Los adultos (o eternos aspirantes a serlo) cometemos un error tremendo al alcanzar esa edad en la que sustituimos la literatura llamada “juvenil” por otra de más enjundia y trasfondo: desechar y despreciar aquellos libros que nos acompañaron en nuestro aprendizaje y que nos imbuyeron de la pasión por la lectura. Hoy, esos mismos adultos tratan de restar importancia a series como la de Harry Potter por su aparente liviandad o exceso de fantasía, sin tener en cuenta que esos libros cumplen, en los principios del siglo XXI, exactamente la misma función que cumplieron series como Los Hollister, Los Cinco o Los Tres Investigadores en la segunda mitad del siglo XX.
Éste soy yo, pero hoy me encontrarán aquí.
Olvidado por Otis B. Driftwood a las 10:14 horas del 30 de junio de 2007 en ”L’Otisserie”.



