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Todología con bigote
Ideas Sueltas #33

Ciento ochenta y nueve
Se me queda el cerebro del revés al ver las reacciones de humor (sí, yo también las he tenido) ante la noticia del tipo que ha estrellado el coche contra la sede del PP. Imagino que es porque las bombonas no estallaron y, aparte de daños materiales en la entrada del edificio de Génova, no ha habido que lamentar ningún tipo de víctimas. Que, parece que nos saltamos este detallito, de haber estallado se habrían llevado por delante, con toda seguridad, a recepcionistas y guardas de seguridad antes que a cualquier baranda del partido. Y no puedo evitar preguntarme cuál habría sido la reacción en las redes o en la calle si el supuesto tarao hubiese conseguido su objetivo, porque no soy capaz de imaginar una respuesta definitiva. Y también me pregunto si el presentar al perpetrador como esquizofrénico no es sino un escudo frente a “la plebe”, por si acaso a alguien le da ideas. Y preguntas como estas me hacen preguntarme, a la vez, si se ha degradado tanto el ambiente como para creer posible que eso pueda pasar.

Ciento noventa
El jaqueo a la web de Sony Pictures, que dicen —dicen— que viene de Corea del Norte, ha tocado “los dineros” de uno de los ejes centrales del mundo capitalista, el del entretenimiento, y eso viene a ser para los que mandan un crimen mucho peor que masacrar masivamente a gente que habla raro en países de esos lejunos. Tengamos por seguro que la ciberguerra como concepto protagonizará las informaciones y conversaciones en apenas unos meses. Igual no fue ni Corea, pero desde luego se va a emplear como casus belli y punto de inflexión para seguir recortando libertades. Que Sony haya reculado con la película en cuestión parece más una decisión pactada que debida al miedo.

Ciento noventa y uno
En pleno centro de Madrid una mujer habla por teléfono en catalán y a la gente que pasa por delante se la sopla grandemente. Detallito sin apenas importancia pero que muestra que no somos, en general, tan idiotas como algunos medios quieren hacer creer.

Ciento noventa y dos
El restablecimiento de relaciones con Cuba anunciado por Barack Obama es una gran noticia se mire como se mire, sobre todo para los cubanos. En realidad, desde que cayó la URSS el embargo había dejado de tener el poco sentido que le quedaba, excepto como arma política para los republicanos que se jugaban parte del voto de Florida asentado sobre el exilio cubano y sus ámbitos de influencia, cada vez menores si creemos a la prensa de allí. A pesar de todo, el GOP, especialmente su rama del Tea Party, va a seguir presionando y probablemente limitando en el Congreso los efectos de la medida presidencial, lo que obligará a Obama, seguramente, a emplearse a fondo dentro de sus poderes constitucionales para convertir la situación en irreversible antes de abandonar su cargo en 2016. Yo creo que ya lo es, sin embargo: el principal dilema al que se enfrentará Cuba más pronto que tarde es qué va a suceder después de los Castro, y Estados Unidos comienza ya a abonar el terreno para no perder (más) posibilidades. Lo demás es paripé.

Ciento noventa y tres
Dentro de su conservadurismo y de que pudiera tomar decisiones discutibles, a mí Torres-Dulce me parece un tipo honesto y moderado. Lo que, para un cargo de designación política, es más un estorbo que otra cosa, fundamentalmente para quien lo nombró. Es la segunda vez que al PP le dimite (o hace dimitir a) un Fiscal General del Estado, pero que este cargo sea principalmente el de comisario político del partido gobernante tampoco es algo nuevo, ni siquiera exclusivo de España. Dentro de los ímprobos esfuerzos que está ejerciendo Mariano Rajoy para cargarse la democracia, es bastante sorprendente que tardase tanto en deshacerse de un Fiscal menos complaciente como el que —supongo— esperarían. Especialmente viendo los precedentes establecidos por su antecesor Aznar. Claro que pocos podrían superar el nivel de sumisión que mostró Jesús Cardenal, pero ése es otro… bueno, no, en realidad es el mismo tema. Veremos qué hace su sucesora, Consuelo Madrigal, en el año de legislatura que queda.

Ciento noventa y cuatro
El anuncio de Campofrío, el de la lotería, el del turrón que vuelve a casa por navidad (sustituyendo al quinto de permiso de la “mili” por los emigrados) y tantos otros que se pasan de edulcorados o lacrimógenos… oigan, que a mí me parece cojonudo que se quiera transmitir esperanza entre tantas dificultades como estamos pasando, pero es que el enfoque que se suele dar a estos comerciales, igual que a muchos programas por estas fechas, más que de esperanza parece de resignación y del “ya vendrán tiempos mejores”. Y me parece repugnante.

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