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Todología con bigote
Momentos de lucidez entre debacles aeroportuarias

1. Entrar en un aeropuerto no es entrar en otro mundo. Es cambiar de dimensión, huir de lo euclidiano, pasarse al espacio curvo. Un aeropuerto es el andén 11 3/4 de las metrópolis.

2. Los paneles de información electrónicos. Un audímetro de Sofres reventaría.

3. Prisas por hacer la cola de embarque, como si nadie quisiera perder su asiento.

4. Constatación de que las madres solteras y separadas desarrollan una fuerza en los brazos más allá de cualquier estándar olímpico.

5. Jugar al Frogger en las cintas transportadoras.

6. A pesar de la proletarización de los viajes aéreos, se sigue acudiendo al aeropuerto mucho más elegante y maquillado que a cualquier estación de tren. O de autobús. Hay que estar guapos para desfilar por las terminales.

7. Ya hay Zaras, Mangos y Macdonalds en las zonas de embarque. La proletarización será completa cuando aparezcan sus correspondientes low-cost y una tienda de los chinos (antes llamadas de desavío) junto a la de Carolina Herrera.

8. Megafonía que te avisa de que no te va a avisar por megafonía = Contaminación acústica innecesaria. Discriminación para los ciegos que viajan en solitario. Aún no se ha inventado el panel en braille.

9. En los aeropuertos, la talla media de sujetador es muy superior a la del mundo exterior (espacio OCDE). Por el contrario, la talla media del resto de la ropa disminuye sensiblemente, con la excepción, quizá, del calzado. Constato que esto es así independientemente de la estación del año.

10. Ni política ni fútbol ni toros. Nadie excita más la irritabilidad del ser humano que un aeropuerto, con o sin retrasos, con o sin overbooking, con o sin mostradores de información. Si es sin mostradores, aún más.

11. Actividades deportivas en un aeropuerto: carreras de carros, marcha atlética, patinaje artístico, corrimiento comunal de bancos, melés gastronómicas, slalom entre los vendedores de tarjetas de crédito, invención escalable de excusas.

12. Expresión más oída: “Caro de cojones”, en múltiples y coloridas variantes.

13. El “gap” hacia la civilización: en los aseos de Madrid o Barcelona no hay perchas.

14. Relay coloca las revistas eróticas junto a las de informática, con el fin de facilitar el disimulo, pero las deja muy cerca del mostrador, con el fin de dificultar el pajilleo.

15. Aldeasa: sí, es una tienda que va en serio.

16. Traducción de “oferta” en Aldeasa: “Offer”. Perplejidad guiri.

17. Los puntos de fumadores: estoy de acuerdo en que se fume en (ciertos puntos de) los aeropuertos, me niego a que se prohíba porque volar enerva a muchísima gente. Pero pongan una campanita extractora, silvuplé. O paredes más altas, que hay sitio de sobra.

18. En un aeropuerto, todos se parecen a personajes famosos, algunos incluso activamente: gafas de sol inmensas, leopardos por doquier, tacones que horadan el mármol, móviles que incrementan los decibelios del hablante, paradas improbables en las zonas de más aglomeración. Los únicos que no parecen famosos son los famosos, que no se parecen ni a ellos mismos.

19. Del punto anterior se exceptúan las tonadilleras.

20. Terminal T4S: techos bajos, luz escasa, tiendas cerradas, prácticamente vacía. Diferencias con la vieja T1: que las lámparas son redondas y hay más asientos de espera. Solución alternativa y económica: haber comprado más sillas para la T1.

21. La forma correcta de entrar en un aeropuerto es mirando al techo mientras se empuja el carrito. Deberá permanecerse en esta posición hasta atropellar el primer pie desconocido. A partir de aquí, baje la cabeza.

22. La forma correcta de desplazarse por el aeropuerto es la siguiente: la cabeza mira en ángulo de aproximadamente 45 a 60 grados respecto de la dirección en que se camina (pero en el mismo plano; ya está dentro, recuerde). Si se va con prisa, la cabeza mira en la misma dirección del desplazamiento y el cuello permanece rígido. Para los principiantes, unos tapaojos similares a los de las mulas pueden ayudar, pero no se abuse de ellos como si fueran las rueditas pequeñas de una bicicleta.

23. En la terminal de llegadas el procedimiento es: se cruza la puerta automática, se mira primero hacia un lado (da igual cuál) para salir luego por el diametralmente opuesto.

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