Lo dije hace ocho meses:
Tanto para la Generalitat como para la oposición, ha sido un rotundo fracaso. El apoyo que reciba el Estatut, en el mejor de los casos, será del 35 por ciento del censo electoral. Si tuvieran vergüenza, lo retirarían inmediatamente y convocarían elecciones ipso facto.
Lo repito ahora, entiendo que con más razón, respecto al nuevo Estatuto Andaluz.
La principal razón (falsa) que los políticos dan para meterse en estos berenjenales es que “el pueblo lo demandaba”.
Los resultados de participación, los peores en la región desde la vuelta de la democracia y sólo algo mejores que los del Estatuto gallego de hace 25 años, dicen exactamente lo contrario.
Ahora, tras las veinticuatro horas reglamentarias de “hemos ganado todos”, empiezan el gobierno y la oposiçao a tirarse los trastos de la abstención a la cabeza: que si la abstención es porque el PP no pidió el “sí” con la fuerza suficiente (Pepiño dixit, debe de medir eso en newtons), que si el fracaso es por culpa de Zapatero (Acebes pixit... que alguien le cambie el disco, por favor), que si la gente no fue a votar porque ya sabían que iba a ganar el sí (PSOE y otros analistas jinksit, sobreestimando la capacidad quiromántica de Despeñaperros pabajo).
Este bigote y quien lo porta interpretan de la siguiente manera los resultados del referéndum:
NOS LA TRAE
BIEN FLOJA
Y ahora, señor Chaves, convoque elecciones, que parece que no se acaba de enterar de lo que los andaluces demandan. Posiblemente vuelva a ganar, pero no se confíe, no vaya a ser que sus votantes se queden en casa pensando que la victoria es segura.
Y, de paso, a ver si puede ser que por una vez se celebren comicios en Andalucía que no estén contaminados por unas Elecciones Generales. Donde se discuta, pero de verdad de la güena, lo que preocupa a los andaluces. Si se hace así, igual el dichoso Estatuto sí que sirve para algo.
Olvidado por Otis B. Driftwood a las 23:00 horas del 19 de febrero de 2007 en Política y otros animales.



