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Todología con bigote
4. The Lincoln-Douglas Debates of 1858

Abraham Lincoln & Stephen A. Douglas
E-Book generado a partir de los textos del Lincoln Home National Historic Site

Compendio de los siete debates mantenidos entre Lincoln (aspirante) y Douglas (en el cargo) en las elecciones al Senado de EEUU de 1858. Lincoln no consiguió el escaño, pero su actuación en los debates ante un orador experimentado como Douglas le dieron una proyección nacional tan grande que acabó impulsándole a la carrera a la Presidencia. Lincoln fue elegido Presidente de los Estados Unidos en 1860 y, meses después, comenzaba la Guerra de Secesión.

Por aquella época, el tema de la esclavitud dominaba prácticamente cada discusión política y estos debates no fueron la excepción. Es interesante que, si bien Lincoln aborrecía la esclavitud, no era partidario al principio del abolicionismo, sino más bien de dejar que la institución desapareciera por sí sola, ya que sí abogaba por prohibir cualquier ulterior extensión de ésta en la continua expansión de los Estados Unidos. Igualmente es bastante notable el hecho de que Lincoln consideraba que ningún hombre debía ser esclavo de nadie, pues la Constitución establecía que todos los hombres son creados iguales, pero igualmente afirmaba que la raza blanca era indudablemente superior a cualquier otra. Esto no era nuevo, pues salvo los abolicionistas, que eran una minoría, era el pensamiento general por entonces, se estuviera o no a favor de la esclavitud. Más aún: el hecho de que en muchos estados no existiera ésta obedeció en su principio más a razones económicas que a razones humanas o políticas.

La transcripción de estos debates resulta un documento interesantísimo en el sentido de que refleja la división de un país que, desde su fundación, debatía su forma de gobierno entre un federalismo absoluto y un sistema confederal donde los estados tenían más poder autónomo. El asunto de la esclavitud reforzaba esta división de pensamientos y acabó monopolizando el debate hasta sus últimas —y trágicas— consecuencias. En este caso el estado de Illinois, donde se enfrentaban los dos candidatos, era fronterizo con los estados esclavistas y las opiniones del pueblo estaban muy polarizadas dependiendo de en qué parte del estado se encontrasen. Esto se nota no sólo en los contenidos de los debates, sino en la forma de transcribirlos, dando prioridad a las reacciones del público para con Douglas o para con Lincoln, según el lugar.

La estructura de los debates fue siempre la misma: una hora de exposición por parte de un candidato, hora y media de réplica por parte del otro y turno de contrarréplica de media hora para el primero. No había moderador ni preguntas del público y los candidatos se alternaban en este sistema de turnos de un debate al otro (Douglas inició cuatro y Lincoln tres). Obviamente, muchas de las discusiones se repetían, pero igualmente sorprende que en los debates había —dentro del monotema— muchísima variedad de una ciudad a otra.

En todos los debates se muestran a las claras las habilidades oratorias —y demagógicas— de ambos candidatos: Douglas, mucho más experimentado, se encontró a un adversario muy difícil e hizo gala de todo su ingenio dialéctico y su habilidad para retorcer discursos. Era el más populista y lo sabía, por lo que sus discursos suenan mucho más vehementes (ignoro si lo eran) que los de su contrincante, a priori más pausados y comedidos, pero igualmente contundentes. El lector puede sorprenderse tomando partido por dos posiciones contrapuestas en el mismo debate, pues así de efectiva era la forma de argumentar de ambos políticos. Siendo sinceros, es muy difícil saber quién habría “ganado” en esas encuestas que hoy día se hacen con elementos que no les llegan a estos a la suela del zapato. Tanto Lincoln como Douglas, hombres bien representativos de un tiempo muy convulso, dan una lección de gran retórica y buen hacer que hace que nuestros actuales “líderes” (léase con ironía) resulten unos auténticos palurdos.

Si les interesa la política e historia norteamericanas, pásense por la web indicada al principio, donde hay gran cantidad de material del comúnmente alabado como el más grande Presidente que los EEUU han tenido, comparable sólo a George Washington. Los debates entre Lincoln y Douglas, felizmente conservados para la posteridad, siguen siendo ejemplos muy válidos en las escuelas de política de ese país. Leyéndolos, es fácil entender por qué es así.

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