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Todología con bigote
Un pedazo de Egipto (Nadie sabe nada, segunda parte)

No ha sido intencionado; a decir verdad, no tenía ni idea de que esto iba a ocurrir, pero hoy he sido testigo de algo que me ha emocionado.

Hace pocas horas, esperando a unos amigos en la Marienplatz de Múnich y mientras hacía tiempo mirando algún escaparate, he oído a mi espalda unos gritos que se iban multiplicando mientras se acercaban. Me he vuelto y he contemplado a un grupo de egipcios acercándose hasta un lateral de la plaza y concentrándose allí entre cánticos de júbilo, mezclando el alemán y el árabe, cantando, saltando, riendo, ondeando banderas, portando pancartas, lanzando hurras al cielo. Eran hombres, mujeres y niños, estudiantes y jubilados, familias completas, padres con pequeños al hombro, madres enseñando a cantar a sus hijos, mujeres con velo y sin él, gente de chilaba y de traje con corbata. Fotos por doquier, cámaras filmando, amigos desplegando su bandera ante el objetivo y gritando Eins, zwei, drei, Ägypten ist frei! (“¡Uno, dos, tres, Egipto es libre!”) o Fertig, aus, Mubarak ist raus! (“¡Listos, ya, Mubarak se va!”), además de consignas en árabe que para mí, por desgracia, son incomprensibles, pero cuyo significado está claro sin necesidad de conocer el idioma. Eran gritos de alegría.

Durante aproximadamente media hora se fueron acercando más familias, gente que posiblemente no podían o no querían volver a su país, que tuvo que irse buscando una vida mejor, que la encontraron en países como Alemania y que quisieron que sus hijos naciesen y se criasen aquí, pero sin que olvidaran de dónde vienen. Gente que, por edad, no ha conocido de su tierra de origen nada más que el gobierno de un sólo hombre contra el que no podrían ni siquiera pronunciarse. Gente que, como les contaba en mi anterior nota, seguramente tampoco sepa nada de lo que va a pasar después, ni quién ni cómo va a ser su futuro gobernante para ellos. Gente a la que sin duda eso les estará preocupando, pero que ahora mismo, un sábado doce de febrero, sólo conoce un hecho y es que el tirano ya no está, que sus compatriotas le han echado a patadas. Y que por eso, ahora mismo, están felices.

Dudé si preguntarles a alguno qué pensaban, cómo verían el futuro, por dónde creen que marchará su país, si son optimistas… pero quién coño soy yo para decirle a nadie que matice su alegría. Así que me limité a una cosa: mirar y escuchar.

El resultado de esas miradas, al menos una parte de él, lo tienen en fotos como las de abajo. Más en este álbum de flickr.

Egipto en Múnich 12.02.2011

Egipto en Múnich 12.02.2011

Egipto en Múnich 12.02.2011

Egipto en Múnich 12.02.2011

Egipto en Múnich 12.02.2011

Egipto en Múnich 12.02.2011

En sólo unos minutos, habían creado una pequeña plaza de Tahrir en mitad de Múnich.

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