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Todología con bigote
Ideas sueltas #6

Treinta y uno
Este año no he seguido el dewater sobre el pescado de la irración ni por la radio, solamente reúno algunos datos a través de los tuits de periodistas que están presentes en el Congreso. El resumen que hago es que el triunfalismo del gobierno, con un Rajoy que vive en su país-cortijo propio (y que está amueblándose a gusto, para colmo) ha sido contestado por un Rubalcaba que, dos años después, parece que por fin ha empezado a hacer oposición. Tarde, mal e inútil, pues seguirá teniendo encima la losa de haber participado activamente en el comienzo de este desastre como número dos de Zapatero. También parece que han estado brillantes tanto los representantes de IU e Izquierda Plural como Rosa Díez, a la que los treinta años de tablas se le han notado bastante más que al resto. En cuanto a sus señorías en la clac, lo de siempre: aplausos, abucheos y bastante poca materia gris reunida para la ocasión. Es interesante comprobar cómo sólo ésta ha conseguido poner verdaderamente nervioso a Mariano, que ve que se le van a escapar muchos votos por esa banda derecha. Me comentan que por la ultraderecha también, pero creo que el efecto de los nuevos partidos se está desinflando ya y que al final la cabra, perdón, el borrego, acabará tirando al monte cuando lleguen las urnas.

Treinta y dos
Uf, lo de Évole, la cuerda que tiene. A falta de un post más elaborado (que no sé si llegaré a hacer), dos reflexiones rápidas. La primera, que ha tenido bastante más trascendencia de la que sus detractores se empeñan que no ha conseguido. Todos los diarios nacionales han hablado en buena medida (en algunos casos hasta con media docena de artículos) de la repercusión de un programa que consiguió reunir a casi un tercio de los espectadores esa noche, dejando en mantillas al resto. Y ha planteado (y sigue planteando) debates de todo tipo. Ojito con las conclusiones, que cada uno está arrimando el ascua a su propia sardina y, dos días después, todavía estamos con los “yoyalodijes”. Si a Évole esto le va a perjudicar o beneficiar es algo que sólo podremos saber en las próximas semanas o meses, y seguramente no va a ser inmediato. Tonto no es, eso seguro, así que imagino que contempló la posibilidad de caerse con todo el equipo.
La segunda reflexión es que nadie, o casi nadie, se ha planteado por qué los documentos referidos al golpe y al juicio posterior están clasificados y, por tanto, no se le permite leerlos a nadie. Y esto con la mayoría de protagonistas ya muertos o incapacitados. Pues nadie ha puesto en discusión este punto. Y eso culpa de Évole seguro que no es. Lo mismo deberíamos pensar en mover la mira telescópica para apuntar adonde realmente importa.

Treinta y tres
Si quieren conocer un pedacito bueno de la historia de la televisión en España, Jónatan Sark se ha marcado un extenso post explicando el origen y desbarajuste de las cadenas privadas. Aquí.

Treinta y cuatro
Suena Míchel. Y, por una vez, no es coña.

Treinta y cinco
Tengo a muy buenos periodistas entre mi timeline de Tuiter que cobran poco, trabajan muchísimo y, lo más importante, desempeñan muy bien su oficio. Me emputa (por poner una expresión argentina que me parece muy contundente) pensar que cuando vienen las vacas flacas son los primeros que caen, mientras que lerdos que no merecen ni siquiera catalogarse dentro de esa profesión copan las tertulias, cobrando a tanto la gilipollez.

Treinta y seis
Para ser febrero, se está haciendo larguísimo este mes.

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