Mientras sigo luchando denodadamente para vencer a la pereza que me impide escribir la famosa y esperadísima crónica del viaje, les dejo, al menos, con algunas de las fotos que tomé. Aunque por más que se hagan, jamás serán suficientes para describirla como se debe. Vayan.
Olvidado por Otis B. Driftwood a las 11:27 horas del 14 de febrero de 2008 en ”L’Otisserie”.



