título
Todología con bigote
Eso que llaman Goya y tiene premio

Pos la he visto, con dos cojones.
Con retardo, con dos cojones.
Sin mirar nada en internet, con dos cojones (ya van seis).
Y hasta el final, con dos cojones (seis y dos son ocho y ocho dieciséis).

Hagamos un raudo resumen:
En la parte positiva, una gala fluida, sin parones (excepto uno, que va para la parte negativa), sin números chorramusis, con un Corbacho más contenido que el año pasado, también más aséptico, con la gracia medida a cuentagotas y, eso sí, un par de perlas bien traídas, además de los “redoblajes” de las cuatro películas nominadas a la máxima categoría, en algunos casos descacharrantes. Ha sido protagonista, pero no ha resultado cargante y se agradece.

En la parte negativa, Ángeles González-Sinde, presidenta y guionista, lo cuál hace lo que sigue aún más grave. ¿Alguien podría decirle a esta señora que sus discursos no los escuchan ni los que están en la sala? Rompió el ritmo de la ceremonia con unas reivindicaciones posiblemente honestas y necesarias, pero muy mal ubicadas. Esto podría haberlo hecho al principio del todo, antes de que saliera el presentador (tal cual se hace en yanquilandia, donde además raramente dura más de cinco minutos el discurso); y, además, ¿qué le costaba pedir un teleprompter para que no pareciese el discurso de despedida del instituto? ¿Nadie le dijo lo mal que queda estar mirando los papeles en público cada dos por tres?
Y lo más negativo de todo… el retardo. Hay que ser borrico para empeñarse en hurtar la parte visual (justamente la que es imprescindible del escaparate) en plena era de internet. Por eso la Academia de Cine nunca llega a trascender más allá de sus escándalos.

En la parte neutra, los presentadores de los galardones: si normalmente se pasaban, esta vez se han quedado cortos y, exceptuando a Mortadelo-Soto y Filemón-Viyuela, los demás se limitaron a dar las buenas noches y decir “los nominados son…” y “el premio es para…”, ya que el resto lo hacía una voz en off. Dado que ponerles un pequeño chistecito antes de dar el premio era batalla perdida, pues la mayoría no es que no lo ensayen jamás, sino que ni siquiera se lo leen antes de la ceremonia, los guionistas han optado, con muy buen criterio, por hacerles callar salvo lo imprescidible (y, visto lo visto, hasta de eso podían haber pasado).

En la parte de premios, han estado bien repartidos (aunque el de Maribel Verdú olía a deuda pendiente desde lejos, más allá de su mérito en la peli, que no he visto). Dejando aparte la sorpresa de que “La Soledad” ha recibido los dos más importantes, director y película (y uno más al actor secundario), parece claro que se está pasando el testigo a una nueva generación de cineastas en nuestro país, y los Goya han proporcionado el escenario para ello: Viscarret, Balagueró, Bayona, Rosales… baste decir que los veteranos más destacados que aparecen son Gracia Querejeta y Emilio Martínez-Lázaro, que no son precisamente abueletes. Tenemos aire fresco y sólo falta… que siga fresco y no se agrie, que este momento en el que desde fuera se empiezan a valorar las películas hechas aquí, se aproveche para contar historias nuevas y atractivas, alejadas de los tópicos o manipulándolos para que no lo parezcan.

En conclusión: se le da un aprobado porque no ha sido un tostón (presidenta aparte), pero se exige más para el año que viene. Se puede hacer mejor, se debe hacer mejor y sólo falta que se quiera hacer mejor, y eso depende tanto de la Academia como de las televisiones, como de todos y cada uno los que se implican en la gala… ¡empezando por los actores, que son los que más figuran!

Y ahora, los Oscars, que son los que realmente molan.

comments powered by Disqus

 ||—|| 

Los textos originales de este cuaderno se encuentran bajo la Licencia ColorIuris especificada aquí. El resto son propiedad de sus respectivos autores. El diseño de la página es obra de Jorge Portillo. Valida xhtml y css. Formatos disponibles para agregadores de noticias: atom y rss ( Suscribir). Alojamiento provisto por Libro de notas. Gestionado con Textpattern. La caricatura de Groucho Marx es creación de Al Hirschfeld, publicada por George J. Goodstadt. Si quiere saber quién visita este cuaderno y desde dónde, pinche aquí.