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Todología con bigote
Cómo "emprender"... la huida

Es posible que muchos de ustedes hayan leído ya este largo e interesante post del Dr. Bonis, Hazte emprendedor: la nueva estafa castuza hispanistaní. El autor del post se queja amargamente de lo complicadísimo que es abrir una pequeña empresa en España. En un país en crisis, donde al gobierno se le llena la boca sobre las bondades de emprender y la necesidad de que en España haya emprendedores (permítanme la repetición hasta el hastío de estas palabras), es el propio gobierno quien hace todo lo humanamente posible para… que a nadie le apetezca un carallo ponerse a emprender otra cosa que no sea la huida despendolada:

En un mundo de competencia global donde se crean productos de software por equipos de voluntarios trabajando conjuntamente desde Suecia, Canada, Singapur y Chile, resulta que tienes una cosa que se llama “libro de actas”, donde una vez al año tienes que montar una “junta de accionistas” donde todos los asistentes tienen que firmar la lista de asistentes. A nadie parece habersele ocurrido que los socios de una empresa moderna puedan reunirse por skype, por poner un ejemplo. ¿y qué hace la gente en la práctica?… pues se hace el paripé como que se han reunido y se firma el libro de actas en plan paripé.

Luego tienes lo de los libros de cuentas y la contabilidad, que tienes que tener al día desde el día cero y presentar anualmente al registro mercantil (debidamente legalizado y toda la mandanga)… claro que el legislador y toda la megaestructura burocrática parece no comprender que el libro de cuentas de una startup de internet en sus primeros años puede caber en un post-it o una servilleta.

Por otra parte tienes a Hacienda. Te toca pelearte con la firma electrónica. Una vez consigues configurar el asunto, lo cual te puede llevar un par de tardes como mínimo, te toca pelearte con la web de la Agencia Tributaria y las DECENAS de modelos ocultos en una página con una arquitectura de información que parece diseñada para ofuscar… más abajo entraré en detalles sobre esto.

Toda esta maraña burocrática tiene en mi opinión una razón de ser: justificar los salarios de miles de personas que viven de sostener el tinglado. No solo de salarios públicos, ojo, sino que también surgen a la sombra del ofuscado sistema miles de pequeñas “asesorías fiscales y laborales”.

Mi amigo Carlos Serra (al que ya deberían conocer de sus notas sobre energía nuclear en éste su cuaderno) difundió por correo electrónico el post del Dr. Bonis y recibió el mismo día una respuesta de un colega suyo, que también había tratado de “emprender” y se encontró más obstáculos que una edición especial de “Humor Amarillo”. Con su permiso reproduzco aquí la respuesta de esta persona, eliminando su nombre y el de ciertas partes implicadas para curarnos en salud (ejem):


Joder que si me siento identificado.
Cada frase, cada párrafo, anda que no me han traído recuerdos concretos. Totalmente identificado.
Este país no cree en las ideas de los demás porque lo primero que piensan de ellas es “vas a fracasar”.

Me siento identificado con lo de iniciar la empresa domiciliada en un garaje, en mi caso un bajo en el que además era mi domicilio al principio cuando vine a Madrid con una mano delante y otra detrás. Trabajando para otros (como autónomo, claro), para conseguir ganarme un sueldo mientras creaba software y daba estructura al “proyecto de empresa”; sin un puto duro nadie te ayuda, con lo que tienes que echar mano de las dos únicas cosas que tienes de juventud, tiempo y ganas. Jornadas larguísimas después de la ya agotadora jornada de trabajo para otros, porque no hay nadie que te dé una mísera subvención de I+D+i, porque para obtenerlas lo primero que necesitas es una buena idea y lo segundo es pasta, sí, necesitas pasta para pedir una subvención.

Y al final se acumula el tiempo y los meses y los años de trabajo doble (y las broncas con la jefa porque el tiempo para ella lo dedicas a una idea que no sabes si acabará funcionando).

2 años hasta conseguir la primera oportunidad con un cliente, 2 malditos años, y dicho cliente (un banco), nos estuvo poniendo a prueba con trabajo real durante 5 meses (sin cobrar un puto duro), hasta que por fin nos dio nuestro primer contrato. Y como éramos una empresa mínima (mi socio y yo), tuvimos que aliarnos con una PYME más grande que ya trabajaba con ellos, siendo esta PYME la que realmente facturaba y antes de pagarnos se quedaba con un 40% de la pasta. Eso sí, en cuanto se cobró el primer euro, a pagar a todo bicho viviente los impuestos correspondientes.

Uy… Anda que no me vienen recuerdos. Como las amenazas de multazas de la Agencia Tributaria por pedir un aplazamiento en el pago de 250.000€ de IVA , sobre unas facturas emitidas a otro cliente (una operadora de telecomunicaciones) de unos servicios realizados un año atrás y que todavía no habíamos cobrado. ¡No podía pagar un IVA que no había cobrado! ¿¡¿Tan dificil es de entender?!? En este país, SÍ.

Recuerdos como tener que contratar a una empresa especializada (con el consiguiente gasto en servicios prestados), para obtener una maldita subvención para I+D+i de 100.000€. Al final se consiguió, tras mucho esfuerzo dedicado a la burocracia, pero con la sorpresa de que se debe dejar retenido en forma de aval el 40% del importe solicitado. Tuvimos que “aparcar” 40.000€ durante 2 años porque … ¡pues porque sí! Total, que te dan 60.000€ realmente…

En fin, que me siento totalmente identificado con el artículo.
¿Y sabéis una cosa?

Que tiren otros del carro.

Ahí lo tienen. Y ahora, cada vez que un político gobernando les hable de sacrificios para salir de la crisis, háganse un favor y sacúdanle.

Si tienen casos similares, los comentarios están a su disposición.

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