Paradojas de los cinco sentidos
Suena de fondo algo familiar. Es difícil de describir, pero lo puedo ver con toda nitidez, aunque hace años que lo había olvidado por completo. Me vuelvo para encontrarme con el vacío y, en su lugar, recibo la descarga de una mano que posa sus dedos suavemente sobre mi rostro. La impresión me hace cerrar los ojos y, al volver a abrirlos, los ecos del tacto están distintamente marcados en un espejo invisible.
Veo de fondo algo familiar. Es fácil de describir aunque no lo oiga claramente, pues lo tengo en la memoria desde hace años. Me vuelvo para sumergirme en un océano de voces y, en su lugar, me siento caer hacia ásperas y vastas llanuras. La impresión me hace taparme los oídos y, al retirar de nuevo mis manos, destellos de un invisible aroma se dibujan sobre una pizarra negra.
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Nota al pie: Lo sé, es un poquito “ida de pinza”, pero espero que le guste. Si no, siempre queda Borges, a quien le salen estas cosas algo mejor que a mí. Algo.
Olvidado por Otis B. Driftwood a las 13:00 horas del 18 de noviembre de 2007 en Relatos.



