título
Perspectivas desde el centro del caos
Faroleros

  El séptimo planeta fue, pues, la Tierra.

  La Tierra no es un planeta cualquiera: Se cuentan en él ciento once reyes (sin olvidar, naturalmente, los reyes negros) , siete mil geógrafos, novecientos mil hombres de negocios, siete millones y medio de borrachos, trescientos once millones de vanidosos; es decir, alrededor de dos mil millones de personas mayores.

  Para darles una idea de las dimensiones de la Tierra yo les diría que antes de la invención de la electricidad había que mantener sobre el conjunto de los seis continentes un verdadero ejército de cuatrocientos sesenta y dos mil quinientos once faroleros.

  Vistos desde lejos, hacían un espléndido efecto. Los movimientos de este ejército estaban regulados como los de un ballet de ópera. Primero venía el turno de los faroleros de Nueva Zelandia y de Australia. Encendían sus faroles y se iban a dormir. Después tocaba el turno en la danza a los faroleros de China y Siberia, que a su vez se perdían entre bastidores. Luego seguían los faroleros de Rusia y la India, después los de Africa y Europa y finalmente, los de América del Sur y América del Norte. Nunca se equivocaban en su orden de entrada en escena. Era grandioso.

  Solamente el farolero del único farol del polo norte y su colega del único farol del polo sur, llevaban una vida ociosa e indiferente:

Trabajaban dos veces por año.

——-

El Principito, Cap. XVI—Antoine de Saint-Exupèry – Me encanta esa frase del final de los colegas faroleros en cada punta del mundo. Creo que es mi capítulo favorito.

Comentarios

Joe Kozinski : 26 02 2007 - 22:07

¿Ve que fácil es escribir una entrada cortita y que luzca bien?

Le pongo un punto positivo para la nota final.

Karlaki : 27 02 2007 - 00:27

El Señor Kozinski tiene razón. La entrada es corta y buena. Pero el título no la desmerece. No se puede calificar de otra forma a quien se atreve a afirmar que sólo trabaja dos veces al año. Está claro que Saint-Exupèry sabía español y a lo mejor hasta jugaba al póquer

Señor Driftwood, cuando usted dice que le encanta esa frase del final, ¿a cuál se refiere exactamente? Me sentiría plenamente identificado si no me decepcionara.

Billywild : 27 02 2007 - 01:34

Supongo que el tema de los faroles viene de esa vida sobre el avión del gran Saint-Exupèry, tan bien ratratada en otro libro que tampoco desmerece como “Vuelo nocturno”

El Principito es uno de mis libros de cabecera. Creo que no sabría ni podría quedarme con un capítulo. Un día me dijo uno que sabía mucho de literatura que es un libro para niños, con una sonrisa que me perdonaba la vida. Nunca más volví a hablar de literatura con él. Fue una forma infantil de mandarle a la mierda.

Otis B. Driftwood : 27 02 2007 - 09:52

Herr Kozinski: es usted un dibijuto.

Herr Karlaki: Me encanta eso de que haya dos tipos situados uno en cada extremo del mundo y, a pesar de eso, sean colegas. Seguro que juegan interminables partidas de ajedrez por correspondencia.

Herr Billywild: ¡pues claro que es un libro para niños! Es más, es obligatorio convertirse en niño cada vez que uno lo lee. Al señor ese que lo dijo en forma despectiva… si le vuelve a ver, mándele a la mierda también de mis partes.

Candi :  2 03 2007 - 15:31

Siempre es una alegría acudir a «El pequeño príncipe», para no perder nuestra capacidad de asombro y seguir mirando con ojos de niño.

Gracias.

comenta:

'nombre', 'correo' y 'comentario' son campos requeridos.

nombre

correo electrónico

página web

[Ayuda Textile]

 ||—|| 

Los textos originales de este cuaderno se encuentran bajo la Licencia ColorIuris especificada aquí. El resto son propiedad de sus respectivos autores. Valida xhtml y css. Formatos disponibles para agregadores de noticias: atom y rss ( Suscribir). Alojamiento provisto por Libro de notas. Gestionado con Textpattern. La caricatura de Groucho Marx es creación de Al Hirschfeld, publicada por George J. Goodstadt. Si quiere saber quién visita este cuaderno y desde dónde, pinche aquí.