(Vía microsiervos)
Habrán oído seguramente las declaraciones de César Alierta, presidente de Telefónica y amigo de alguien que lo puso allí (en este país uno no suele ser presidente de una gran empresa por méritos propios) diciendo que quiere cobrar dos veces por lo mismo, y que si Google se forra, él se tiene que forrar también porque Google usa “su” red. Sí, esa que pagamos entre todos con cuotas nada baratas. Habrán oído también como Garrafone, perdón, Vodafone, no ha tardado en subirse al carro de semejante disparate. Y, casi seguro, habrán oído que la idea, al ministro cangrejo Sebastián, le pone mogollón. Tanto, que hace maravillas con el idioma para vendérnosla como si fuese algo bueno.
Lo cierto es que dicha estupidez por triplicado puede tener consecuencias terroríficas, ya que la forma de ponerla en práctica sería violando la neutralidad de la red, esa cosa tan tonta que hace que usted, su vecino y yo podamos entrar en cualquier página (o casi) y usar cualquier servicio de internet sin preocuparnos de que tarde mucho o poco en cargar, o de que se vaya a cortar en el momento menos oportuno, o de que, simplemente, nos lo bloqueen porque a alguien no le interesa que lo veamos (recuerden cuando hace dos años se bloqueó todo acceso a Wordpress en Turquía porque a algún pez gordo con dinero le habían insultado en un blog alojado en ese servidor).
La mejor forma de entender el concepto de neutralidad en la red es con este cortísimo pero muy didáctico video, hecho por los responsables de ADNstream. Yo les recomiendo que lo vean, se den cuenta de lo que significa y se preparen bien preparaditos, porque vamos a tener que protestar en voz muy alta, denlo por hecho.
Cuando hayan terminado de verlo, les ruego que se pasen por este blog donde Eduardo Mosqueira explica lo mismo con algo más de detalle, utilizando una analogía fácilmente comprensible.
Normalmente cuando pongo enlaces siempre les digo “vayan… si quieren”. Esta vez no, esta vez les pido encarecidamente que vayan, vean, lean y se indignen. Nos va en ello el poder utilizar internet con total libertad y no dependiendo de los deseos de quienes ponen la pasta. Una pasta que, por cierto, viene de nosotros mismos.
Olvidado por Otis B. Driftwood a las 01:50 horas del 21 de febrero de 2010 en Política y otros animales.
Twittear


