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Todología con bigote
Nota informativa

Como habrán podido comprobar, La Remington de Joe Gillis lleva bastante tiempo en condición, digamos, caótica, por lo que solamente se puede acceder a ella de higos a brevas, y últimamente lo normal es que no se pueda en absoluto.

f2o.org fue una iniciativa interesante tomada por Dan Cody que pretendía ofrecer hosting gratuito y de calidad a quien lo solicitara (previa aprobación), como forma de publicitar al mismo tiempo un servicio de hosting de pago destinado a webmasters con más inquietudes. Durante varios años este servicio funcionó casi a la perfección, con apenas caídas, una velocidad de transferencia más que aceptable y un soporte al usuario rápido y ofrecido con mucha amabilidad por el propio Cody o alguno de sus socios, o incluso a través de los foros, de actualización continua.

Más adelante, Cody convirtió la empresa f2o.org en otra llamada Progressive Networks con el fin de ampliar y profesionalizar sus servicios de hosting y dominios, pero manteniendo el servicio gratuito para quienes ya lo tenían, como parte de esa iniciativa altruista con la que comenzó. A partir de ahí, y a pesar de las promesas de Cody, todo empezó a ir cuesta abajo. Las páginas alojadas en f2o.org comenzaron a caer en el olvido, las cuentas de correo empezaron a inundarse de spam, los foros, aún activos, dejaron de funcionar en el sentido de que era imposible mandar ningún mensaje (el último que aparece, de hecho, es de septiembre de 2006) e incluso la newsletter mensual que Cody mandaba a sus usuarios dejó de publicarse sin previo aviso ni explicaciones. El sistema de tickets empleado para registrar incidencias (que sustituyó al clásico “envíame un mail y cuéntame tu problema) demostró ser un pozo sin fondo, ya que ninguna respuesta viene de allí. En definitiva, se ha convertido en un servicio de host abandonado y descuidado, en el que los servidores se caen constantemente y—sospecho—sólo vuelven a funcionar cuando alguien se da cuenta y los reinicia.

Evidentemente, una iniciativa gratuita y sin ánimo de lucro como aquella depende exclusivamente de quien la crea y la mantiene, y en todo momento tiene derecho a dejar de hacerlo y buscarse otras formas de ganarse la vida, nada que objetar a ello. Pero sí puede exigirse, creo yo, que si ese va a ser el caso al menos tenga la decencia y la buena educación de enviar un mail avisando de que esto va a ocurrir, máxime cuando tienes a tantos usuarios preguntándose qué demonios está pasando con sus páginas web.

En cualquier caso, he decidido trasladar la Remington de alojamiento. Aún no tengo el definitivo, pero espero tenerlo de aquí a una semana o dos, incluyendo un nombre de dominio y, en consecuencia, una nueva dirección web para el blog, de modo que les recomiendo que no busquen nuevas reseñas en el enlace actual, ya que voy a dejar de usarlo. En el “endemientras”, si decido colgar alguna reseña o nota cinematográfica, utilizaré este cuaderno para ello. Espero poder hablarles pronto de la nueva casa de Joe Gillis.

Gracias, por otra parte, por seguir ahí, por pensar que hay cosas que merecen la pena leerse, y que alguna de esas cosas está dentro de este cuaderno.

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