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Todología con bigote
Ejemplo a seguir...

...o cómo hacer buena prensa de opinión.

De la prensa en EEUU me gusta una cosa sobre todo, independientemente de su cuerda política: son, ante todo, consecuentes. Con esto quiero decir que no se les llena la boca con banderolazos del tipo “¡¡¡somos independienteeeeeeargfs!!!”, sino que verdaderamente son capaces de apoyar abiertamente una opción política determinada, con argumentos más o menos sólidos y razones más o menos de peso. Y esto, sobre todo, sin hacer un matrimonio indisoluble con esa opción, sino apuntando también cuáles son los puntos de dicha política que no les gustan y, en ocasiones, combatiendo éstos con la misma firmeza con la que defienden todo lo demás.


Hoy me he encontrado un ejemplo perfecto en el editorial del New York Times, del que les dejo una traducción debajo. Aunque el tema es bastante local, pues habla de dos candidatos concretos a las elecciones al Congreso que tendrán lugar en Noviembre, creo que merece la pena ver cómo un medio de comunicación se posiciona explícitamente a favor de un candidato frente al otro… con la curiosidad adicional de que ese otro fue el que mereció los elogios del NYT en legislaturas anteriores. Me parece doblemente significativo porque no se trata de la opinión de un redactor o columnista concreto sino de un editorial, es decir, de la opinión que el periódico, como institución y empresa, patrocina.


Apoyo para el Congreso

La regla más fundamental de la democracia es que cuando los cargos electos fracasan repetidamente, los votantes los expulsan de ellos. Si las encuestas se aproximan en lo más mínimo a la realidad, la mayoría de los estadounidenses han concluido que el Partido Republicano —en particular la mayoría republicana en la Cámara de Representantes— ha fracasado estrepitosamente. En Iraq. En la ética. En los descuidos de una imprudente Casa Blanca. Pero esa convicción a veces entra en conflicto con la sensación de que un buen representante debería ser recompensado con la reelección, sin tener en cuenta el partido.

Todo ello nos lleva al Representante Christopher Shays, un republicano del Cuarto Distrito de Connecticut. Mr. Shays ha estado en el cargo durante casi 20 años, durante los cuáles su Estado se ha vuelto progresivamente demócrata. Este año su carrera [al Congreso] con Diane Farrell, antes primera concejal, se considera una de las más estrechas que se recuerdan en la nación.

El Times ha apoyado a Mr. Shays en cada campaña en la que se ha enfrentado a un oponente de entidad. Si bien esta página ha estado en desacuerdo con él en muchos temas —desde el recorte de impuestos para los ricos hasta las escuchas telefónicas sin mandato judicial—, hemos admirado su independencia y respetado su liderazgo en asuntos como la reforma para la financiación de las campañas electorales.

No obstante, al mismo tiempo que su partido se ha desplazado hacia la derecha, Mr. Shays ha adoptado cada vez más posiciones con las que estamos en profundo desacuerdo. Su postura respecto a la reforma de inmigración está mucho más cerca de la postura rezongante y xenófoba de los republicanos en la Cámara que del más justo y consensuado acercamiento del Senado. Durante la campaña, sus observaciones acerca del tratamiento de los prisioneros en la prisión de Abu Grahib —que minimizó como “algo menos que tortura”— fueron alarmantes.

Miss Farrell, la oponente de Mr. Shays, es una candidata excelente. Tras ocho años como primera concejal posee una comprensión mejor que la de otros legisladores del impacto de los mandatos federales y la política de impuestos en los gobiernos locales. Es inteligente y sabe expresarse, y sus posiciones en los distintos temas están extremadamente bien calculadas.

Cuando Ms. Farrell desafió por primera vez a Mr. Shays hace dos años, el Times escogió apoyarle a él como una rara voz en favor de la moderación dentro de un consejo Republicano que parecía inclinado a distraer al electorado con asaltos al matrimonio gay, a la quema de banderas y al aborto mientras que iban aumentando el déficit, alentaban una ruinosa guerra en Iraq y apoyaban a una Casa Blanca dirigida a exaltar el poder del presidente a expensas de la Constitución

Ahora es el momento de trazar la línea. Mr. Shays puede ser una luz de integridad, pero si es reelegido, votará para continuar con el control de la Cámara por un partido que ha vendido repetidamente el país a los grupos de presión de intereses especiales. Su postura sobre Iraq, que ha sufrido tortuosas re-evaluaciones, ahora parece básicamente sensata. Pero si es reelegido, apoyará un liderazgo republicano que ha rechazado cuestionar incluso las decisiones más ruinosas de George Bush, Dick Cheney y Donald Rumsfeld respecto de cómo debe conducirse la política exterior estadounidense.

Mr. Shays ha sido un buen congresista, pero no lo suficiente como para superar el hecho de que su reelección ayudaría a conferir poder a un partido que hace ya tiempo que debe remodelarse. Esta decisión es dolorosa pero no difícil, teniendo en cuenta la calidad de su oponente. Con el debido respeto por los servicios de Mr. Shays, apoyamos rotundamente a Diane Farrell para el Congreso.

The New York Times, 25-10-2006

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