En el capítulo de hoy no estoy muy seguro de si esto es una defensa del idioma o del palabro. Observen este párrafo, extraído de una noticia aparecida en El País digital (no sé si también en la edición de papel. El resaltado es mío:
Yoigo permite realizar llamadas gratuitas a través de Internet
[...] La principal novedad de Yoigo es que normalmente las operadoras móviles tratan de impedir este tipo de uso de sus móviles, ya sea por normativa o bien se les aplican otras tarifas o se capan este tipo de servicios por procedimientos tecnológicos.
Los que trabajamos en estas cosas usamos frecuentemente el verbo capar cuando hablamos de desactivar o bloquear ciertos servicios o funciones de un sistema. Al principio pensaba que el término estaba mal empleado y que era simplemente argot de la profesión, pero el siempre útil (y sorprendente) DRAE me deja con la duda:
capar.
1. tr. Extirpar o inutilizar los órganos genitales.
2. tr. coloq. Disminuir o cercenar.
Ante tamaña evidencia sólo puedo exclamar “¡Viva la polisemia!”
No se capen, digo no se corten en sus comentarios.
Olvidado por Otis B. Driftwood a las 22:00 horas del 15 de octubre de 2007 en El Idioma Se Defiende.



