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Todología con bigote
Elecciones catalanas

Voy a intentar no marearles con las cifras, votos y escaños, que pueden encontrar fácilmente aquí, pero sí voy a echar un par de ideas al aire sobre lo que ha pasado y lo que puede pasar tras las elecciones al Parlament de Catalunya. Como siempre, los comentarios están abiertos a todas sus apreciaciones y correcciones, sobre todo teniendo en cuenta que el análisis está hecho por alguien que ve las cosas desde fuera, quizá con un ángulo distinto, no necesariamente acertado.

El ganador
Artur Mas. Yo creo que si no hace campaña habría dado lo mismo; el electorado mayoritario en Catalunya es bastante conservador (en el sentido de mantener lo conocido) y siete años de tripartito han dado suficientes vaivenes políticos como para buscarse algo más sereno en tiempo de crisis. No gobernará con mayoría absoluta pero se ha quedado suficientemente cerca como para necesitar solamente un pacto de investidura, formar un gobierno monocolor y negociar acuerdos concretos con determinadas leyes para las que requiera mayoría absoluta. Además tiene una ventaja envidiable: puede pactar casi con quien quiera sin miedo a que le nieguen el apoyo por falta de contrapartidas. El PSC no le ha hecho ascos ni en campaña, salvo con la boca pequeña. El PP habla de lealtad a España, pero ya sabemos por dónde se la va a pasar con tal de tocar pelo, porque siempre han hecho lo mismo. ERC podría pactar la investidura y luego tirar por aquí y por allí para apuntarse tantos soberanistas. ¿Al final, qué? Dependerá de lo que pase tras las elecciones municipales de 2011, donde empezará el auténtico cambio de cromos.

Los perdedores
PSC-PSOE: sin paliativos, el peor resultado desde 1980, y entonces había muchos menos escaños. Aquí se han dado varios factores que explicarían la derrota, pero a mi entender el principal ha sido el de un President, Montilla, que se ha empeñado en jugar el partido con 3-0 de desventaja desde el saque inicial. Montilla nunca ha salido a ganar, se ha comportado como un auténtico perdedor, anticipando una retirada que sabía que iba a producirse. No ha hecho nada para animar ni a sus bases ni a sus candidatos locales (y eso es muy jodido cuando sólo tienes 4 circunscripciones para disputar). En definitiva, ha hecho campaña para estar en la oposición y, para colmo, con eslóganes y promesas que enunciaban justo lo contrario de su acción de gobierno en la legislatura precedente. Yo me imagino a sus compañeros de partido llevándose las manos a la cabeza desde que lo nombraron candidato y viendo como cada día se les iban yendo votos por el desagüe.
Evidentemente se suman aquí varias cosas: por ejemplo, el desgaste producido por un tripartito que ya empezó dando caña con el maragallismo, amenazó —de mentira— con quebrarse, se replicó en 2006 con el cordobés (¿nadie reparó entonces en la nada despreciable pérdida de escaños? ¿Nadie se planteó el porqué?) y, aun gobernando de manera más moderada en la segunda legislatura, acabó cayendo en la comodidad y la autocomplacencia. Cuando el PSC ha querido (¿ha querido?) reaccionar, ha sido demasiado tarde.
Tampoco ha ayudado, por supuesto, el acusado desgaste del PSOE en el ámbito nacional, pero en el caso de Catalunya, que como el País Vasco tiene una política mucho más autónoma en todos los sentidos, es probable que ZP no haya influido tanto como algunos quieren hacer creer.
La tercera pata (coja) de este banco ha sido, por supuesto, ese bamboleo del PSC del “españolismo” al soberanismo sin quedarse en un sitio concreto en ningún momento, así como ciertas políticas indudablemente más propias de la derecha, sobre todo en lo económico, que han espantado a parte de su electorado, como espantarán al del PSOE dentro de año y medio. Y es que perder el fondo ideológico, normalmente, no te atrae a votantes nuevos, pero sí puede ahuyentar a los que te votan de siempre.

ERC: Si gordo ha sido el descalabro del PSC, el de ERC ha sido épico: pierden casi la mitad de sus votos de 2006 y 10 escaños de los 21 que tenían. Y eso sí que es un fracaso absoluto en un partido que se aupó a tercera y decisiva fuerza política hace tan sólo siete años. Los fallos del tripartito mencionados arriba son igualmente aplicables a esta formación, si bien en este caso ha perdido casi cien mil votantes que, en su mayoría, se han decantado por Solidaritat, el partido de Laporta (ver más abajo). El resto, o bien se ha fragmentado en pequeños partidos o bien —lo más probable— se ha quedado en casa. Aquí se ve quizá más claro: ERC se ha “institucionalizado” y ha puesto sordina a su lucha por la independencia catalana, tragando incluso con el maquillaje del Estatut. Teniendo en cuenta que era una de las bases de su ideología (izquierdas, republicanismo, independentismo), se comprende que esa absorción por el poder se la haya llevado por delante. Igual tampoco ha ayudado un candidato muy mediático pero que inspira poca confianza y, además, que se destacó por hacerle la cama a Carod-Rovira. Y supongo que los electores no olvidan que precisamente Carod es quien puso al partido donde estaba hasta ayer mismo.

Consecuencias: una ya se ha producido, que es la dimisión de Montilla, quien renuncia al escaño y dejará la secretaría general del PSC en el próximo congreso. La otra debería producirse, que es la retirada a galope de Puigcercós, responsable último y directo del desplome republicano. En ambos casos son gente que ha tenido responsabilidades de gobierno, que han pedido refrendo de ellas y que no sólo no lo han conseguido, sino que además han lanzado a sus partidos por el barranco. Eso tiene un coste que uno ya ha pagado y el otro, si tiene un poco de dignidad, debería pagar también.

Los nuevos… y no tan nuevos
Me dejo aposta a ICV, que más o menos ha salvado los muebles y tiene poco interés más que como bisagra, y paso directamente a las otras tres formaciones que compondrán el resto de la cámara catalana, así como a otra que a puntito ha estado. Lo jugoso para el final, claro.

PP: Me jode, pero la Sánchez-Camacho lo ha petao, consiguiendo el mejor resultado de la derecha-derecha desde el petardo de Vidal-Quadras. La conclusión es que si eres de derechas en Catalunya, lo mejor es que se te note bien para sacar más votos [1]. Echando un vistazo a los resultados, y teniendo en cuenta la campaña populista, homófoba y xenófoba a partes iguales que la señora ha hecho, me da en la nariz que no pocos votos de los neofachas de Anglada han acabado en el partido de la gaviota por pura utilidad [2]. Por supuesto, en el PP no hay derecha extrema, faltaría más. En cualquier caso, nuevamente este partido será tercera fuerza en el Parlament y sospecho que oiremos mucho, pero mucho a Alisha Kroft en los próximos años. Para desgracia de nuestras tripas.

SI: Solidaritat Catalana per la Independència. A.k.a. “el partido de Laporta”. Y ya está. ¿Saben ustedes qué quieren, cuál era su programa, cómo pretendían gobernar en Catalunya? No, porque en realidad no lo tienen, o les da vergüenza enseñarlo. Una cara, Laporta; un eslogan, la independencia y luego ya veremos; un resultado: 4 escaños y mucha diversión en el Parlament garantizada. Permítanme el detalle: el resultado ha sido muy justito y hasta el 75% escrutado en Barcelona no se sabía si Laporta iba a conseguir escaño, al no haber alcanzado todavía el 3% necesario para entrar en el reparto (un escaño en Girona, tradicionalmente la provincia más independentista, lo aseguraron casi desde el principio); curiosamente, en el momento en que lo alcanzaron se pulieron 2 escaños de golpe y el tercero poco después. Cosas de la ley d’Hondt.

Ciutadans: 3 escaños, los tres en Barcelona, apenas 4.000 votos más que SI, y un resultado que encuentro sorprendente, teniendo en cuenta la cantidad de zancadillas que se han puesto entre ellos apenas consiguieron plaza hace cuatro años, incluyendo deserciones hacia UPyD. ¡Pero es que han aumentado incluso en número de votos! Realmente, desconozco también su programa más allá de ir contra cualquier cosa que huela a nacionalismo (ojo, que esto me parece tan respetable como lo otro; o sea, nada). Así que, básicamente, tendremos a otros tres subvencionados pillando cacho cuatro añitos y sin decir gran cosa. Eso de que nadie quiera pactar contigo tiene que dar bastante pelusa.

PxC: Justamente al final, les decía, SI consiguió sus escaños en Barcelona; pero hasta ese momento quien tenía papeletas para hacerse con ellos, al menos 2, fue el PxC, el de Anglada. En tiempo de crisis el populismo hace negocio, y que ese partido estuviese en el Parlament habría supuesto el fracaso más grande de la política catalana en 30 años. Pero han sacado nada menos que 75.000 votos y los partidos que hoy sí estarán representados en el Parlament deberían preguntarse qué es lo que están haciendo mal para que personas tan deleznables puedan aspirar a participar de las instituciones democráticas.

Los que ni están ni se les espera
Las escisiones de algunos partidos en los últimos meses han provocado cierta pérdida de votos en éstos, pero realmente de poca importancia. El voto útil sigue teniendo mucho ascendiente entre los ciudadanos y a ninguno le gusta ver su voto tirado a la basura merced a un sistema que prima a las mayorías. Y lógicamente, sin apoyo económico detrás, es muy complicado hacer campaña para un electorado potencial de cinco millones de personas. Por eso gente como Montse Nebrera, polémica donde las haya, o el Reagrupament, proveniente de los descontentos de ERC, se han quedado muy cortos de acuerdo con sus propias expectativas, quizá porque en el fondo no presentaban nada nuevo respecto de las formaciones de las que se separaron. Menciones especiales para el PACMA, con un electorado sorprendentemente fiel (más de 13.000 votos, casi los mismos que hace cuatro años), para Carmen de Mairena y el Partido Pirata, con unos 6.500 votos cada uno (la política es así de pintoresca), y para Ciudadanos – Escons en Blanco, que ha sacado más de dieciocho mil votos. Un cálculo interesante: si todos los que votaron en blanco en estas elecciones lo hubiesen hecho por este partido, que se compromete a no ocupar sus escaños si los obtiene, estaríamos hablando de un Parlament con tres asientos vacíos (habrían sacado más votos que SI o que Ciutadans).
Y no quería mencionarla, pero casi que me ha obligado con la tontería de hoy: UPyD ha sacado poco más de 5.000 votos; un ridículo espantoso en un partido que aspiraba “al menos, a un diputado”, en palabras de su candidato Antonio Robles. Y no será por programa o falta de él, pues en términos muy parecidos se postulaba Ciutadans y consiguió repetir resultado y ganar en votos. Es lo que sucede cuando un partido gira exclusivamente en torno a su dueña, la Díez, que además se queda en la trinchera de Madrid y pretende conseguir resultados a distancia. La frase de hoy ha sido para enmarcarla: “Volveremos a dar a los ciudadanos la oportunidad de votarnos”. Querida Rosa, sólo una observación: Carmen de Mairena ha sacado más votos que tú; háztelo mirar y déjate la soberbia en el cajón, anda.

Y ahora, ¿qué?
Algo apuntábamos arriba: Catalunya vuelve seguramente a un período políticamente más calmado, aunque sin duda menos activo. La mayoría suficiente de CiU le permitirá gobernar con pocos sobresaltos y ejercer un pragmatismo que a Mas le podría incluso dar réditos posteriores, con apenas un par de concesiones soberanistas y otro par de concesiones ultraconservadoras. Veo difícil un pacto con el PSC, pues no necesita de una mayoría tan amplia y tendría que pagar un precio muy alto en forma de cargos, aparte que ahora mismo el PSC-PSOE es más un lastre que una ventaja y puede pasarle factura en negociaciones posteriores con Madrid. No pactará con el PP la legislatura, aunque puede que sí muchos puntos del programa económico según vayan saliendo y, quizá, una abstención en la investidura. Y, si el PP gana las generales sin mayoría absoluta, prepárense para el advenimiento del concierto económico catalán. Sé que esto joderá a muchos, pero Mas lleva todas las de ganar.

El PSC se resigna a una travesía del desierto (disculpen el tópico) y posiblemente habrá de aplazar su solución ideológica hasta ver qué pasa en las municipales de mayo y, más importante, qué hará ZP después de éstas. Ahora mismo la (mala) influencia de Zapatero en las expectativas electorales de su partido impide cualquier otro tipo de análisis, si bien, como dije arriba, en Catalunya es de un efecto sólo relativo.

El PP ha visto que la parte populachera y xenófoba le ha dado resultado y seguramente tirará por esa línea, focalizándose en la inmigración y, cuando toque, los derechos que contravengan la doctrina católica. Hasta dónde tensará la cuerda dependerá mucho de lo que haga este partido a nivel nacional en los próximos dieciocho meses. Y me barrunto que la van a tensar mucho.

Hay ahora dos gallos en el corral independentista y van a sacarse los ojos, ya que ninguno tiene, a priori, posibilidad de influir en el nuevo Govern: Laporta será el parlamentario exótico y Puigcercós, o quien le suceda, acabará pareciendo moderado por comparación. Será imprevisible e interesante ver cómo evoluciona este tipo de política desde el escaño y si, al final, acabarán las dos formaciones reagrupándose en la vieja Esquerra. No descarten para nada este desenlace hacia el año 2014.

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Y hasta aquí el “pequeño” análisis, basado en buena parte en historia política y percepciones más que en datos concretos (ya me conocen). Lo que de aquí se derive y si de verdad se aproxima a la realidad futura es algo que sólo podremos conocer a lo largo de los próximos cuatro años. Pero eh, hay mucha gente que escribe semejantes digresiones a diario, no acierta casi nunca… y cobra por ello. ¡Yo se lo doy gratis! Al menos un catalán valorará eso (wink, wink, nudge, nudge).

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1 Si alguien me quiere decir que CiU es de derechas le diré que tiene razón, pero que sobre todo es un partido pragmático: virará según le convenga a sus intereses. Pujol fue un maestro en eso.

2 Discutía ayer en tuiter porque me decían que muchos de los votos del PSC se habían pasado al PP. Basta mirar las cifras para darse cuenta de que no es así, aunque no descarto que en un porcentaje mínimo, quizá ese que votaba “español por encima de todo”, haya podido hacerlo. Pero una cosa es taparse la nariz y otra muy distinta arrancarse la pituitaria. Por otra parte, hay mucha gente que tradicionalmente ha votado CiU en las autonómicas y PSC en las generales y dejaron de hacer lo primero cuando Pujol se retiró. En conclusión, no me creo que haya habido un trasvase de votos significativo entre PSC y PP.

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