Lo de Maruja Torres tiene ya visos de decadencia: Primero se sale de pata de banco con un insultante artículo sobre los bloggers (insultante por las formas y por la generalización irracional: en el fondo hay muchos puntos con los que se podría estar de acuerdo, pero Borjamari lleva ya años haciendo crítica con un poquito más de seso), y hoy presume de erudita comenzando una columna sobre Ibarretxe con un párrafo tal que así:
No pretendo comparar al señor Ibarretxe con el pequeño Ronnie, que fue expulsado del colegio Naval de Osbourne a principios del siglo pasado, acusado injustamente de haber robado un giro postal de 5 chelines, y cuya peripecia dio origen a la película El caso Winslow, dirigida por David Mamet. Entre otras cosas, por el pequeño Ronnie dio la cara la gente humilde que se sentía indefensa ante la empelucada maquinaria judicial inglesa; y en el estrado lo defendió una eminencia que en el filme encarnó mi babosamente admirado Jeremy Northam.
Si la señora Torres se hubiese molestado en utilizar esa red que tanto parece despreciar, o simplemente hubiera preguntado en una biblioteca, sabría inmediatamente que “la peripecia” en cuestión no “dio origen” a ninguna película, sino a una obra de teatro escrita por Terence Rattigan en la cuál se basan no una, sino dos películas. Anthony Asquith dirigió una primera versión en 1948 y posteriormente David Mamet rodó la suya a finales de los 90. En todas ellas, efectivamente, el chico se llama Ronnie, Ronnie Winslow… pero es un nombre de ficción. El protagonista del caso real se llamaba George Archer-Shee y la defensa del caso fue bastante menos romántica de lo que la obra de Rattigan y las babas de Maruja Torres apuntan.
La estulticia lleva a veces (demasiadas) una columna a cuestas.
Olvidado por Otis B. Driftwood a las 18:56 horas del 1 de febrero de 2007 en Medios de incomunicación.



