Evitemos, evitemos, evitemos, cualquier redundancia repetitiva superflua.
Como, por ejemplo de un poné que les doy como muestra, semejante frase extraída de una de las aburridísimas columnas de Pablo Sebastián (nótese la redundancia en la frase en cursiva) en Estrella Digital:
Ayer volvió a reabrirse otra vez el debate sobre la participación de Batasuna en las elecciones vascas [...]
Y no tengo nada más que añadir o agregar. Dicho queda, como queda dicho.
Olvidado por Otis B. Driftwood a las 23:00 horas del 14 de marzo de 2007 en El Idioma Se Defiende.



