título
Todología con bigote
La bandeja de croquetas

Si hay dos cosas que le gustan a la humanidad (española) más que a un tonto un lápiz son los cotilleos y las croquetas. Seamos sinceros y reconozcamos que todos hemos leído revistas del corazón o secciones rosas en las publicaciones consideradas más “serias”. En mi casa, mi abuela o mi madre traían el Diez Minutos, el Semana o el ¡Hola!; y nuestra diversión de enanos cuando la serie “V” lo petaba era comprar el Teleindiscreta los martes, que también era de cotilleos, pero de “los nuestros”.

Es decir, que hay un mercado para este tipo de “noticias” que trasciende el nivel cultural o económico de una familia y que es imposible de medir bajo esos parámetros. Queremos y buscamos “cotis” y da igual que los leamos abiertamente o escondiéndonos a la Pablo Iglesias tras un arbolito. Incluso ahora, cuando ese tipo de informaciones se han degradado hasta el extremo a través de la programación televisiva, los periódicos y revistas conservan —o incluso amplían— sus secciones de crónica “social” para que nos podamos meter algo más en (y con) la vida de los famosos. En el caso de la prensa seria se aprovechan estas secciones, además, para hacer un poquito más la rosca a los barandas políticos y económicos y darles un masajito con regularidad para que el dinero y los favores sigan fluyendo. Lo que ocurre es que a veces se pasan de marcha y el cronista deviene en perrillo shico, que suplica que le des una croqueta a base de zalamerías.

Veamos un caso práctico en la periodista-cronista Pilar Vidal, amanuense de esta pieza para la sección La Otra Crónica (LOC), sección de Política, del diario El Mundo. El artículo (no entren recién desayunados) se refiere a la embarazada hijastra de la número 2 del PP, que va a convertir a Maricospe, según Vidal, en “abuela”, comillas incluidas. Hasta ahí todo bien, puede ser hasta una noticia de interés humano, o un coti de los de peluquería y salón comedor del hipódromo de la Zarzuela. Pero es que eso sólo es el titular. A partir de ahí, doña Pilar se desboca, empezando con la intensidad de un terremoto y yendo de ahí hacia arriba, que decía Cecil B. DeMille (perdóneme desde donde esté, señor DeMille).

El primer párrafo ya le asegura a Pilar Vidal su bandeja de croquetas en el próximo sarao pepero. Los resaltados son de la autora:

Justo ahora que María Dolores de Cospedal (48) luce su ‘look’ más favorecedor y rejuvenecido, van y la hacen abuela. Según ha podido saber LOC, Helena López del Hierro, hija del primer matrimonio de su marido Ignacio, espera un bebé, lo que convertirá a la Secretaria General del PP y presidenta de Castilla-La Mancha en abuelastra del pequeño. La popular manchega ha intentado mantener en la más absoluta discrección [sic] el estado de buena esperanza de la joven.[…]

Es importante resaltar lo del bebé, lo de la “discrección” (claramente anticonstituccional el uso de esa palabra) y, sobre todo, que qué joven está usté, señora presidenta del mundo mundial. Doña Pilar sabe a quién se dirige y el poder del membrete de sus cartas, así que utiliza las esencias más sutiles1 para que a la interesada (la “abuela”, no la del estado del cabo de Hornos, o del estrecho de Bering, que ya me he liado) no se le pase ponerla en LA LISTA. ¡Que hay bautizo en perspectiva! ¡Canapés! ¡Langostinos! ¡CROQUETAS!

Pero vamos con otro párrafo posterior, que queda miga.

Aunque la verdadera protagonista de esta historia es la madre del pequeño. Helena López del Hierro es una mujer discretísima que desde 2011 dirige el Museo del Traje de Madrid. Es licenciada en Historia del Arte por la UCM de Madrid y ha desarrollado casi toda su carrera en esta institución, donde ingresó en el año 2006 en el departamento de colecciones, haciéndose cargo de la colección de indumentaria histórica.

Está bien que nos indique doña Pilar quién es la verdadera protagonista, porque de repente uno pensaba que era la abuelastra la que iba a tener al bebé sin perder por ello ni un ápice de su favorecedor y rejuvenecido ‘look’. Aunque es una pena, porque de aquí habría salido una película de Greenaway o un capítulo de Gandía Shore, según la conjunción de astros. Y aquí me detengo un momento en la necesidad de destacar, redestacar y re-redestacar (en palabras de Raúl Minchinela) el hecho de que Helena López sea, más que discreta, discretísima, como cualidad ineludible. Lo vemos bien porque se ajusta al canon de este tipo de crónicas: la mujer, para la cronista y sus jefes, ha de ser discreta a tope, überdiscreta, incluso pluscuamperfectamente discreta. Vamos, que no se le note. ¿Y si fuera hombre? Que sepa combinar la corbata, que si no fatal. He ahí las asignaturas llave de todo aspirante a miembro de la buena sociedaz.

El siguiente párrafo he preferido resumírselo en la entradilla que la noticia mostraba en portada (porque sí, esto estaba en la portada de la edición digital):


He conocido vidas laborales extrañas y currículos extravagantes, pero lo de reputada jugadora de bridge como tarjeta de presentación me parece que alcanza una cumbre del diletantismo difícil de superar. De hecho, creo que voy a añadir a mi perfil de LinkedIn “reputado jugador de Trivial, del antiguo de la caja azul oscuro” a ver si me sale un pisazo en Somosaguas o si me invitan a la pasarela Cibeles en calidad de ojeador.

Termino. El último párrafo redunda en lo ya explicado, no fuera a ser que la interesada o quien le lea las notas de prensa se haya olvidado de lo que ponía justo tres párrafos antes:

Cospedal ha sorprendido (y mucho) con la metamorfosis estilística que ha experimentado este verano. Hasta los críticos de moda más importantes del país han alabado su cambio. […] Así es la nueva Cospedal: más joven que nunca y abuela.

¡Metamorfosis estilística! No, no se refiere a que haya pasado de la métrica clásica al haiku con bigudíes, sino a que… bueno, que se ha cambiado el peinado, el vestido, los pendientes y, aparentemente, varios órganos vitales y otros que no lo son tanto. Creo. Y al final, ¡ah, el final!, Pilar Vidal demuestra de nuevo su indiscutible maestría en el uso de las negritas y vuelve a destacar la recuperada juventud de su musa, de su diosa, del sentido de su vida. ¡Joven! ¡Guapa! ¡Popular! ¡Que te pongan bajo palio y te saquen por una puerta ojival!2

No tengo ni idea de si Pilar Vidal escribe sus notas libremente y a su aire o si tiene órdenes de arriba de mostrarse especialmente solícita con los que deshilachan el poder en España, de los cuáles Cospedal y su consorte son claros representantes. Teniendo en cuenta que apenas un día antes todos los grandes medios de comunicación españoles sustituían su independencia y objetividad3 por los colores corporativos de cierto banco, cuyo dueño dejó este mundo sin poderse llevar el dinero acumulado, es más que probable que ambas respuestas sean ciertas. Pero incluso en el Mundo Real™ es necesario un cierto comedimiento a la hora de solicitar un puesto entre las bambalinas sociopolíticas, para que no cante demasiado que te estás vendiendo por la primera bandeja de croquetas de la boda, el bautizo, la comunión o la presentación de un libro infumable a la que esperas que te inviten, para decir que te ha encantado, que si te lo pueden firmar, que qué guapísimo es el niño, que se parece a su padre, y que qué buenas están las croquetas, que saben como las de tu madre.

Pero estas no son como las de tu madre. Estas son las croquetas más caras del mundo; se venden a precio de alma.


1 En sarcástico en el original.

2 En sevillano en el original.

3 ¿En serio se lo tengo que explicar?

comments powered by Disqus

 ||—|| 

Los textos originales de este cuaderno se encuentran bajo la Licencia ColorIuris especificada aquí. El resto son propiedad de sus respectivos autores. El diseño de la página es obra de Jorge Portillo. Valida xhtml y css. Formatos disponibles para agregadores de noticias: atom y rss ( Suscribir). Alojamiento provisto por Libro de notas. Gestionado con Textpattern. La caricatura de Groucho Marx es creación de Al Hirschfeld, publicada por George J. Goodstadt. Si quiere saber quién visita este cuaderno y desde dónde, pinche aquí.