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Perspectivas desde el centro del caos
El descubridor de la pólvora

Yo de mayor quiero ser como Juan Manuel de Prada.

¿Que necesito algo de dinero para darme caprichitos? Me meto en una tertulia radiofónica (de derechas, a ser posible) y finjo que sé de lo que estoy hablando.

¿Que me piden un artículo de opinión política? Elijo una serie de lugares comunes de mi caja mágica, los cortapego en un documento de Word al azar y cuando el conteo de palabras llegue a, digamos, cuatrocientas, pulso “guardar” y lo mando al ABC/La Razón/El Mundo, que criban menos la calidad.

¿Que me piden otro de crítica social? Elijo una serie de lugares comunes de mi caja mágica, le añado un par de líneas donde se vea bien la palabra “coños” (así hago publicidad de mi primera novela, qué original fui con el título, ains), lo mezclo todo bien con un par de insultos al famosete o famoseta de la semana y lo envío a… bueno, también al ABC/La Razón/El Mundo, que con suerte me lo publican en la misma sección que el anterior.

¿Que me he quedado sin ideas (hace años) sobre lo que escribir? No hay problema, hago una crítica de «El Código Da Vinci», dos años después de su publicación, para ponerla a caldo, calificarla de bazofia con una buena ristra de adjetivos (sacados de mi caja mágica, of course), aparentar que no soy una persona que se rebaja a leer semejante truño salvo por obligación y, básicamente, no aportar nada nuevo a los miles de personas que ya han escrito exactamente lo mismo sobre dicha novela desde que salió a la venta. En blogs, reseñas, artículos, prensa, radio y televisión. Total, como la gente ni lee ni se informa, no se darán cuenta. Con un poco de suerte, me la publicarán en ABC y me la reseñarán en Periodista Digital… dos veces. Con un poco de suerte nadie se dará cuenta de que tenía el DRAE al lado para poder aumentar la cuenta de adjetivos y diferenciarme del hatajo de lerdos a los que (oh, sí) he fusilado para construir mi (oh, sí) inconmensurable artículo. Y con un poco de suerte la mostrarán como el gran zarpazo dado a un best-seller. Nadie se había atrevido a tanto.

Yo de mayor quiero ser como Juan Manuel de Prada. Escribir dos novelas, ganar el Planeta y, a partir de ahí, no dar ni chapa. Qué buen intelectual sería. Oh, sí.

Comentarios

Joe Kozinski :  4 03 2006 - 10:30

¿Este no es el que salía en el programa de Garci?

Pregunto.

Otis B. Driftwood :  4 03 2006 - 11:58

Creo que salía, sí, yo es que el programa no lo llegué a ver más que un par de veces. Me mosqueaba eso de “qué grande es el cine” y que metieran cortes de publicidad eternos en las películas. Puagh.

js :  4 03 2006 - 12:42

Creo que no te cae muy bien el tipo, no? xDD

La verdad es que lo que has descrito se podría aplicar a tanta, tanta gente…

Y bueno, seguro que al garci que le pusieran cortes en su programa le jodía bastante.

pini :  4 03 2006 - 13:09

magdalena a los 4 años me dijo: cuando sea grande quiero ser como mi tia (mi hermana).

pero por qué no como mamá?

porque ella tiene unas tetas enormes y no hay hombre que no la mire.

Eduardo :  4 03 2006 - 13:24

Curioso que sea Prada el que acuse a Brown de plagio. Javier Marías publicó el 15 de marzo de 1998 un artículo que decía lo siguiente:

Ahora un joven escritor premiado me envía su novela con una carta llena de halagos, haciendo en ella referencia a posibles influencias mías que algunos le atribuyen. Aún no he leído el libro y no sé si lo haré, dado que una amiga profesora me advierte casualmente que el joven en cuestión ha «saqueado» un antiguo escrito mío sobre una ciudad en la que viví y que bien conozco, y en la que transcurre la acción de esa novela. Sobre eso, en su carta, no dijo nada: es más, ante la posibiliad de esas «influencias» se hacía el loco («Algo habrá, ojalá se me haya pegado algo»), una actitud no sólo taimada, sino además idiota. ¿O es que esperaba que no me fuera a dar cuenta de los «préstamos» casi textuales?.

Eduardo :  4 03 2006 - 13:25

En 1999, Marías añadió una nota al anterior escrito:

Este obsequioso escritor es reincidente: poco después publicó un relato cuya escena cumbre, ¿cómo decirlo?, es casi un calco. Así que mañana en la batalla piensa en mí, y no me robes más sueños, pesadillas en tus manos.

Eduardo :  4 03 2006 - 13:26

En la introducción a la segunda edición de Pasiones Pasadas, de marzo de 1999, puede leerse:

...esa escasa difusión era aprovechada deslealmente por un escritor para «tomar prestadas» numerosas imágenes, anécdotas y frases casi literales del largo artículo inicial de Pasiones pasadas, «Venecia, un interior», para incorporarlas –sin reconocimiento ni mención– a una atolondrada novela suya que le valió un llamativo premio.

Eduardo :  4 03 2006 - 13:28

Finalmente, el 20-X-2000, también en El Semanal, Marías publicó lo siguiente:

Y yo mismo me encontré, en la novela ganadora del Premio Planeta de hace unos años, con lo siguiente: en 1988 había yo escrito un largo artículo sobre Venecia, en el que por ejemplo había dicho: «la preciosa Virgen de Giovanni Bellini con un niño Jesús energúmeno que no se sabe si está a punto de ahogarse o saltar al cuello de su increíble madre »; y el joven y protegido escritor premiado, cuya novela transcurría en Venecia, decía del mismo cuadro: «la postura un poco quejicosa del Niño que parecía a punto de ahogarse y de saltar al cuello de su Madre». O bien yo había escrito: «la enorme fábrica de harina levantada en 1884 … oscura, lúgubre, derrelicta: ... los edificios del Mulino Stucky»; y él escribía del mismo y bastante desconocido lugar: «La fábrica de harinas Stucky, construida a finales del siglo pasado … abandonada a su ruina y asediada por el agua como un buque derrelicto». O había yo añadido: «Allí no hay nada … sólo ratas como gatos»; y añadía el planetario: «Había ratas gordas como gatos». O había yo comentado: «»se cruza uno con niños que pescan sepias y platijas; y él: «los niños de la Giudecca pescaban platijas»... Pero como aquella novela llevaba dos páginas de «Agradecimientos y Advertencias», supongo que, de haber existido total buena fe, ese habría sido el lugar para mencionar mi pieza «Venecia, un interior», de mi libro Pasiones Pasadas, que no aparecía por ningún sitio.

Eduardo :  4 03 2006 - 13:29

Y ahora yo me pregunto ¿quién ganó el Premio Planeta hacia finales de los años noventa con una novela que transcurría en Venecia?

Otis B. Driftwood :  4 03 2006 - 20:03

Hum, hum, es una pregunta difícil, hum, hum…

Estupendas anotaciones, Eduardo. Como siempre :-)

Eduardo :  4 03 2006 - 21:30

Soy mero transcriptor.

Otis B. Driftwood :  5 03 2006 - 02:09

Sí, pero hay que buscar las cosas y ponerlas todas juntas para que tengan un sentido. Se agradece, sobre todo, el esfuerzo que nos ahorras al resto de lectores (y yo, particularmente, el conocer esos artículos de Marías de los que no tenía la más remota idea). Perfecto para poder situar las cosas en su contexto.

Eduardo :  5 03 2006 - 03:30

Tal vez lleves razón. La historia me la sabía, pero reconozco haber dedicado casi veinte minutos a localizar el artículo con los ‘ejemplos’. Pero es que sin lo de ‘derrelicto’ la cosa no suena igual, ¿verdad? Además, el pájaro merece el esfuerzo.

El Irregular : 13 03 2006 - 23:21

¿Finales de los noventa?, yo me presenté un par de veces con una novela sobre un hombre que decidía convertirse en super héroe y luchar contra la injusticia. La acción transcurría en La Mancha.

Saber ahora que no me llevé el premio por un vulgar ctrl+c ctrl+v me llena de indignación.

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