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Todología con bigote
Qué pesados con Navarra

Ahora que parece que se pone un poquito de orden en ese patio de guardería llamado Partido Socialista de Madrid (antes FSM), se nos revuelven los otros niños, los del PS de Navarra, y a ZP le dan las vacaciones, y al resto de los mortales nos rematan de aburrimiento. Fernando Puras, un candidato que nadie sabe muy bien qué hace ahí y que ha conseguido el dudoso “jito” de obtener los peores resultados de la historia para los socialistas en la Comunidad Foral, tiene ganas de sillón y se le nota. A costa de lo que sea.

Y así, se vuelve a plantear la posibilidad de una extraña coalición con los nacionalistas de Nafarroa Bai, con el fin de echar a Miguel Sanz del poder y abanderar un cambio que, según ellos, es “deseo de los navarros”. Dejando aparte lo discutible de tal afirmación, como siempre, pues uno sólo puede responder de sus propios votos, observemos un par de cosillas sin importancia. ¿Qué es Nafarroa Bai? Pues se trata de una coalición de partidos de esencia euskalduna que engloba tendencias políticas tan dispares que van desde la izquierda abertzale representada por Aralar o Batzarre hasta la derecha dura del PNV, pasando por la indefinición que siempre muestra Eusko Alkartasuna según le venga el viento. Pero tienen una—y en mi opinión, sólo una—cosa en común: abogan por la anexión de Navarra al País Vasco y, eventualmente, por la independencia de éste con el tiempo. Son posturas perfectamente defendibles, incluso deseables si queremos que la riqueza política de un país sea completa, pero lo único que muestran es que se trata de un matrimonio de conveniencia entre partidos que sólo comparten un fin, y que para lo que importa, que es gobernar, se definen desde posiciones a veces diametralmente opuestas.

¿Es con esto, pues, con lo que quiere coaligarse Puras? Si de verdad piensa que de aquí a un año (en cuanto pasen las generales, sea cual sea el resultado) no van a empezar estos partidos a querer imponer a las bravas sus posiciones dentro de la acción de gobierno, es que es un ingenuo o un bobo, o bien un hipócrita cuyo único motivo es el sueldo de presidente y las prebendas que conlleva, que cuatro años dan para mucho o poco, según se mire. Por razones de partido no será, pues lo más probable es que semejante pacto dañe más que beneficie al PSN y, por ende, al PSOE. Y Puras, por bobo que pueda ser, seguro que es consciente de ello.

La alternativa, propuesta desde la dirección federal del partido, es dejar gobernar en minoría a Sanz (absteniéndose en la votación de investidura) y, quizás más adelante, plantear una moción de censura con los términos del pacto con Na-Bai. Esto supondría caer en dos estupideces: la ya argumentada arriba respecto a la coalición y, por otra parte, dejar gobernar a un tipo que se ha dedicado en los últimos meses a insultar y difamar al PSOE y a su secretario general (y de paso, al Gobierno) y que cuando ha visto que perdía su cómoda mayoría, ha empezado a dar lametones a diestro y siniestro por si cuela. Apelando, cómo no, al patriotismo barato y a la responsabilidad política, que eso da mucho juego. Aún asi, se ve como una posibilidad válida.

Atendiendo al sentido común (ese del que nuestros políticos raramente gozan, para nuestra desgracia), lo lógico sería dar paso a una tercera alternativa, que de forma nada sorprendente intentan evitar todos los partidos: convocar nuevas elecciones. ¿Cuál es el problema? Que el incansable debate que se ha llevado a cabo desde los comicios de mayo ha permitido a cada uno de los contendientes “retratarse” sobre sus simpatías, antipatías y hasta dónde están dispuestos a llegar, lo que da a los electores, esta vez, una valiosísima información de la que carecían antes de mayo. Y claro, los jerifaltes están acojonados de que este circo que han montado les acabe pasando factura.

¿Pues no se les llena la boca diciendo que “Navarra será lo que quieran los navarros”? Entonces que vuelvan a las urnas y decidan. Y esta vez, sabiendo perfectamente lo que hay. En mi opinión, ésta es la única salida decente al problema (que no es tal) de Navarra. A ver si así nos dejan en paz al menos cuatro añitos, que ya aburren.

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