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Todología con bigote
Los muertos de tuiter

Esta mañana nos levantamos con la noticia de que Paco de Lucía había muerto. Dentro de las muestras de condolencia que se sucedieron en internet, alguien soltó en Twitter que esta red social era el equivalente joven de las esquelas del ABC. Y, qué quieren que les diga, me hizo mucha gracia a pesar de lo macabro del asunto. Así que me puse a observar la ensalada de trinos, intentando adivinar lo que iba a pasar de acuerdo con lo sucedido ante noticias necrológicas (¿necrófilas?) similares. Y más o menos el proceso es siempre el mismo:

PASO 1: Alguien se muere. Este paso es conveniente, aunque no imprescindible; si no se muere, ya se encargará Twitter de matarlo.

PASO 2: Un tuitero anuncia la muerte en primicia. Porque lo ha leído en otro sitio, claro, nadie dice que tenga línea directa con los principales tanatorios del mundo ni que reciba una newsletter actualizada cada diez minutos. Habitualmente hay peleas por ser el más rápido en dar la noticia, se ha llegado a dar el caso de un par de tuiteros que tras lamentarse profundamente por el deceso del personaje han terminado su tuit con un “¡PRIME!”. Durex estudia monetizar este aspecto y ver si puede patrocinar algún necrotuit.

PASO 3: La noticia del fallecimiento se extiende como reguero de pólvora y los tuiteros se esfuerzan en hacerla trending topic. Pronto se suceden los pésames, acompañados de enlaces, vídeos, fotos y otros elementos, enmarcados con las frases de rigor, a elegir entre “R.I.P.”, “D.E.P”, “hasta pronto”, “gracias” y una que se ha puesto de moda últimamente, “que la tierra te sea leve”. Yo he cargado con un saco de tierra una vez y no, no lo es.

PASO 4: De las fotos aparecidas en el paso 3 empiezan a surgir memes, montajes, mosaicos, potochofes, más videos con secuencias e incontables retuits de la foto más lograda. Simultáneamente los chistes sobre la forma de morir del finado, si ésta se presta a ello (en este sentido David Carradine daría para una bibliografía de varias páginas). Como pasar del dolor al humor en tan poco tiempo no es bien recibido por todos, comienzan a surgir las quejas que afean la actitud festiva: “no te burles de los muertos, no te burles del dolor, no me gusta que a los toros te pongas la minifarda”.

PASO 5: Alguien hace el chiste del perro Mistetas. Esto no tiene nada que ver con el muerto, pero es que siempre acaba alguien haciendo el chiste.

PASO 6: APARECEN LOS SACERDOTES. No los de la capilla del tanatorio, sino aquellos que conocían más al muerto, sabían más del muerto y adoraban más al muerto que ningún otro, incluyendo USTEDES que esto leen. Esto es independiente del fallecido, también. La idea que subyace aquí es que no puedes llorar a un famoso si no eres capaz de hacer como mínimo una tesis doctoral (cum laude) sobre su vida, obra y deposiciones. Son los sacerdotes de una religión fundada en el preciso instante en el que el personaje hinca el pico. Especialmente profesionales son los de “yo ya conocía la obra del fulano mucho antes de que tú nacieras. Es más, mucho antes de que ÉL/ELLA naciera”. Concepto a estudiar: el carnet de plañidera customizable.

PASO 7: APARECEN LOS ANTICUERPOS. Dedicados a buscar cualquier cosa, por ínfima que sea, que sirva para desacreditar al muerto, no vaya a ser que con tanto elogio desatado parezca que hubiese sido buena persona en vida. Esto se muestra en toda su posible ferocidad cuando el finado es español. Habitualmente son tuiteros que empiezan sus frases con “pues tampoco os creáis que…”.

PASO 8: Hora de la cena. Se habla de cualquier otro tema, porque el muerto ya se está convirtiendo en la noticia de ayer.

PASO 9: Últimas muestras de condolencia, referencias a todos los medios que hablan (bien) del muerto, demostraciones de pertenencia al club de los necrofans (a éste sólo se ingresa tras la defunción), videos finales, fotos finales, despedida definitiva y cierre de emisión.

PASO 10: Levantarte al día siguiente y mirar el tuiter a ver quién se ha muerto.

Y así hasta que se cumple la regla de los tres, que dice que cuando alguien muy famoso se muere, casi nunca lo hace en solitario sino que arrastrará a otros dos personajes conocidos en los días posteriores. Y vuelve a empezar el ciclo. Así que si se perdieron alguna necrojornada, no se preocupen: aún tienen otras dos oportunidades de convertirse en parte de la nueva cabalgata que destronará a las míticas esquelas del periódico de las dos grapas (no, no me refiero a Revista Mongolia) como principal medio de información fúnebre del país.

¡Que disfruten su próximo tuitvelatorio!

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