X: You don’t have a choice anymore. You’ve become a significant threat to the national security structure. They would have killed you already but you got a lot of light on you. Instead they’re trying to destroy your credibility. They already have in many circles in this town. Be honest, your only chance is to come up with a case. Something, anything. Make arrests, stir the shit storm, hope to reach a point of critical mass that’ll start a chain reaction of people coming forward, then the government will crack. Remember, fundamentally, people are suckers for the truth – and the truth is on your side, Bubba.
I just hope you get a break.
Esta es mi escena favorita de la película JFK. Jim Garrison viaja a Washington para entrevistarse con un confidente, un ex-militar que formó parte de los servicios secretos y que se hace llamar, simplemente, “X”. Este personaje, magistralmente interpretado por Donald Sutherland, le revela tal cantidad de datos, en su mayoría secretos, que Garrison empieza a comprender la magnitud de la posible conspiración que tiene entre manos. Garrison, agobiado, le dice que no sabe si puede continuar con ello. Les pongo la traducción (que no sé si coincide exactamente con el doblaje, ya que lo escribo de memoria):
X: Ya no tiene elección. Se ha convertido en una clara amenaza para los cimientos de la seguridad nacional. Ya le habrían matado, pero está en el centro del escenario. En vez de eso, intentarán socavar su credibilidad. Ya lo han hecho en muchos círculos de esta ciudad [Washington]. Sea honesto, su única oportunidad es tener un caso. Algo, lo que sea. Haga detenciones, deje que la mierda salpique a todos, hasta alcanzar un punto de masa crítica que inicie una reacción en cadena de gente dando la cara, entonces el gobierno se derrumbará. Recuerde, a la gente básicamente le chifla la verdad… y la verdad está de su lado.
Ojalá le den un respiro.
Últimamente se me viene a la memoria esta escena demasiadas veces, al comprobar la multiplicación de escándalos por todo el territorio de Estepaís, al comprobar que en los grandes conflictos internacionales, los gobiernos tratan por todos los medios de ocultar la verdad, al comprobar cómo, cuando alguien intenta hacer las cosas con un poquito de voluntad y buen orden, no faltan los aguerridos espontáneos (que nunca lo son, antes bien van untados por poderes más fácticos de lo que parecen) que se encargan de poner todas las chinas posibles en el camino. Y sobre todo, al comprobar cómo la prensa, cada vez más, se dedica a estar al servicio de los poderosos en lugar de fiscalizarlos, como debería ser su tarea.
Lo peor de todo es la impresión de que en las próximas elecciones, municipales y autonómicas, muy poquitas cosas van a cambiar. Y hay días en los que esto deprime mucho.
Ojalá nos den un respiro. De nosotros depende, al menos en parte.
Olvidado por Otis B. Driftwood a las 23:00 horas del 5 de diciembre de 2006 en Política y otros animales.



