título
Todología con bigote
9. Camelot 3000

Mike W. Barr & Brian Bolland
DC Comics

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8. Copia este libro

David Bravo Bueno (Blog)
Edición Electrónica. Puede descargarse, por ejemplo, aquí.

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7. La Ciudad - Ensayos

Manuel Chaves Nogales
Imprenta La Voz de Córdoba (Edición facsímil publicada por Diario de Sevilla)

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6. Carmiña Burana

Santiago Bergantinhos
Ed. Urco (Próxima publicación)

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5. Historia de la vida del Buscón

Francisco de Quevedo
Descargado de Feedbooks

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47. Vom Küssen der Kröten und andere Zwischenfälle

(De los besos de los sapos y otros incidentes)
Hellmuth Karasek
Wilhelm Heyne Verlag

Selección de artículos de opinión del escritor y columnista Hellmuth Karasek, publicados en el Berliner Morgenpost y el Hamburger Abendblatt entre 2005 y 2007. Breves por razones de espacio (sólo dos páginas cada uno en la edición de bolsillo), constituyen un interesante seguimiento de la política y la sociedad alemana durante los primeros años de la Gran Coalición que gobernó el país hasta 2009. Karasek es el prototipo de comentarista alemán, duro y directo, sin faltar al respeto pero sin eludir el cuerpo a cuerpo ni el dardo envenenado cuando es preciso. Un buen ejemplo de síntesis aunque a veces se pierda en las introducciones al tema para darse cuenta de que no le da tiempo a llegar a su conclusión. Especialmente brillantes son las columnas en las que utiliza la alegoría o la fábula para ilustrar su pensamiento, de lo cuál el título del libro es el primer ejemplo, igual que el que comentamos aquí hace un par de meses.

Karasek es también el autor de un libro de conversaciones con Billy Wilder que es, seguramente, de los mejores textos escritos sobre el director austríaco.

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46. More William

Richmal Crompton
Project Gutenberg (Enlace)

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45. Just William

Richmal Crompton
Project Gutenberg (Enlace)

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44. The Notebook of an English Opium-Eater

Thomas de Quincey
Project Gutenberg (enlace).

Contenidos:
THREE MEMORABLE MURDERS
TRUE RELATIONS OF THE BIBLE TO MERELY HUMAN SCIENCE
LITERARY HISTORY OF THE EIGHTEENTH CENTURY
THE ANTIGONE OF SOPHOCLES
THE MARQUESS WELLESLEY
MILTON vs. SOUTHEY AND LANDOR
FALSIFICATION OF ENGLISH HISTORY
A PERIPATETIC PHILOSOPHER
ON SUICIDE
SUPERFICIAL KNOWLEDGE
ENGLISH DICTIONARIES
DRYDEN’S HEXASTICH
POPE’S RETORT UPON ADDISON

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43. Dylan Dog - El templo de la segunda vida

Concepto: Tiziano Sclavi
Textos: Giuseppe di Nardo, Tito Faraci, Michele Medda
Dibujos: Corrado Roi, Ugolino Cossu, Giampiero Casertano
Ed. Aleta/Bonelli

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42. Dylan Dog Vol. 4

Concepto: Tiziano Sclavi
Textos: Tiziano Sclavi y Luigi Mignacco
Dibujo: Varios Autores
Ed. Aleta/Bonelli

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41. De la alpargata al seiscientos

Juan Eslava Galán
Editorial Planeta

Tercer libro de la serie de ensayos sobre Historia Española contemporánea (tras “Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie” y “Los años del miedo”). En este volumen se describe la década de los cincuenta, aquella en la que España comenzaba a salir, no sin pagar un precio, de su aislamiento internacional, y comenzaban a abandonarse los años del hambre para entrar en la difícil pero imparable implantación de las clases medias. Eslava, con su habitual estilo suelto y desenfadado, pero sin descuidar los aspectos menos alegres de esta tercera década oscura, personaliza la España de esa época en varios personajes arquetípicos, ficticios pero tan reales como cualquier otro, que simbolizan las grandes diferencias sociales presentes en nuestro país. Unos años, sin embargo, de vertiginosos cambios en el tejido social y político español con la llegada de las bases americanas, del electrodoméstico y las hipotecas, de las suecas a las playas y del biscúter a plazos, al que seguiría el inimitable Seíta. Y, por supuesto, con los defectos consustanciales al régimen: corrupciones, amiguismos, catolicismo de Estado (incluyendo violencias y pederastias), censura cuasi-paranoica y políticos medrosos bajo la mano de un dictador al que el autor no duda en calificar de vago redomado, y a quien sólo interesa la caza y la misa.

Una vez más, Juan Eslava usa y abusa de su talento para narrar de forma amena y divertida hechos que, forzosamente, son de natural amargos. Pero igualmente consigue hasta cierta didáctica para que el lector esté un poquito más cerca de comprender por qué los españoles somos… bueno, por qué somos como somos.

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40. Teoría del trepa sevillano

José María Ribas Alba
Editorial Almuzara (Enlace)

Siguiendo con mi búsqueda del espíritu crítico en mi tierra, me topo con este librito, perteneciente a una colección editada por Almuzara sobre los distintos tópicos internos de Andalucía (en la misma serie hay cosas como “Teoría y Praxis del gadita” o “La mala follá granaína”). Tras un hojeo rápido decido comprarlo, medianamente a ciegas, en la esperanza de que el conocimiento interno del personaje a tratar permita que el texto se salga de la línea de sevillanismo oficial que gobierna la pluma (de escribir) en la capital andaluza.

La conclusión es decepcionante: un libro que podía haber sido mordaz y divertido al mismo tiempo se queda a medio camino en ambas cosas y, para colmo, se despeña en su segunda parte (se divide en tres) convirtiéndose en una empalagosa muestra del capillismo más repelente. Ya desde el principio se nota que el autor no quiere incomodar a los trepas objeto de estudio y, si bien gasta ironía y, por qué no, cierta mala leche en los primeros capítulos, a la larga es la comprensión más que la crítica lo que se impone. El personaje descrito, en sus diversas variantes, es fácilmente reconocible no sólo para quien desde pequeño ha mamado el “sevillanismo” de cátedra, sino también para cualquiera que haya tenido ocasión de toparse con uno al visitar nuestra ciudad, con lo que la complicidad debería estar garantizada. No es así, por desgracia, y el autor se acaba perdiendo en el tópico de la maravilla, en el texto mil veces repetido sobre la Semana Santa o la Feria, en historias con recurso fácil al lacrimal, como un intento de lirismo que no tiene nada que ver con el libro que uno se ha comprado. Al final, todo queda en un ejercicio de “lo mehó der mundo”, típico, tópico y, hasta cierto punto, engañoso. Y el lector se queda, una vez más, a la espera de ese gran libro de la autocrítica sevillana que aún está por escribirse y al que, por lo que se ve, le queda mucho por salir a la luz.

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4. The Lincoln-Douglas Debates of 1858

Abraham Lincoln & Stephen A. Douglas
E-Book generado a partir de los textos del Lincoln Home National Historic Site

Compendio de los siete debates mantenidos entre Lincoln (aspirante) y Douglas (en el cargo) en las elecciones al Senado de EEUU de 1858. Lincoln no consiguió el escaño, pero su actuación en los debates ante un orador experimentado como Douglas le dieron una proyección nacional tan grande que acabó impulsándole a la carrera a la Presidencia. Lincoln fue elegido Presidente de los Estados Unidos en 1860 y, meses después, comenzaba la Guerra de Secesión.

Por aquella época, el tema de la esclavitud dominaba prácticamente cada discusión política y estos debates no fueron la excepción. Es interesante que, si bien Lincoln aborrecía la esclavitud, no era partidario al principio del abolicionismo, sino más bien de dejar que la institución desapareciera por sí sola, ya que sí abogaba por prohibir cualquier ulterior extensión de ésta en la continua expansión de los Estados Unidos. Igualmente es bastante notable el hecho de que Lincoln consideraba que ningún hombre debía ser esclavo de nadie, pues la Constitución establecía que todos los hombres son creados iguales, pero igualmente afirmaba que la raza blanca era indudablemente superior a cualquier otra. Esto no era nuevo, pues salvo los abolicionistas, que eran una minoría, era el pensamiento general por entonces, se estuviera o no a favor de la esclavitud. Más aún: el hecho de que en muchos estados no existiera ésta obedeció en su principio más a razones económicas que a razones humanas o políticas.

La transcripción de estos debates resulta un documento interesantísimo en el sentido de que refleja la división de un país que, desde su fundación, debatía su forma de gobierno entre un federalismo absoluto y un sistema confederal donde los estados tenían más poder autónomo. El asunto de la esclavitud reforzaba esta división de pensamientos y acabó monopolizando el debate hasta sus últimas —y trágicas— consecuencias. En este caso el estado de Illinois, donde se enfrentaban los dos candidatos, era fronterizo con los estados esclavistas y las opiniones del pueblo estaban muy polarizadas dependiendo de en qué parte del estado se encontrasen. Esto se nota no sólo en los contenidos de los debates, sino en la forma de transcribirlos, dando prioridad a las reacciones del público para con Douglas o para con Lincoln, según el lugar.

La estructura de los debates fue siempre la misma: una hora de exposición por parte de un candidato, hora y media de réplica por parte del otro y turno de contrarréplica de media hora para el primero. No había moderador ni preguntas del público y los candidatos se alternaban en este sistema de turnos de un debate al otro (Douglas inició cuatro y Lincoln tres). Obviamente, muchas de las discusiones se repetían, pero igualmente sorprende que en los debates había —dentro del monotema— muchísima variedad de una ciudad a otra.

En todos los debates se muestran a las claras las habilidades oratorias —y demagógicas— de ambos candidatos: Douglas, mucho más experimentado, se encontró a un adversario muy difícil e hizo gala de todo su ingenio dialéctico y su habilidad para retorcer discursos. Era el más populista y lo sabía, por lo que sus discursos suenan mucho más vehementes (ignoro si lo eran) que los de su contrincante, a priori más pausados y comedidos, pero igualmente contundentes. El lector puede sorprenderse tomando partido por dos posiciones contrapuestas en el mismo debate, pues así de efectiva era la forma de argumentar de ambos políticos. Siendo sinceros, es muy difícil saber quién habría “ganado” en esas encuestas que hoy día se hacen con elementos que no les llegan a estos a la suela del zapato. Tanto Lincoln como Douglas, hombres bien representativos de un tiempo muy convulso, dan una lección de gran retórica y buen hacer que hace que nuestros actuales “líderes” (léase con ironía) resulten unos auténticos palurdos.

Si les interesa la política e historia norteamericanas, pásense por la web indicada al principio, donde hay gran cantidad de material del comúnmente alabado como el más grande Presidente que los EEUU han tenido, comparable sólo a George Washington. Los debates entre Lincoln y Douglas, felizmente conservados para la posteridad, siguen siendo ejemplos muy válidos en las escuelas de política de ese país. Leyéndolos, es fácil entender por qué es así.

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39. My Man Jeeves

P. G. Wodehouse
Project Gutenberg (Enlace)

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38. Memorias de Gomaespuma

Juan Luis Cano y Guillermo Fesser
Fundación Gomaespuma / Espasa

Descripción visual de los proyectos solidarios de la Fundación Gomaespuma, contenida en el pack aniversario del famoso dúo radiofónico.

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37. Through the looking glass (and what Alice found there)

Lewis Carroll
Project Gutenberg (Enlace)

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36. A Tale Of Two Cities

Charles Dickens
Edición electrónica (Project Gutenberg)

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35. Obras maestras en el Museo Van Gogh

Varios Autores
Museo Van Gogh – Amsterdam

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34. Batman y los Outsiders

Mike W. Barr & Jim Aparo
Miniserie de 3 tomos
Planeta-DeAgostini Cómics

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33. The Invisible Man

Herbert George Wells
Edición electrónica (incluida en Aldiko)

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32. The Phantom Tollbooth

Norton Juster – Ilustraciones de Jules Feiffer
Bullseye Books

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31. The Art Of War

Sun Tzu
Edición electrónica (incluida en Aldiko)

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30. Los Miserables

Victor Hugo
Edición Electrónica

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3. Roba este libro / Steal this book

Dora García
Paraguay Press
http://www.doragarcia.net

Durante cuatro meses aproximadamente (de octubre a enero, hasta el 31 todavía es posible) pudo verse en el CGAC la exposición ¿Ónde van os personaxes cando remata a novela?, cuya autora es la artista Dora García. Se trata de una revisión de sucesivas performances ideadas por Dora durante los últimos años y cuyos resultados se presentaron, al menos parcialmente, en este espacio santiagués.

Confieso que cuando vi de qué trataba la cosa arrugué la nariz: una performance. O varias… no es precisamente el tipo de arte al que me arrojo por las buenas, ya que normalmente me decepciona. Pero quise vencer el prejuicio y me sumergí (nos sumergimos, pues dos éramos) en las ideas de esta artista hasta entonces desconocida para nosotros. La decisión fue buena, pues encontré una amalgama de sorpresas y novedades que me hicieron pensar mucho y bien. El trabajo de Dora interpreta la realidad, pero también juega con ella haciendo partícipe activo al receptor de la obra; a veces de forma consciente y —por supuesto— consentida, y a veces de forma inconsciente, de suerte que el visitante se convierte, literalmente, en parte de la visita, en parte del trabajo.

Fue doblemente interesante por el hecho de que estábamos en ese momento solos en la sala expositiva, un espacio abierto, inmenso y blanco, que le da una dimensión misteriosa a esta clase de obras. Por eso, cuando de repente nos encontramos dentro de su llamada Narrativa Instantánea, nos tuvimos que sentir inevitablemente protagonistas absolutos de lo que allí estaba sucediendo. La conciencia de que eso ocurría no se produjo enseguida, sino ya bien entrada la visita, de modo que sólo pudimos decidir nuestra forma de integrarnos cuando ya quedaba poco por hacer. Aun optando por dejarnos llevar, sospecho que nuestras reacciones ya dejaron de ser espontáneas a partir de ese momento. Si así la artista cumplió un objetivo o no, sólo puede decidirlo ella.

Dentro de la exposición se encontraba una tentación transgresora, un libro que pedía que lo robaran, el libro objeto (más bien excusa) de esta reseña que ahora leen ustedes. Coges el libro con cuidado, como si mordiera; lo miras, le das la vuelta, está en otro idioma, lo revuelves, lo ojeas con prisa, miras al chico que allí está y al final le preguntas: sí, se puede coger. Lo coges, miras de nuevo como con culpa sus primeras páginas y te ríes; efectivamente, está pidiendo a gritos ser robado y te acaba de sacar los colores al describir cada movimiento que has hecho antes de guardártelo en el bolso. Cogemos dos, para leerlos luego. Al final, en un vuelo.

Del libro poco hay que contar que añada algo a lo que ya les he descrito, quizá porque complementa y no sustituye al contenido de la exposición: en él reúne la artista historias sobre la génesis de sus performances anteriores, de las que pudimos ver muestras en la muestra. The Beggar’s Opera, “robada” a Brecht; diferentes objetos que fueron circulando en salas, calles y galerías; intercambio de misivas entre la artista y sus actores —herramientas artísticas de carne y hueso— como preparación de su próximo trabajo; dudas, muchas dudas, pero también mucho optimismo y entusiasmo. Una colección, en fin, de sensaciones y de labor ardua por parte de alguien que busca sin parar cómo plasmar su siguiente inquietud.

Mi conclusión debo sacarla forzosamente de la combinación de libro, exposición y página web (ver arriba): ha cambiado sin duda mi percepción inicial del concepto performance y me invita a ver con otros ojos las formas más novedosas de expresión artística, que no se encorsetan en una sola de las artes canónicas. Si bien seguiré tomándomelas con cierta prudencia (pues hay mucha bazofia que se sigue queriendo hacer pasar por arte), sin duda trabajos como el de Dora García sirven para entender que aún queda mucho por descubrir.

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29. En Dosis Diarias

Alberto Montt
Ediciones B

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28. 4.50 From Paddington

Agatha Christie
Edición electrónica

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27. Loriot's Grosser Ratgeber (El Gran Libro de Consejos de Loriot)

Loriot (Bernhard Victor “Vicco” von Bülow)
Diogenes Verlag

Loriot representa en Alemania lo que en Argentina representarían Les Luthiers. Este humorista, actor, director, dibujante y escritor, excelente en todos esos campos por igual, es una institución entre el público germanohablante y alguien de encuentro obligado para quien precise entender en qué consiste el tan estereotipado humor alemán. Loriot es alemán, y es HUMOR con letras gordas.

Arropado siempre por la editorial Diogenes, cuyas cuidadas ediciones lo son especialmente con los trabajos del humorista, en este Gran Libro de Consejos (también existe una versión en pequeño) Loriot utiliza sus conocidas caricaturas y unas pocas líneas de texto para proporcionar al lector una poco ortodoxa guía para las situaciones cotidianas. Lo hace sacándole punta al absurdo en lugares tan ordinarios como un chalet adosado, unos grandes almacenes, la silla de una peluquería o un restaurante; pero manteniendo siempre la compostura y la elegancia, como demuestran sus flemáticos personajes, siempre calmados y graves, incluso ante los hechos más embarazosos. Solamente si el momento lo requiere esbozarán una sonrisa de satisfacción o, bajo estrictos criterios, de felicidad.

Se requieren un par de segundos para soltar la risa o incluso la carcajada con las viñetas y textos de Loriot. Son los que el cerebro necesita para darse cuenta de que, por mucho que lo parezca, lo que allí le están contando dista mucho de ser normal. Esa es la genialidad de Loriot: hacer que algo parezca de lo más corriente aunque lo haya retorcido con veinte vueltas de cuerda y dos lacitos de adorno. Loriot es, por ejemplo, el único humorista capaz de poner a dos hombres en la misma bañera y que se estén tratando de usted mientras discuten quién pone el patito de goma dentro. O de hacer una disertación completa en apenas tres minutos sobre en qué consiste el matrimonio, simplemente haciendo discutir a una pareja sobre en qué momento está el huevo duro o pasado por agua.

Es una pena que no existan —que yo sepa— traducciones de las obras humorísticas de Loriot, o subtitulado de sus sketches y animaciones para la televisión. Yo quería aprovechar este amago de reseña para hablarles de él más que del libro, aunque eso me ocuparía páginas y páginas; y aún lo estoy descubriendo pues me queda, por suerte, mucho material suyo por disfrutar. Sé que la mayoría de mis lectores no entienden el alemán, por lo que les ruego que si en algún momento se topan con la oportunidad de disfrutarlo, traducido o subtitulado, no se la pasen. Podrán comprobar por sí mismos esa trilladísima frase de que el humor es una cosa muy seria. Quién lo va a saber mejor que un humorista alemán, ¿verdad?

Una mini-semblanza sobre Loriot, por el profesor Óscar Vinueza para el diario ecuatoriano HOY. (04/01/2009)

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26. Á Lus Do Candil - Contos a carón do lume

Ánxel Fole
Editorial Galaxia

Primer libro de cuentos del escritor gallego Ánxel Fole, en el que encontramos diversas historias de humor, misterio y terror, con base en la mitología y leyendas de la Galicia rural y mágica y narradas con la amplia diversidad de modos y maneras del habla gallega. A pesar de su fondo de misticismo y superstición, casi todos los relatos tratan de dirigirse hacia una perspectiva racionalista, sin que por ello pierdan misterio ni tensión. Como suele ser habitual dentro de esta literatura, el componente costumbrista es muy fuerte e indivisible del contenido de los cuentos, por lo que Fole, además, retrata —con colores muy oscuros, pero sin hundirse en lo solemne— la cotidianeidad gallega de mediados del siglo XX.

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25. La Historia de los Mundiales

Víctor Giménez
Ed. Glénat

Discúlpenme la ignorancia, pero no me queda claro si Víctor Giménez es un dibujante que se ha metido a escritor, o un escritor que ha decidido meterse a dibujante. En cualquiera de los dos casos, se queda a medio camino en ambas labores, y esta decepcionante Historia de Los Mundiales es una buena prueba de ello.

Sea por encargo o por inquietud personal, y teniendo en cuenta que no es precisamente el primer texto que narra las aventuras y desventuras asociadas a la Copa del Mundo de la FIFA, uno tiende a esperarse que cada libro sobre el tema aporte, dentro de la inevitable y esperada narración de los acontecimientos conocidos, algo diferente que le haga destacar del resto de la amplia bibliografía existente. En el caso que nos ocupa, ese detalle rompedor debería haber sido la parte gráfica, las viñetas con las que Giménez ilustra las diversas anécdotas contenidas en el libro. Quizá es éste el único aspecto en que no defrauda; el autor emplea trazos ligeros y estilizados para describir a los protagonistas en forma de caricatura. Un estilo que recuerda mucho a los dibujos más transgresores de Cartoon Network como Johnny Bravo o Las Súper Nenas, si bien con rasgos más detallados, algo necesario si se quiere que el lector reconozca a los personajes. Más realistas, pero menos atractivos, resultan los retratos de las grandes estrellas de todos los tiempos, situados en las páginas finales de la obra a modo de “quién es quién” para referencia rápida. El trabajo del autor-dibujante es, pues, intachable, si bien resulta escaso para el motivo del libro.

No es esa, por tanto, la parte que decepciona, sino la otra, la escrita, las narraciones. Quizá le habría ido mejor a Giménez de haber contado con un guionista que le escribiese los textos relativos a las crónicas mundialistas. Evidentemente, el lector no puede esperar encontrarse con un análisis exhaustivo de cada campeonato en tan poco espacio (aunque uno recuerda aquel volumen escrito por Casanovas y Tyler con motivo del Mundial de España’82 en el que, en relatos razonablemente cortos, te hacían una síntesis perfecta de los torneos precedentes), pero sí que al menos lo principal de cada uno pueda leerse y entenderse fácilmente. El problema de los textos de Giménez es que son en su mayoría caóticos: a veces se queda en la anécdota sin saber ubicarla en su lugar, otras veces hace narraciones desordenadas, centrándose en detalles insustanciales o bien adelantando acontecimientos que no son especialmente relevantes. En muchos casos te cuenta dos y hasta tres veces el mismo suceso, como si el autor no recordara haberlo escrito unos pocos párrafos más atrás. Y, la mayor parte del tiempo, sencillamente no es capaz de narrar con coherencia unos acontecimientos que son de por sí emocionantes y hacerlos mínimamente atractivos, ni siquiera para el lector que ya los conoce (que es, supongo, el lector mayoritario).

Más grave es la cosa cuando intenta trasladar el texto a los dibujos: pasemos por alto que en algunos casos el dibujo se corresponde con la parte menos interesante del texto al que acompanya, pues es prerrogativa del autor decidir qué es lo que desea ilustrar. Lo que es imposible obviar es ese empeño (fallido casi siempre) en hacer un chiste con cada dibujo del libro, cuando queda claro casi desde el principio que la efectividad en el humor no está entre las cualidades del artista. Los chistes, salvo un par de divertidas excepciones (el escupitajo a Gerd Müller, por ejemplo), no tienen gracia ni punch, o bien están muy trillados, o de muy mal gusto, o son abiertamente racistas. Nuevamente se echa en falta ahí un guionista experimentado, alguien que hubiese sabido estructurar el texto y entresacar las partes más jugosas, a las que una viñeta oportuna habría extraído todo el jugo posible y se hubiera ganado al lector sin dudarlo.

Mención especial en la parte negativa merece, por deméritos propios, la espantosa edición de Glénat, empezando por una tipografía infame que dificulta y marea en la lectura, con errores de bulto en la maquetación (hacia el mundial del 94 hay algún párrafo que, sin venir a cuento, reduce inesperadamente el tamaño de letra en un par de puntos), una organización incomprensible de los apartados (la última página de cada mundial, un simple mapa con fotos de algunas de las sedes… ¿aporta algo, aparte de servir para rellenar hueco?), junto con la falta inexcusable de corrección ortográfica y de estilo (se llega a perder la cuenta de los errores, algunos de bulto, y de las redundancias), además de la ausencia total de un prólogo, epílogo, solapilla o resumen biográfico del autor. Alguna cosa, en definitiva, que le contase al lector qué podía esperar del libro. Ciertamente poco, a la vista de su elaboración y del resultado.

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24. Longa Noite de Pedra

Celso Emílio Ferreiro
Ediciós do Castro

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23. The completely MAD Don Martin, vol. 1

Don Martin
Running Press Publishers / EC Publications

Considerado por sus propios compañeros de MAD Magazine como el mejor de todos ellos, Don Martin (1931-2000) fue sin duda uno de los más grandes humoristas gráficos estadounidenses. A lo largo de 31 años en la publicación satírica y después involucrado en otros proyectos de fondo similar, Martin desarrolló un estilo inconfundible en el que la imagen y el “sonido” alcanzaban cotas de genial locura, presentándose como un auténtico maestro del movimiento en las viñetas. Con un estilo que recuerda muchísimo a los dibujos animados, Martin seguramente fue en el cartoon impreso lo que Tex Avery representó para el cine. Era capaz tanto de dibujar personajes absolutamente grotescos como formas atractivas e incluso voluptuosas, aunque en estas últimas no se detuvo demasiado excepto para contrastar los rasgos exagerados de sus motivos más cómicos.

Martin manejó el absurdo y lo imposible a partes iguales, procurando que la sorpresa final de cada tira tuviese el impacto de un misil cuya explosión fuese una carcajada. Tanto en las tiras de única página como en las que ocupaban dos o tres (en las que el factor sorpresa se veía reforzado por estar oculto), situaciones cotidianas eran viradas hacia el esperpento y la farsa. Un “parece tan fácil” que no lo es en absoluto pero que se escapa de labios del lector tras la enésima risotada. El humor de Martin es directo y grotesco, pero nunca se vende al chiste de sal gorda, aunque sí da la impresión de que se vuelve más blanco conforme el estilo evoluciona, o quizá porque la que evoluciona es la propia sociedad. Las primeras tiras de Martin, entre las que hay mucha parodia de los anuncios de la televisión (el medio por excelencia a finales de los años cincuenta), serían consideradas hoy políticamente incorrectas, por calificarlas suavemente. Un terreno muy pantanoso en el que, por desgracia Martin no quiso o no pudo seguir metiéndose, aunque dejarlo no rebajó, por suerte, la calidad de su trabajo.

Volviendo a la analogía con el cartoon animado, Martin perfeccionó magistralmente el arte de la onomatopeya, con la que no solamente especiaba los trompazos y explosiones de los dibujos, sino que a veces incluso era protagonista del gag en cuestión. Ruidazos como “KACHUNKA-KACHUNK”, “TIKKA-TIKKA-TIKKA”, “SPLISHIDY-SPLASH” o su famoso “FAGROOOOOM!!”, que habitualmente acompañan a un edificio hundiéndose, se han vuelto iconos de la cultura popular en los Estados Unidos. Ello convierte a las tiras de Don Martin en un ejemplo espectacular de efectos sonoros saliendo de la página hacia la imaginación del lector.

Gracias al esfuerzo de Running Press y MAD Magazine, podemos disfrutar desde hace algunos años de toda la obra de Martin compendiada en dos enormes volúmenes de gran calidad, salpicados con textos de otros artistas y escritores que colaboraron con el dibujante o que se inspiraron en él y al que ofrecen en estos libros su particular tributo. Al Jaffee, Sergio Aragonés, Gary Larson, Frank Jacobs o Peter Bagge, entre otros, confiesan sin rubor su deuda eterna con el genio. Aquellos que le conocieron lo retratan como un tipo tímido hasta la médula e incluso taciturno, y alguna foto que aparece del artista parece confirmar esa definición. Por más que intentemos mirarle a los ojos, resulta imposible encontrar en ellos ese torbellino de maravillosa locura que bullía en la singular cabeza de este grande del cómic americano.

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22. Huida hacia el sur

Sławomir Mrożek
Ed. Acantilado

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21. The Secret Adversary

Agatha Christie
Project Gutenberg (enlace)

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20. Cuadernos de Kabul

Ramón Lobo
RBA Editores

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2. El Universo de Ibáñez

Autor: Antoni Guiral
Edita: Ediciones B

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19. Sherlock Holmes visto por Jardiel Poncela

Enrique Jardiel Poncela
Rey Lear Editores (Enlace)

Comprende dos tomos: “Novísimas aventuras de Sherlock Holmes” y “Los 38 asesinatos y medio del Castillo de Hull”.

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18. La niebla y la doncella

Lorenzo Silva
Ed. Destino

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17. V de Vendetta

Alan Moore / David Lloyd
Norma Editorial

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16. The misterious affair at Styles

Agatha Christie
Proyecto Gutenberg – Enlace

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15. ¿Qué es la 'patafísica?

Enrico Baj
Ed. pepitas de calabaza

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14. ¿qué hay de nuevo, viejo?

Textos y declaraciones del Movimiento Surrealista de los Estados Unidos (1967-1999)
Ed. pepitas de calabaza

Me resulta muy difícil reseñar esta colección de textos de los surrealistas de Chicago, con Franklin y Penelope Rosemont a la cabeza. Sólo puedo aconsejarles que se lo lean, es constructivo, demoledor, amargo y desesperado, y te tiemblan las manos y las rodillas al terminaro, sin poder decidirte si dejarlo sobre la mesa o abrirlo de nuevo desde el principio. No se pierdan el análisis de la revuelta de Los Angeles de 1992, tras el juicio de los policías que apalizaron a Rodney King, o la adopción de la figura de Bugs Bunny como paradigma de la lucha contra el capitalismo, encarnado en Elmer Fudd. Todas las piezas son de una brillantez casi absoluta, y la mejor manera de comprobarlo es sentir las bofetadas en el rostro mientras se leen con avidez.

Un detalle que casi pasa desapercibido: hay una cláusula en la ficha del libro (página interior, tras la portadilla) que indica que los textos pueden ser copiados libremente sin fines comerciales. Ahí queda eso. Pero la edición de pepitas de calabaza (“una editorial con menos proyección que un cinexín”, como dice su divisa) es magnífica y merece la pena hacerse con un ejemplar.

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13. Relatos sombríos, historias mágicas

Rémy de Gourmont
Editorial El Nadir

Quizá me falte el contexto para que me llenen este tipo de historias, pero tampoco creo que sea esa la razón por la que me ha decepcionado este libro, publicado originalmente en 1894 con el título de “Prosas Morosas”.

Dividido en dos partes, una contiene los “Relatos Sombríos”, juegos con el lenguaje y el estilo que saltan de una narración a otra sin aparente sentido más allá de experimentar las posibilidades de la inventiva aplicada al idioma (burdamente podríamos decir que hoy lo llamaríamos “estilo cortazariano”). El problema es que no me llega a enganchar ese encadenamiento de divagaciones y en más de una ocasión le pierdo interés a mitad del relato; lo cuál, teniendo en cuenta que raramente ocupan más de una página, resulta terrible. Hay un par que sí me atraen positivamente, como “El Fonógrafo” o “Nuevas de las Islas Infortunadas”, pero me doy cuenta que de esta parte son los únicos en los que se puede ver que el autor llega a alguna parte, con intención o sin ella. Por eso decía arriba que quizá lo que me falta es el contexto.

La segunda parte no es mucho mejor. Las “Historias Mágicas” son relatos de concepción estética más clásica y prosa más lírica y definida, pero cuya repetición de temas es tan irritante que al final uno se da cuenta de que todos son el mismo: un relato de cuernos y depresiones en el que al final muere alguien, casi siempre una mujer. Y el esquema es prácticamente único a lo largo de más de cien páginas. Formalmente son más evocadores e incluso abrazan más a este lector, que se mete con mucha más facilidad en lo que cuentan que en la primera parte. Pero la sensación que me queda al final es que son variaciones del mismo tema, que a partir de la tercera narración se hace prescindible del todo.

Sacando lo positivo, me ha resultado interesante su lectura por el papel desempeñado por el autor en el movimiento simbolista, del que servidor desconocía sus bases. Me anima a profundizar más en textos de este movimiento, pero seguramente no del mismo autor, que entiendo, por lo que leo, que era uno de sus representantes menores. El libro no ha respondido a mis expectativas, pero tampoco lo desaconsejaría; es un tipo de texto que con toda seguridad provocará reacciones muy dispares dependiendo del carácter y las circunstancias de quién lo lea. En mi caso, no ha conseguido encontrarme.

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12. Little Men

Louisa May Alcott
Project Gutenberg (enlace)

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11. Das Weimarer Fürstenhaus (La Dinastía de Weimar)

Klaus Günzel
Piper Verlag

En este texto, Klaus Günzel nos cuenta de forma muy amena la apasionante historia de la Casa de Weimar desde el surgimiento de la Reforma en tiempos de Lutero hasta su desaparición tras la I Guerra Mundial. Sin embargo el enfoque que se le da no es político ni económico (más allá de las inevitables referencias para contextualizar los hechos), sino que se centra en describir la fuerte inversión cultural que los distintos miembros de la dinastía promovieron, cuya consecuencia fue posiblemente la etapa más prolífica en las principales ramas del arte dentro de los Estados Alemanes. Nombres como Schiller, Goethe, Liszt o Wagner, todos ellos de sobra conocidos, ocuparon su lugar en la Historia gracias en buena parte al impulso y la protección (en el sentido de mecenazgo) otorgado por los Grandes Duques: Anna Amalia, Carl August, Carl Friedrich y Maria Pawlowna, Carl Alexander e incluso, en menor medida, el último de la dinastía, Wilhelm Ernst. El capítulo dedicado a Anna Amalia, si no es el más extenso sí es uno de los más detallados, puesto que es ella la responsable de lo que luego se conocería como “La Gloria de Weimar”, entendida como el lugar al que confluyeron los más importantes talentos, el sitio en el que estaba “quien tenía que estar”. Esa gloria tendría alcanzaría su máxima expresión durante el ducado de Carl August y la relación casi fraternal (incluyendo agrias discusiones) que estableció con Johann W. Goethe, cuyo nombre quedará para siempre unido al de esta ciudad. Su segunda cima, quizá menos brillante pero igual de importante, la alcanzaría la Gran Duquesa María Pawlowna, quien a pesar de su origen extranjero (la llamaban la Princesa del Este) entendió el papel que le tocó desempeñar en su época y se empeñó en mantener y prolongar a toda costa el legado y la fama de Weimar como centro de las artes y las letras, aun afrontando no pocas dificultades económicas.

Es particularmente acertado por parte de Günzel el no querer enredarse con cronologías o hechos más o menos ajenos a lo que quiere contar, pues eso permite al lector seguir atentamente la evolución de la historia cultural alemana en uno de sus períodos más ricos, sorprendente sobre todo porque abarca (en la parte que nos interesa) casi tres siglos y en ellos se alumbra al mundo tal cantidad de genios que bien podría haberse denominado el “Siglo de Oro” centroeuropeo. Aunque pasa muy por encima de las circunstancias políticas (no puede ser más prolijo teniendo en cuenta cómo está estructurado el libro), sí que intenta hacer al menos el boceto de las principales alianzas y enemistades de la dinastía en cada momento, lo que permite al menos un contexto adecuado. El libro, divulgativo pero de ningún modo simplificado o inane, es una crónica necesaria para dar a conocer a un público amplio las maravillas y también las dificultades de una dinastía dedicada a extraer lo más bello del intelecto humano y presentárselo al mundo.

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10. Chema Madoz - Obras Maestras

Chema Madoz
Ediciones La Fábrica

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1. No ganamos para sustos - Humor gráfico de J. R. Mora

Autor: J.R. Mora
Edita: Ayuntamiento de Vva. de Tapia / Diputación de Málaga

Comenzamos el año lector con humor, pero de forma muy seria. A decir verdad nunca sé cómo llamar a estos genios del lápiz que nos hacen reír a la par que pensar… ¿viñetistas? ¿ilustradores? ¿humoristas gráficos? Si el autor me lo permite, le voy a definir simplemente como dibujante, por ampliar el campo de búsquedas a los cazatalentos.

En este volumen que recopila dos años de creaciones gráficas (2005-2006) queda perfectamente claro el estilo y la tendencia de Mora, quien en los últimos años lo ha depurado y refinado hasta el extremo. La política, con especial hincapié en su vertiente social, es el tema preferido de JR. Convirtiendo su lápiz en afiladísimo estilete, se atreve con todo y todos. En una única viñeta, a veces con textos de una línea y a veces con un silencio más que elocuente (y se nota en ello la indudable influencia de El Roto… no te escondas, JR, que te he visto :P), el autor sacude donde y a quien haga falta, se implica y se mantiene en sus trece. Raramente encontrarán (yo no lo he conseguido) una contradicción entre sus viñetas. Mora es brutalmente honesto consigo mismo y con sus posibles lectores, y eso se agradece mucho en estos días, donde el humor gráfico puede llegar a ser una profesión de riesgo, según y depende.

JR publica en diversos medios digitales y mantiene un blog con regularidad, en el que publica viñetas casi a diario, además de opiniones relacionadas con ellas, o acerca de temas de actualidad diversos. El tipo encima tiene los santos güebos de decir que se autopublica… ¡y pretende vivir de lo que hace! Así que, aprovechando los millones y millones de visitas que este cuaderno tiene, le haré un poquito de publicidad por la patuela, para que el chaval tenga para sus vicios (comer, fregar, cetrería y esas cosas), y para agradecerle que me haya hecho un regalo estupendo con el que comenzar el año.

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