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Todología con bigote
Corso Leopold

El fin de semana antes del comienzo del Oktoberfest se celebra en Munich la Corso Leopold. Se trata de una fiesta de barrio (Schwabing) pero que abarca el sector principal de la Leopoldstrasse, la ancha avenida que corre desde Odeonsplatz hacia el Norte pasando por Münchner Freiheit, por lo que tiene un carácter mucho más amplio que el de una simple verbena y, por ello, recibe un gran apoyo económico de empresas e instituciones.

Y ciertamente es un festival en el que caben todos: durante dos días podemos ver a lo largo de la avenida diferentes stands: de los pequeños comercios del barrio, de grandes empresas como Disney, Skoda o Sky TV, de sindicatos y partidos políticos, con y sin representación; de ONGs muy variadas y de y empresas municipales como la SWM (agua y energía) o la MVG (transportes); de varias cervecerías dentro de tráilers inmensos… También encontramos grandes escenarios montados por dos importantes radios musicales en los que tocan grupos locales que tienen cierto éxito, y otros más pequeños en los que un grupo de latinos enseña a bailar a quien se apunte espontáneamente. Una competición de BMX, otra de bailes clásicos, otra de pole-dancing, una pequeña tienda (dos palos y dos sábanas) donde se medita en una silla u otra, más sofisticada, donde te explican el último grito en sillones de masaje. En la Odeonsplatz, los gremios artesanos y asociaciones de agricultores o ganaderos venden sus productos, garantizados como de producción ecológica, mientras que en el mismo Feldherrenhalle unos cocineros mediáticos enseñan a marearse un poco más con las ollas y fogones. Y en la plaza de la Universidad, entretenimientos para los más pequeños en los que pueden pasarse horas para alivio o desesperación de sus padres, según. Como ven, hay sitio para absolutamente todos. Y si encima, como fue el caso acompañaba un tiempo espléndido, casi veraniego, resulta un plan inmejorable para el fin de semana.

Ahora les voy a contar lo que más me llamó la atención de la Corso Leopold de este año 2011:

Kirchenkritik

Efectivamente, se trata de un stand que ocupaba bastantes metros y en un lugar prominente de la Leopoldstrasse, muy cerca de la Siegestor y con suficiente espacio alrededor como para que no pasara desapercibido. Quien lo monta es una asociación llamada Galeria der Kirchenkritik, creada por un tal Wolfgang Selling y que contiene información sobre cómo salir de la iglesia y en la defensa de la separación total entre ésta y el Estado. En todo el puesto se pueden ver objetos corrientes que se utilizan como alegoría de lo que para ellos representa la religión, particularmente la católica, en su situación actual. Está cuajado de frases en cada hueco y esquina que implican ataques frontales al papel de la iglesia y especialmente al del papa, con un acento particular en los escándalos de pederastia que han salido a la luz en los últimos años y para los que todavía hay juicios pendientes.

Zölibatstankstelle (Surtidor de celibato)

La traducción (que pongo aquí, no vaya a ser que Flickr decida que los términos son muy obscenos) es más o menos ésta: “Con los siguientes carburantes: néctar de pederastas, eyaculación de pedófilos, sirope de impuesto eclesiástico, leche materna de la cocinera de la parroquia”. Ya ven que no se andan con medias tintas a la hora de denunciar, sobre todo, la actitud de quienes pretendieron (y aún pretenden) esconder o minimizar esos crímenes. Y no se trata sólo de abusos a menores, también el blanqueo de dinero está en la crítica:

Waschmaschine

El lugar, además, es a priori bastante delicado: Baviera es un estado de mayoría católica, gobernado desde hace décadas por un partido cristianodemócrata, si bien la ciudad de Múnich tiene como alcalde, también desde hace años, a un socialdemócrata de libro.

¿Por qué me detuve tanto tiempo a observar este puesto? Sobre todo, por el recuerdo de todo lo que sucedió en Madrid durante la última visita del papa y la invasión de peregrinos en la capital de España, cargada de polémica y, sobre todo, de incidentes inaceptables en un estado moderno y democrático. No hubo un sólo movimiento realizado por los defensores del laicismo y de la separación iglesia-estado (y, por ello, contrarios al gran dispendio realizado por las administraciones públicas en la JMJ) que no fuera fuertemente fiscalizado y contestado, incluso de manera violenta, tanto por medios de comunicación como por políticos y fuerzas de seguridad estatales. Fue una semana en la que la cosa pública española se puso en evidencia frente a otros estados ante los que se empeña en mirar por encima del hombro sin ser capaces ni de ponerse de puntillas.

Pasé un par de veces (al ir y al volver del paseo) delante de este stand y observé un ratito corto las reacciones de quienes por cruzaban por delante: algunos se detenían con curiosidad, otros fruncían la nariz y lo dejaban atrás deprisa. La mayoría pasaba de largo con indiferencia (sin duda había otros puestos más interesantes o divertidos). Pero en ningún momento tuve noticia de que se produjeran incidentes y, desde luego, por allí no apareció ningún policía de porra fácil y aires de portero de discoteca. Y no sería porque el sitio no llamaba la atención, como puede verse por sus colores.

La única reflexión que se me vino a la cabeza entonces es la misma que me viene ahora: en España todavía queda mucho que aprender. Y quedan muchos que se niegan a ese aprendizaje; ni para ellos, ni para los demás. Quizá el camino al auténtico laicismo, hacia una sociedad realmente civilizada, sea más largo de lo que muchos deseamos.


NOTA AL PIE: A pesar de lo serio del post, no puedo resistirme a rematarlo con esto:

Humor amarillo

Wurstgrill

¡No todo van a ser solemnidades!

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