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Todología con bigote
El domingo voto

ACTUALIZACIÓN: El resultado del referéndum ha sido una clara victoria del NO, con 54,3% de los votos frente al 45,7% que optaron por el . El rechazo fue mayoritario en 21 de los 25 distritos muniqueses, con el mayor porcentaje alcanzado en Feldmoching, el distrito más al norte, con un 62,1% de votos contra el proyecto. El índice de participación fue bastante bajo, del 32%, pero suficiente para alcanzar el quórum requerido.

El alcalde Christian Ude (SPD) admitió sin paliativos la “sorprendente” derrota apenas se fueron consolidando los resultados y avisa de que no aceptará ninguna clase de trucos para contravenir la voluntad de los ciudadanos. Es un recadito directo tanto a Horst Seehofer (CSU), presidente del Estado de Baviera como a su ministro de Economía, Martin Zeil (FDP), quienes declararon que harían todo lo posible para, a pesar del resultado, continuar adelante con el proyecto. A pesar de que la validez del resultado del referéndum sólo es de 1 año desde su celebración, Ude ya indicó que el Ayuntamiento está obligado a obedecer la voluntad ciudadana hasta el final de mandato, por lo que el proyecto, pendiente también de una decisión del Tribunal Administrativo de Baviera (donde se han puesto ya veinte denuncias contra la construcción de la pista), permanecería en suspenso al menos hasta la primavera de 2014.


El domingo voto.
Hay un referéndum convocado en la ciudad de Múnich para decidir si se construye o no una tercera pista en el aeropuerto Franz-Josef Strauss, el segundo mayor de Alemania en número de pasajeros. Es para mí una experiencia nueva por dos razones: primera, porque no he participado en ninguno de los referendos convocados en España desde que tengo edad de votar. En el del proyecto de Constitución Europea por estar en desacuerdo con todo el proceso (y con los que se iban a apropiar del “no” en caso de ganar), y en el de la reforma del estatuto andaluz porque ya no residía allí desde hacía años.

La segunda razón es más clara: es la primera vez que puedo participar en una decisión popular que afecta directamente al día a día de un grupo concreto de ciudadanos, de manera vinculante y sin la grandilocuencia asociada a constituciones, estatutos, independencias o alianzas militares. Más aún: este referéndum es consecuencia de una iniciativa popular y su convocatoria, aun repudiada por los poderes municipales, es obligatoria. Y ése es el mejor indicio de que la democracia, si se quiere, funciona.

Les pongo en antecedentes: el proyecto de tercera pista no es nuevo, tiene ya alrededor de un lustro y ha sido a lo largo de 2011 cuando se ha terminado de definir. Supondrá una obra de un par de años y afectará, de un modo u otro, a varias poblaciones de alrededor, un espacio natural y, por supuesto, a todo el tráfico aéreo de Europa central, donde Múnich funciona como intercambiador intercontinental. Según los promotores de la ampliación (básicamente la ciudad y el Estado de Baviera), es un proyecto necesario para la expansión de Múnich, para la economía de todo el Estado y una forma de crear puestos de trabajo más o menos permanentes. Afirman que el aeropuerto en su situación actual ha agotado su capacidad y está a punto de no poder absorber más vuelos. Uno de los eslóganes que emplean para ello, a mi juicio muy exagerado, es “¿Ciudad mundial o provincia?“ Como ven, todo muy de manual y con argumentos que a muchos les sonarán de su ciudad o Comunidad a la hora de defender proyectos urbanísticos. La construcción de la tercera pista está apoyada por las dos grandes fuerzas políticas de Baviera, el SPD (socialdemócratas) y la CSU (democristianos bávaros), más el FDP (liberales).

Del otro lado se encuentran, políticamente hablando, Die Grünen (Verdes) y la Agrupación de Electores Libres1, además de varios movimientos ciudadanos y grupos ecologistas como la Bund Naturschutz in Bayern (asociación para la protección de la naturaleza), de amplia aceptación en la comunidad. Los argumentos también son fáciles de imaginar: la pista no es necesaria (el número de vuelos de y hacia Múnich se ha reducido en los últimos años), no hay un proyecto de financiación para la obra (con lo que no se sabe lo que va a costar en forma de aumento de impuestos), el crecimiento previsto no tiene en cuenta el aumento de los precios de los vuelos y afecta a una zona (el humedal de Erding) que ecológicamente ya está muy maltratada, a pesar incluso de ser una zona protegida para la anidación de aves. De esta parte, precisamente, se origina el referéndum o “Bürgerentscheid”.

¿Cómo se produce esto? Verán: para buena parte de los asuntos que afectan a la vida diaria de los ciudadanos es posible que estos tomen parte activa en las decisiones que sobre ellos se producen. Como ejemplo más reciente tenemos la ley antitabaco de Baviera, aprobada en 2010 y que prohíbe fumar en bares y restaurantes (en otros lugares públicos ya estaba prohibido). ¿Les suena? En su momento el Tribunal Constitucional alemán dictaminó que la prohibición era inconstitucional en el sentido de que no era completa y originaba discriminación en los locales pequeños, que no tenían posibilidad de establecer una zona aparte para fumadores. Es decir, que o bien se permitía fumar en estos locales o bien se prohibía de forma absoluta para todos, independientemente de su tamaño. Baviera, como otros Estados, optó por levantar la prohibición y una iniciativa popular (Bürgerbegehren) logró, posteriormente, revertir esta decisión y que, referéndum mediante, se adoptase la “Ley de protección al no fumador” por la cual ya no se permite fumar en ninguno de estos establecimientos.

Aunque las leyes sobre iniciativa popular cambian de Estado a Estado, a grandes rasgos el proceso es el mismo: primero se produce el Bürgerbegehren mediante el cual se propone una ley o la propia convocatoria de una consulta. Si se reúne el quórum de firmas necesario, la propuesta va al pleno correspondiente (municipal, estatal…) y allí se debate y se vota. Si no sale aprobada (insisto, esto varía según el sitio), se convoca automáticamente el referéndum, que puede llevar no sólo la propuesta popular, sino también una contrapropuesta por parte del legislador.

En el asunto de la tercera pista el Bürgerbegehren se encaminó directamente al referéndum, al no tratarse de una propuesta legislativa. La ampliación del aeropuerto requiere del voto unánime de las tres instituciones que componen su empresa gestora, esto es, el municipio de Múnich (en un 23%), el Estado Libre de Baviera (en un 51%) y la República Federal Alemana (en un 26%). Dado que el municipio sí hizo una contrapropuesta, el referéndum que tiene lugar este domingo consta de dos proposiciones y una pregunta clave. Esto es muy alemán (¡toma cliché!), como podrán comprobar al leerlas:

Elección 1 (propuesta por el Ayuntamiento): ¿Está usted de acuerdo en que la ciudad de Múnich en la empresa Aeropuerto de Múnich S.L. —y sin participar en los costes— apoye el proyecto de la tercera pista del aeropuerto de Múnich?” — En este caso un SI indica que el municipio ha de votar a favor del proyecto en la gestora y un NO que debe votar en contra.

Elección 2 (iniciativa popular): ¿Está usted de acuerdo en que la ciudad de Múnich ha de emplear todas sus posibilidades como participante en la empresa Aeropuerto de Múnich S.L., para evitar la construcción de la tercera pista del aeropuerto de Múnich, y que la ciudad de Múnich en particular, en la Junta de Gobierno de Aeropuerto de Múnich S.L. no apoyará ninguna decisión a favor de construir la tercera pista?

Como ven, no es exactamente lo mismo, puesto que la primera pregunta deja margen a posteriores decisiones, por lo que la segunda expresamente pide que la ciudad no apoye esa ampliación en ningún caso. Como podría pasar, en efecto, que el resultado de ambas elecciones fuese contradictorio (por ejemplo, un sí mayoritario en ambas), se establece una pregunta clave:

Pregunta clave: “En el caso de que ambas elecciones obtengan a la vez un SI o un NO, ¿qué decisión ha de tomarse?” — La respuesta aquí será apoyar o rechazar el proyecto. Si ambas opciones alcanzan igual cantidad de votos, valdrá la elección cuya opción ganadora haya conseguido el mayor número de sufragios.

El referéndum tiene una condición adicional, en este caso legal: para que se apruebe (o rechace) cualquiera de las dos propuestas se establece un quórum de votos del diez por ciento de los ciudadanos con derecho a voto. Esto es, ha de haber al menos 103.200 votos por el SÍ o bien por el NO para que uno de estos resultados sea válido. Este quórum no se aplica a la pregunta clave.

Puede parecer complicado, pero al final se consigue un doble objetivo: que la gente pueda movilizarse con éxito ante leyes que considere que le perjudican y que esa movilización tenga una posibilidad real de llegar a buen puerto. Y ahí precisamente está la gran diferencia con democracias pseudoparticipativas como la española, donde las iniciativas populares, además de padecer condiciones mucho más duras para que sean tramitadas, no pasan de la administración competente (que las rechaza sistemáticamente), y donde los referendos, convocados escasamente y con poca o nada flexibilidad en las preguntas (aun tratándose de cuestiones de gran calado), para colmo no son siquiera vinculantes.

En estos días en los que movimientos como el 15-M se han convertido en algo mucho más serio que una simple reunión de perroflautas —por citar a la prensa del Régimen— y comienzan a ser proactivos en la necesidad de mejorar la democracia en España, legislaciones como la alemana en materia de iniciativas populares —desde luego nada sencilla, pero mucho más abierta que la española— podrían utilizarse como primer objetivo a conseguir para introducir a los ciudadanos en la toma activa de decisiones, especialmente en su círculo más inmediato, esto es, el municipio, o incluso los distritos. España lleva casi cuarenta años viviendo con el espejismo de que la democracia es votar cada cuatro años y que el acto de dar el voto a “tu partido” equivale a otorgarle carta blanca para que maneje ese poder prestado como mejor le venga en gana, sin poder pedirle responsabilidades ni tener una mínima opción de rechazar de forma efectiva aquello con lo que uno no esté de acuerdo. La primera medida para mejorar la calidad de la democracia es exigir —no pedir, exigir— que se aumenten las formas de participar en ella. Y la segunda medida, una vez conseguida la primera, es alentar al ciudadano (al vecino, al amigo, al hermano, al cuñado, sobre todo al cuñado) a que participe.

Y por eso, porque tengo la oportunidad, es por lo que iré a votar el domingo.


Referencias (casi todas en alemán, me temo):

1 Las agrupaciones electorales en Alemania las constituyen personas físicas que deciden unirse para presentarse a unas elecciones concretas. No tiene la estructura jerárquica de un partido, por lo que la toma de decisiones suele hacerse de manera colegiada. En Baviera consiguieron el tercer lugar en la cámara estatal y parte de sus componentes provienen de antiguos dirigentes de la CSU.

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