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Todología con bigote
#AbortoLibre

Cuando me cuentan cosas como ésta me indigno soberanamente, me cabreo, me exalto… pero cuando ves estas cosas en directo, tal cual están pasando, todo lo anterior se multiplica por cien. Esto me ha ocurrido hoy.

El cabreo que tengo tras ver a sus señorías (hombres y mujeres) del PP aplaudiendo y jaleando su voto en bloque contra una proposición del PSOE para retirar el anteproyecto de ley del aborto me bloquea y me impide escribir nada más que unas pocas líneas en las que me estoy conteniendo para no soltar todo el repertorio de insultos contenido en el acervo de la lengua castellana, vengan o no vengan en el DRAE.

El rechazo fue monolítico, se impuso la disciplina de partido e incluso la farisea de Celia Villalobos dejó claro después que era un voto contra el PSOE. A pesar de que ese anteproyecto contempla un retroceso total de los derechos de las mujeres. Lo que pienso de los supuestos discrepantes lo expliqué en su momento y no voy a repetirlo, hoy los que podían haberse retratado lo han hecho, y con claridad. Poco antes de la votación lo predije en Twitter, aunque no había que ser muy druida para adivinarlo: votación sin fisuras en el PP, incluyendo a la del chófer y ovación al conocer el resultado. Clavado quedó.

Y no se confundan pensando que las diputadas, esas mujeres que han aceptado que se limiten sus derechos, no han votado en conciencia, o que les han impuesto el voto. Esas señoras también saben muy bien qué hacen allí y lo que significa su voto. Estoy seguro de que muchas sí han votado en conciencia (una conciencia de mierda, pero conciencia al cabo) y que todas han votado conscientes de lo que suponía ese voto. Podían haber tumbado este despropósito desde antes de que se le diera trámite, pero han decidido que siga adelante. Por disciplina de partido, por sus propias “razones éticas”, por joder al PSOE (???) o, sencillamente, porque son así de desgraciadas. No se me ocurre ningún otro calificativo, y desde luego ninguno amable o comprensivo para las que son capaces de aceptar semejante barbaridad. Con mención especial para la portavoz Marta Torrado, que todavía ha tenido los santos huevos de pretender defender el anteproyecto de ley como progresista y en defensa de las mujeres, además de decir específicamente «que los tiempos del “porque lo digo yo”, afortunadamente, ya han pasado», lo que le ha valido otra ovación desde su bancada ante la cuál no ha podido contener la risa.

Yo a Marta Torrado, a Celia Villalobos, a Alberto Ruiz-Gallardón, a todos aquellos diputados y diputadas que escenificaron un falso amago de discrepancia, y a todos aquellos que hoy, por las razones que sean, permitieron que el anteproyecto de reforma de ley del aborto prosiga su camino, sólo tengo que decirles una cosa: pueden irse todos de la manita al carajo, y quedarse allí hasta que se mueran.

#AbortoLibre. Esto, también, sin fisuras.

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