título
Todología con bigote
61 días, 61 posts

Cierro una semana más bien flojita de escritura, pero de momento el proyecto de las 365 anotaciones parece que sigue su curso sin interrupción. Y, de paso, ha servido para darle un empujoncito a La Remington de Joe Gillis, con cuatro posts en dos meses, tres de ellos reseñas. Que a ustedes les puede parecer poco, pero creo que han sido más que en todo el año anterior e, incluso, superan la media de notas en toda la vida de aquel blog. Pero estoy divagando…

Me parece que febrero me ha salido más flojo. Se pierde el impulso inicial y a veces cuesta sacar las fuerzas por la noche para escribir aunque sean dos líneas para cumplir con el propósito. Ha habido más referencias que de costumbre a páginas ajenas, he recurrido con más frecuencia a las secciones enlatadas (como las reseñas de libros) y sospecho que los posts mínimos para salir del paso también han sido más numerosos. Aún así, la implacable alarma que señala que ese día todavía no has escrito nada1 y el acopio de fuerzas capaces de vencer por unos minutos al cansancio de la jornada han conseguido que todavía no haya ningún hueco en el calendario del Cuaderno.

Quiero escribir más, es decir, más extensamente. Estudiar y ensayar otro tipo de técnicas, al igual que ya he probado con el epigrama, el microrrelato (todavía no este año, pero llegará), la reseña musical (un desastre) o la escritura pseudofonética. Me gusta buscarle posibilidades a la lengua (no necesariamente a la española), algo que en tuiter utilizo bastante pero para lo que aún me falta mucha más soltura, y este cuaderno sirve también como banco de pruebas de cómo puedo plasmar en palabras lo que pasa por mi cabeza. He intentado reducir en lo posible las notas sobre política, porque estoy temiendo repetirme aunque los temas del día casi no permitan otra cosa. Pero aburro y me aburro a la larga, por eso necesito deshacerme de los tics que ya me molestan en los medios. Escribir no es mi profesión sino mi hobby y, a veces, mi desahogo; si bien siempre digo que no escribiría por obligación, lo cierto es que para este año me he impuesto yo mismo esa obligación (muy porosa) de escribir a diario. Algo que seguramente haría con mucha desgana si tuviera que hacerlo con una periodicidad fija para algún tipo de publicación comercial. El experimento tiene sus condiciones de contorno y una de ellas es precisamente sacarme de la indolencia durante un ratito al día. Y cuesta, pero ahí seguimos. Han pasado ya dos meses, sesenta y un días, quedan todavía más de trescientas notas y lo que resulte al final del año seguramente me dará un retrato aproximado de hasta donde puedo llegar. O, para ser más precisos, de en qué dirección debería apuntar si quiero llegar a algún sitio.

Y, aunque no escriba pensando en los lectores (algo que todavía no sé si es cierto, lo volveré a analizar al final del próximo mes), sin duda parte del experimento y sus resultados dependen de ustedes, que tiñen, matizan o directamente revocan con sus comentarios mis notas y se añaden a mi proceso de aprendizaje. Que dicen por ahí que los blogs han muerto, pero me parece que al Cuaderno, al menos, le queda todavía un buen trecho por recorrer. Continuemos, pues.

1 Esto es literal, la tengo programada en el teléfono.

comments powered by Disqus

 ||—|| 

Los textos originales de este cuaderno se encuentran bajo la Licencia ColorIuris especificada aquí. El resto son propiedad de sus respectivos autores. El diseño de la página es obra de Jorge Portillo. Valida xhtml y css. Formatos disponibles para agregadores de noticias: atom y rss ( Suscribir). Alojamiento provisto por Libro de notas. Gestionado con Textpattern. La caricatura de Groucho Marx es creación de Al Hirschfeld, publicada por George J. Goodstadt. Si quiere saber quién visita este cuaderno y desde dónde, pinche aquí.