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Todología con bigote
12. El asombroso viaje de Pomponio Flato

Eduardo Mendoza
Ed. Seix Barral

Aunque la obra de Mendoza está plagada de novelas en clave de humor (más o menos sutil), de vez en cuando se descuelga con un divertimento de comedia pura, como sucedió en la hipervendida “Sin Noticias de Gurb” y la menos lograda “Horacio Dos”. En esos casos, y en palabras del propio Mendoza, no se trata de hacer crítica de ninguna clase, sino simplemente algo entretenido y que levante la sonrisa al lector.

“El asombroso viaje de Pomponio Flato” pertenece a este género, por lo que no debe tomarse demasiado en serio respecto al marco en que se ubica, esto es, la Palestina de principios del siglo I, en la que el detective romano Pomponio Flato ha de resolver por cuenta propia un caso de asesinato donde hay un falso culpable. El tal no es otro que un carpintero de Nazaret llamado José, cuyo hijo Jesús encomienda a Pomponio que le ayude y ya, de paso, se engancha él a la investigación metiendo a ambos en más líos de los deseables. Con semejante trasfondo es de prever que habrá más de un guiño y más de dos a archiconocidos pasajes bíblicos.

La novela es, desde luego, no una parodia de los Evangelios, sino más bien del género de novela policiaca histórica a lo Lindsey Davis [1]. Es cortita y ligera de leer, muy apropiada para el metro o el tren. Y quizá por lo mismo decepciona, incluso a un servidor, que le admite a Mendoza más de lo que al resto de escritores. No me ha quedado claro si la parodia podía haber sido más mordaz, pero si me da la sensación de que se contiene bastante a la hora de lanzar pullas, cosa que no suele ser su estilo. Igualmente no acaban de definirse los personajes, en especial el de Pomponio, que a veces se parece demasiado a Marco Didio Falco (volvemos a Davis), otras al protagonista sin nombre de “El Misterio de la Cripta Embrujada”, y otras al Pablo Miralles del cruasán de Pablo Tusset. Todo muy amplio y sin acabar de rematar. No puede achacarse eso a la extensión del libro, pues “El Año Del Diluvio” es igual de corto y sin embargo los personajes quedan muy bien dibujados desde el principio. Por supuesto que no es comparable a “Sin Noticias De Gurb”, pero en ella es la caoticidad justamente su principal encanto… aún así, del “Pomponio” esperaba algo más. En especial, cuando el género policiaco-antigualla ya es, en sí mismo, una parodia, incluso en las pretendidamente serias novelas de Christian Jacq, si bien hay que reconocer que la época romana da bastante más juego.

Si no han leído nada de Mendoza aún, no les aconsejo que empiecen por aquí, porque corren el riesgo (calculado) de no querer nada más del barcelonés. Pueden prescindir de ella tranquilamente y dirigirse a textos anteriores, mucho más ricos y divertidos. Y, en todo caso, dejárselo regalar cuando ya hayan podido catarle en sus mejores momentos. Que hasta Woody Allen hace malas películas, oigan.

1 Por cierto, algún día deberíamos hablar del no tan conocido pero mucho más divertido Joaquín Borrell, que aunque no lo crean toca este género magistralmente.

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