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Todología con bigote
Oktoberfest: Guía de referencia rápida para españistaníes.

(ACTUALIZACIÓN: He hecho algunas correcciones y añadidos al texto y le he quitado el año al título, para que sea genérico. Disfruten).

Como sé que alguno de ustedes no podrá resistir la tentación de mostrar a los teutones bávaros el recio carácter ibérico mediante ese rito iniciático que es ir a petarlo a la Oktoberfest de Múnich, aquí les dejo unos sabios consejos para la fiesta derivados exclusivamente de mis empíricas observaciones como muniqués adoptado. ¡Vamos allá!

0. No vayan. Ya hay demasiada gente. Si a pesar de ello quieren ir, pasen al punto 2.

1. ¡He dicho que no vayan! ¿Y qué hacen que no están leyendo el punto 2?

2. Bueno, parece que van a ir de todos modos. Entonces, si van en fin de semana y quieren entrar en las carpas, tienen dos opciones: una, ir espantosamente temprano (empiezan a las 9:00, así que ya se imaginan) y dos, ir a partir de las ocho de la tarde, cuando se abren las puertas a todos. De lo contrario, es muy probable que no consigan entrar; el aforo es limitado y son muy estrictos con ello (véase punto siguiente). Si van entre semana la cosa no está tan complicada, pero sí puede que tengan que esperar un poco… háganlo, merece la pena.

2b. El segundo fin de semana (son tres) se conoce como “fin de semana italiano”. Pueden imaginarse el porqué: La ciudad es invadida por los vecinos del sur, sobre todo milaneses. Esto hace particularmente difícil moverse por el recinto y, por supuesto, entrar en las carpas. Salvo que no les quede otro remedio que ir ese fin de semana, evítenlo.

3. A qué carpa ir ya depende de cada uno y del ambiente que se quiera encontrar. Sin duda, la más famosa entre los extranjeros sería la de Hofbräuhaus. A mí no me gusta demasiado porque suele ser la que más turistas tiene (turistas malborrachos, se entiende) y porque la cerveza de esa casa me parece infame. Pero ya digo que va en gustos y, en cualquier caso, durante las primeras horas del día tiene muchísimo ambiente. Las más cómodas son, seguramente, las de Löwenbrau o cualquiera de las dos de Paulaner. En la de Augustiner (mi cerveza favorita) sólo he estado en los bancos de fuera, ya que siempre está repleta. Spaten tiene dos, la “Ochsenbraterei” y la “Armbrustschützenzelt”; ésta última suele estar poblada por gente de más edad y normalmente se llena con peñas bávaras o reserva de familias o empresas, pero puede visitarse por las mañanas. La de Hacker-Pschorr, Bräurösl, quizá es la de ambiente más sano, pero siempre que he ido ha sido bastante complicado entrar.

4. Si ya están dentro de la carpa, les aconsejo que no salgan ni para telefonear: una vez fuera, si el aforo está completo, no le dejarán volver adentro, incluso aunque el guardia de seguridad le haya visto salir. Y les sugiero que no le discutan.

5. Llévense dinero. Una cerveza cuesta desde 8,70 euros el litro hasta 9,50. Si quieren comer, piensen que medio pollo les saldrá por unos diez euros. Si van a ir por la tarde, en Múnich hay sitios muy variados, muy majos y de precio más que razonable para llenar la barriga antes de entrar en el recinto. (Actualización: en 2013 el precio se ha disparado a los 9,80€)

6. Vayan con algo en el estómago antes de beberse la primera. ¡Recuerden que lo menos que se sirve es un litro! Pidan una “Helles” si quieren una rubia (cerveza) o una “Dunkles” si les va mejor la morena (cerveza).

7. La cerveza de Oktoberfest es algo fuerte. Si no quieren meterse tanto alcohol en el cuerpo, pueden pedirse una Radler (clara con limón). Seguirá siendo un litro, pero al menos la mitad será gaseosa.

8. A pesar de 6) y 7), la primera cerveza suele entrar con inusual rapidez, por el calor y la cantidad de gente. ¡Tengan cuidado cuando intenten ponerse de pie o bajarse del banco! (ver punto 11)

9. A las camareras se les paga inmediatamente. Háganlo rápido y dejen buena propina; les tratarán mejor en las subsiguientes rondas. No pidan la cerveza en un banco para luego cambiarse a otro o se pueden meter en un lío: cada fila tiene una o varias camareras asignadas y el turno se mantiene estrictamente. Y por amor de peich, NO SE EMPEÑEN EN LLEVARSE LA JARRA A CASA. Si les pillan, además del bochorno de que les echen de la carpa, les caerá una buena multa, pues se considerará robo.

10. No molesten a las camareras. Insisto: ni lo intenten. Están allí trabajando y no tienen tiempo para moscones. No les dará tiempo a ponerse muy pesados antes de que dos seguratas de hechuras más propias de un ropero les saquen de la carpa sin contemplaciones.

11. Se puede (e incluso se debe) subirse a los bancos a brindar y cantar, pero no se suban a las mesas, está rigurosamente prohibido.

12. En una carpa del Oktoberfest se hacen básicamente cuatro cosas: beber, cantar, comer y ligar. No necesariamente por ese orden. Si tienen amigos con cámara y facebook, vigílenlos ;-)

13. Si se hartan de la carpa o no han podido o querido entrar y el tiempo está bueno (es decir, que no llueva), paséense y asómbrense por el recinto. Merece la pena verlo todo: las carpas, las atracciones, los puestos de comida, la gente engalanada… y, por supuesto, los Dirdnl y sus correspondientes escotes. Es parte del paisaje, no me miren así.

14. Dicho esto, llevar el traje típico es opcional, pero les quedará muy mono y se integrarán más si lo llevan. Total, ya que están ahí…

15. …pero eso sí, si a alguno de ustedes se les ocurre comprarse un gorro puntiagudo ya se lo aviso: ME NEGARÉ INCLUSO A SALUDARLES. Dos cosas sobre el gorro puntiagudo: a) les identifica sin remisión como turistas. Y b) les hará parecer gilipollas, también sin posibilidad de salvarse.

16. Las carpas cierran a las 22:30 y el recinto a las 23:30. Y no se preocupen, que aunque parezca temprano les aseguro que… es más que suficiente :-)

Y eso es todo, aunque hay mucho más. Disfruten mucho, pásenlo bien, intenten recordar lo que han hecho… ¡y manden fotos!

Ein Prosit, der Gemütlichkeit!

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