencia rápida. El trabajo del autor-dibujante es, pues, intachable, si bien resulta escaso para el motivo del libro.

No es esa, por tanto, la parte que decepciona, sino la otra, la escrita, las narraciones. Quizá le habría ido mejor a Giménez de haber contado con un guionista que le escribiese los textos relativos a las crónicas mundialistas. Evidentemente, el lector no puede esperar encontrarse con un análisis exhaustivo de cada campeonato en tan poco espacio (aunque uno recuerda aquel volumen escrito por Casanovas y Tyler con motivo del Mundial de España’82 en el que, en relatos razonablemente cortos, te hacían una síntesis perfecta de los torneos precedentes), pero sí que al menos lo principal de cada uno pueda leerse y entenderse fácilmente. El problema de los textos de Giménez es que son en su mayoría caóticos: a veces se queda en la anécdota sin saber ubicarla en su lugar, otras veces hace narraciones desordenadas, centrándose en detalles insustanciales o bien adelantando acontecimientos que no son especialmente relevantes. En muchos casos te cuenta dos y hasta tres veces el mismo suceso, como si el autor no recordara haberlo escrito unos pocos párrafos más atrás. Y, la mayor parte del tiempo, sencillamente no es capaz de narrar con coherencia unos acontecimientos que son de por sí emocionantes y hacerlos mínimamente atractivos, ni siquiera para el lector que ya los conoce (que es, supongo, el lector mayoritario).

Más grave es la cosa cuando intenta trasladar el texto a los dibujos: pasemos por alto que en algunos casos el dibujo se corresponde con la parte menos interesante del texto al que acompanya, pues es prerrogativa del autor decidir qué es lo que desea ilustrar. Lo que es imposible obviar es ese empeño (fallido casi siempre) en hacer un chiste con cada dibujo del libro, cuando queda claro casi desde el principio que la efectividad en el humor no está entre las cualidades del artista. Los chistes, salvo un par de divertidas excepciones (el escupitajo a Gerd Müller, por ejemplo), no tienen gracia ni punch, o bien están muy trillados, o de muy mal gusto, o son abiertamente racistas. Nuevamente se echa en falta ahí un guionista experimentado, alguien que hubiese sabido estructurar el texto y entresacar las partes más jugosas, a las que una viñeta oportuna habría extraído todo el jugo posible y se hubiera ganado al lector sin dudarlo.

Mención especial en la parte negativa merece, por deméritos propios, la espantosa edición de Glénat, empezando por una tipografía infame que dificulta y marea en la lectura, con errores de bulto en la maquetación (hacia el mundial del 94 hay algún párrafo que, sin venir a cuento, reduce inesperadamente el tamaño de letra en un par de puntos), una organización incomprensible de los apartados (la última página de cada mundial, un simple mapa con fotos de algunas de las sedes… ¿aporta algo, aparte de servir para rellenar hueco?), junto con la falta inexcusable de corrección ortográfica y de estilo (se llega a perder la cuenta de los errores, algunos de bulto, y de las redundancias), además de la ausencia total de un prólogo, epílogo, solapilla o resumen biográfico del autor. Alguna cosa, en definitiva, que le contase al lector qué podía esperar del libro. Ciertamente poco, a la vista de su elaboración y del resultado.

comentar en 25. La Historia de los Mundiales

Los textos originales de este cuaderno se encuentran bajo la Licencia ColorIuris especificada aquí. El resto son propiedad de sus respectivos autores. El diseño de la página es obra de Jorge Portillo. Valida xhtml y css. Formatos disponibles para agregadores de noticias: atom y rss ( Suscribir). Alojamiento provisto por Libro de notas. Gestionado con Textpattern. La caricatura de Groucho Marx es creación de Al Hirschfeld, publicada por George J. Goodstadt. Si quiere saber quién visita este cuaderno y desde dónde, pinche aquí.