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Todología con bigote
Ideas sueltas #31

Ciento ochenta y una
El gobierno nombra de ministro de Sanidad a Alfonso Alonso en sustitución de Ana Mato, la dimisionaria a medias. Si hacemos recuento de los individuos puestos por el PP al frente de ese ministerio (Romay Beccaria, Celia Villalobos, Ana Pastor, Ana Mato y el susodicho) nos sale: uno que quiso desmantelar los hospitales públicos convirtiéndolos en fundaciones como paso previo a su privatización; otra que casi se carga el mercado olivarero y el de vacuno con sus declaraciones, más dañinas que una epidemia de aceitunas aftosas; una tercera —la única— con idea de qué iba la cosa y, en realidad, poco recorrido y una cuarta a la que hubo que apartar de la gestión de una crisis para que no convirtiera a Madrid en sede mundial del Encuentro de las Familias Bacteriológicas. Ahora el que entra es uno de esos bocachanclas profesionales a los que el partido asigna la portavocía de su grupo; generador activo de titulares idiotas, Alonso se ha destacado, sobre todo, por conseguir que los ciudadanos echen de menos a quienquiera que haya sido su antecesor en el cargo que desempeña en un momento concreto. De acuerdo, Ana Mato es demasiado para cualquiera y lo que es seguro es que no la añoraremos; ahora, a ver lo que tardamos en decir “pues hasta Villalobos era mejor”. Y eso sin saber todavía a quién nombrarán para sustituirle como portacoz.

Ciento ochenta y dos
El Atlético de Madrid anuncia que expulsará de sus gradas y disolverá los lazos que tiene con el grupo ultra Frente Atlético. Un gesto que les honraría de no ser porque llega muchos años tarde y ya con varios muertos de por medio a manos de semejante banda. De entrada, hasta que no veamos qué efectos tiene la anunciada “expulsión”, prefiero no creerme esas lágrimas de cocodrilo. De todos modos, el asesinato del tal Jimmy ha suscitado una buena cantidad de preguntas que nadie quiere responder: ¿Cómo es posible que se tenga tan controlados a estos grupos, según dicen, pero nadie hiciera nada por evitar una pelea que parece que todos sabían que iba a ocurrir? ¿Por qué clubes —directivos y futbolistas—, periodistas e incluso políticos protegen, subvencionan, amparan o sencillamente ignoran a estos grupos organizados, que están muy lejos de ser bandas de locos sin método? ¿Por qué la prensa tiene especial cuidado en nombrar lo menos posible las acciones de estos grupos si se relacionan con los clubes de fútbol de Madrid? ¿Por qué no ha dimitido nadie —ni ahora ni cuando suceden hechos semejantes— de la Delegación del Gobierno o del Ministerio del Interior? Y, sobre todo, ¿por qué se empeñan en limitar el ámbito y las conexiones de estos grupos a los clubes de fútbol, cuando parece que hay más, mucho más, detrás de aquello?

Ciento ochenta y tres
Estamos pasando de la idea del voto útil a la del voto “porque total”. Aquí está la clave de un posible (y espectacular) despegue de Podemos en las próximas municipales.

Ciento ochenta y cuatro
Creo que nunca he enlazado algo de Kaos en la Red, pero esta parábola del economista cuñao es impagable.

Ciento ochenta y cinco
Con cebolla.

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