título
Todología con bigote
Al servicio croqueto (cocreto) de su grasiosa majestad

(Disculpen la ausencia de tildes y enyes)

La ultima vez que estuve en Inglaterra, sin contar una visita relampago en 2012, fue hace unos veinticinco anyos, haciendo un curso de verano en la costa sur. Al principio de ese viaje pasamos dos dias en Londres. Como nuestro centro de estudios quedaba lejos de la capital, pasamos las dos noches en un hotel. Eso mismo habia ocurrido en el viaje del anyo anterior, aunque aquella vez el hotel era un sitio correctito, muy limpio y pegado a Picadilly Circus, con lo que uno se plantaba en el meollo londinense y desde ahi era el amo del mundo.

Aquel viaje fue todo de descubrimiento, claro: que si salir al extranjero por primera vez, que si volar en un avion enorme con gente cantando a grito vivo, que si los punks de Picadilly, que si los recepcionistas negros, muy negros, del hotel Shaftesbury1, que si los austin morris con el volante a la derecha… para los que nos criamos a base de series inglesas, aquello era como La Meca, todo el rato con la boca abierta.

Volvamos al anyo siguiente. Alli iba yo con mas ilusion todavia por aquello de poder ver lo que se quedo en el tintero en el verano anterior. Y fue un desastre, como suele pasar. Primero, porque el hotel estaba a tomar por saco (al otro lado de Hyde Park) y segundo, porque se pusieron de huelga en el transporte publico justo ese fin de semana, con lo que adios usar el metro cuando el bus del tour ya no nos llevaba a los sitios. Con lo cual, en el momento en que la excursion se acababa, de vuelta a aquel horror de chiringuito. Porque ni estaba tan centrico, ni era tan correcto, ni desde luego estaba tan limpio: el olor a rancio (suponemos) que despedia la moqueta de los pasillos ya era una cosa. La rata que les salto a unos companyeros al abrir un cajon ya ponia la cosa seria. El recepcionista, un chaval con pelos de punta, camiseta raida de tirantes, pendiente en la oreja (derecha) y un desvaido poster de George Michael a la espalda tampoco daba pie a confiar demasiado en las cerraduras2. Y ya cuando caimos en la cuenta de por que en aquel barrio de cada dos casas, una (por lo menos) era un motel, pues se haran una idea de que pasamos del asco al cafrerio. Particularmente cuando correteabamos por el larguisimo balcon que comunicaba varias habitaciones y en una de ellas, que no ocupabamos nosotros, la cortina echada y los postigos cerrados no eran capaces de ensordecer los gritos de un hombre de negocios que habia invertido esa tarde en el placer por cuenta ajena. Se pueden imaginar las risas y los berridos de un grupo de adolescentes en plena expresion hormonal… casi nos echan de alli, pero es que en el fondo estabamos deseando que lo hicieran. Que tiene delito pasar dos dias en Londres y tener ganas de salir pal pueblo con tal de abandonar aquel antro infecto. Y lo de infecto era literal.

La experiencia de aquel hotel la estuvimos arrastrando hasta el final del curso y ya ven, a algunos nos imprimio un cierto caracter. Han pasado ya tantos anyos y he visto tantisimos hoteles (de todo pelaje y condicion, como suele decirse en el topico) y, sin embargo, pocos me dejaron tan mala huella como aquel chamizo de un barrio perdido londinense, que seguramente hoy dia se habra convertido en una corredera de hipsters y precios por las nubes.

Que por que les he contado todo esto? Yo que se, porque estoy metido en el hotel cerca, pero fuera de Londres, que esta resultando bastante bueno, pero cuyos pasillos tienen una moqueta que debe de ser de aquella epoca por lo menos y huele exactamente a eso, a rancios anyos ochenta. Y ya no se si es casualidad o si es una caracteristica del imperio de su grasiosa mahestá.


1 Comprendanlo, eran finales de los ochenta y en mi tierra se veian mas marroquies que subsaharianos, que eran cosa exotiquerrima.

2 Vuelvo a hacer notar la epoca aqui. Que eramos tos mu de pueblo. Y por todos me refiero a ESPANYA.

comments powered by Disqus

 ||—|| 

Los textos originales de este cuaderno se encuentran bajo la Licencia ColorIuris especificada aquí. El resto son propiedad de sus respectivos autores. El diseño de la página es obra de Jorge Portillo. Valida xhtml y css. Formatos disponibles para agregadores de noticias: atom y rss ( Suscribir). Alojamiento provisto por Libro de notas. Gestionado con Textpattern. La caricatura de Groucho Marx es creación de Al Hirschfeld, publicada por George J. Goodstadt. Si quiere saber quién visita este cuaderno y desde dónde, pinche aquí.