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Todología con bigote
Manifas sin lemas

Con lo fácil que hubiera sido poner, simplemente “ETA NO”. O dejarlo, simplemente, en “Contra el Terrorismo”. Pero no, había que discutir si eran galgos o podencos, para ver quién la tiene más larga.

El triunfo de la rama más dura de ETA está ahí: se lo han puesto en bandeja las fuerzas políticas democráticas, que no tienen ojos más que para las próximas e inminentes convocatorias electorales. Y, por culpa de unas palabras en una pancarta, se muestra de frente y a la luz del día una brutal división donde debería de haber unidad y una muralla infranqueable donde tendría que haber una puerta de aire, que aísla del frío pero deja pasar a las personas.

Y eso que raramente está una manifestación tan clara como la del próximo sábado. Está organizada por los dos sindicatos mayoritarios, más la federación de asociaciones de ecuatorianos en España. Es tanto una manifestación de apoyo a las familias de los dos asesinados como de repulsa a esa banda mafiosa y terrible que sigue pensando que con las bombas van a conseguir lo que no han logrado en cuatro décadas (es más, estoy convencido de que de los que están allí casi nadie sabe ya qué es lo que quiere conseguir). El lema, a pesar de todo, era sencillo y simple, además de bastante obvio: “Por la paz, contra el terrorismo”. Hasta el más obtuso sería capaz de entender que no hay más. Y ni por esas han sido capaces de generar un mínimo de vergüenza, sentido común o decencia quienes más obligados están a exhibir esas cualidades frente a los ciudadanos.

La AVT, que dice representar a las víctimas (y que cada vez está más claro que sólo representa a las suyas, y no a todas), se negó desde el principio a ir, salvo que se incluyera en el lema una alusión directa contra la política de Zapatero. Su presidente, enfermo y desquiciado de odio, el mayor politizador que ha tenido una asociación que nació con fines nobilísimos, ha decidido al parecer que sus enemigos son otros, y deja bien claro que para ellos ETA y el Gobierno (o el PSOE, tanto monta) son una misma cosa. Ya se ha quitado la careta de la defensa de las víctimas y, sin rubor ninguno, añade a estos continuos desplantes el apoyar directamente las concentraciones de otra asociación que se dedica a pergeñar teorías conspiranoicas como método de desgaste. ¿Dónde estaba la AVT cuando el juicio de los terroristas que atentaron contra Eduardo Madina? Ni aparecieron, Madina no era de los suyos, sino del enemigo.

El Foro de Ermua, también contrario a la política gubernamental (cosa que es perfectamente aceptable y defendible, que quede claro), solicitó que se añadiera la palabra “libertad” al lema de la pancarta. Es otra obviedad, como lo de por la paz y contra el terrorismo (¿es que alguien no lo tiene claro, acaso?), pero asumible y sin más matices. Incomprensiblemente, la UGT se negó a cambiar el lema, aunque sin duda el hacerlo habría fortalecido el motivo de la manifestación. No obstante, el Foro de Ermua también acudirá, si bien con su propia pancarta. Dentro de un debate que jamás debería haberse producido, me parece una solución sensata.

Pero quien ha tomado la postura más obscena ha sido, una vez más, el PP. En una manifestación que, como dije al principio, va clara y exclusivamente contra el terrorismo y en apoyo de las víctimas (particularizado en dos de ellas), los chicos de la gaviota se han pasado una semana mareando la perdiz entre que iban y no iban. Y esta vez no ha sido el dúo maravillas Zaplana-Acebes, esta vez ha sido su cabeza pensante y barbuda, Rajoy, alias “escaqueeitor” quien primero dijo que tenía que conocer el lema (que ya era público hacía lo menos veinticuatro horas), después el contenido del comunicado que se leería y, finalmente, tuvo los santos huevos de exigir que se incluyera una referencia contra la política antiterrorista de Zapatero, de lo contrario no irían. Y es que a veces la cara es tan grande y tan de cemento armado que se nota a kilómetros de distancia: desde el principio se veía que el PP no tenía intención alguna de ir, ya que la postura de la AVT, por un lado, y el veneno arrojado a espuertas por la banda cavernaria-mediática (que parece que son quienes realmente dirigen a la derecha de este país) por el otro les colocaba en una posición ciertamente peliaguda. Sospecho que la decisión tomada por la cúpula del partido no ha sido ni mucho menos unánime, sino que más bien ha triunfado la línea dura, esa que lleva cuestionando la legitimidad de este gobierno desde el día de las elecciones, pero el remate ha sido cuando el señor de la barba (a quien Manuel Rico bautizó acertadamente como Señor No hace tiempo) ha dado como motivo de ausencia que la manifa “genera división y siembra confusión en la estrategia de lucha contra ETA” (sic). Ellos no van, pero la división y la confusión la generan los demás. Parafraseando a Les Luthiers: lo he leído dos veces, la segunda no lo entendí. Cómo de absurda será la cosa que hasta en las encuestas que hace la edición digital de “El Mundo”, en las que se pregunta al lector si está de acuerdo con las posturas del PP y de la AVT, está ganando el “No” por 10 y 8 puntos porcentuales, respectivamente. [Para los que no sigan estas encuestas, no hay una sola iniciativa del PSOE que obtenga el respaldo aquí de la mayoría de lectores, y los porcentajes suelen rondar el 30 por ciento de apoyos y el 70 de rechazos, ahí es nada].

Pues nada, entre todos la mataron y ella sola se murió: Txeroki y compañía descojonándose delante del televisor (y porque dudo mucho de que tengan el mínimo de seso requerido para encender un ordenador y abrir “el intenné”) y viendo cómo los llamados demócratas van tirándose de los pelos unos a otros mientras la mayoría de españoles asisten perplejos a disputas por letras pintadas en un trapo. Y más que se estarán descojonando con el patético (y enésimo) intento de Ibarretxe por ser novia en la boda, niño en el bautizo y muerto en el velatorio, con esa manifa pergeñada de forma más propia de alguien con encefalograma plano que del presidente de una Comunidad Autónoma que aspira a convertir en nación algún día, según su criterio. Otra vez, el lema: “Por la paz y el diálogo”, cuando los cadáveres aún andan calientes y la montaña de escombros en el aparcamiento de la T-4 se muestra al mundo como muda y macabra estatua. Un lema idiota, que lo mismo te sirve para manifestarte contra el terrorismo en Vitoria que contra la globalización en el foro de Davos o que podría servir como bandera para una hipotética convención entre UltrasSur y Boixos Nois. Es decir, un lema que no sirve para nada… salvo para lo que ha servido, es decir, para alejar al PP sin remedio, para colocar al PSE de nuevo al borde del infarto y para dar pie a que Batasuna (a mi entender, tan desconcertados como todos, aunque por motivos más grises y egoístas) aparezca por allí con el puño en alto y rascándoselos a manos llenas. Insisto, con lo fácil que hubiese sido poner “ETA NO”. Pero Ibarretxe, desde aquel fistro de Lizarra, ha ido evolucionando en la escala de idioteces hasta alcanzar niveles así de exquisitos. Y para esto no hay principio de Peter que valga; se puede estar subiendo indefinidamente.

Si puedo, iré a la manifestación del día 13. Creo que el motivo es claro, que la causa lo vale, y sobre todo que es necesario mostrar que la unidad ante el terrorismo está por encima, muy por encima de unos políticos que, quod erat demonstrandum, ya no sirven más que a sí mismos y a sus intereses partidistas, electorales y comerciales, para quienes la política y el ejercicio del gobierno (y de la oposición) son poco más que un concurso de poder, algo que no debe consentirse. Yo estaré allí y, por primera vez en este cuaderno, o eso creo, pido claramente a todo el que pueda que también vaya, porque no es una cuestión de siglas ni de ideologías, sino de puro sentido común. Si los que nos gobiernan no saben lo que es, demostrémosles que nosotros sí sabemos.

Y, eso sí, por favor, la próxima que se convoque que vaya sin lemas ni pancartas más allá de una en blanco. Si los motivos son claros (y aquí son cristalinos), el lema no es necesario. Y, además, impedirá cualquier tipo de excusas y lamentos. Que ya estamos saturados del asco, hombre.

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