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Todología con bigote
El viratiempos

Pocas profesiones debe de haber tan inquietantes como la del viratiempos, es decir, el ser que cambia los tiempos verbales del presente al pasado en la Wikipedia tan pronto como alguien se muere. Hagan el experimento la próxima vez que fallezca alguien famoso, probablemente un artista: vayan a la versión en inglés de esa web (la que está en castellano no es tan eficiente ni siquiera en este punto) y busquen la entrada dedicada al finado. Observarán que ya tiene puesta la fecha de su muerte, el día de hoy, cuando a usted ni siquiera le ha dado tiempo de leer la noticia correspondiente o de vislumbrar el tuit de la abuela tuitera que le anuncia el deceso. Si entra en la IMDb, la biblia de las webs cinematográficas, verá que ni siquiera ellos se atreven a tanto. Ahí está la página del “morío”, todavía con créditos en preproducción, como si fueran a montarle su propio fin de semana en casa de Bernie.

El viratiempos es omnisciente, ubicuo y desafía las leyes del tiempo y del espacio. Posee sentidos hiperdesarrollados que le permiten ver, oír e incluso oler las campanas de la muerte al tiempo en que éstas se producen. Sabe inmediatamente adónde tiene que ir en la Wikipedia. Sabe qué cosas ha de modificar. Conoce la situación precisa de los verbos y, apenas con un meneo del teclado, es capaz de sustituir cada presente de indicativo por pretéritos indefinidos, imperfectos, perfectos y pluscuamperfectos, de completar las fechas que limitan la existencia, no sólo del ya inexistente, sino de las relaciones que estableció con otros seres humanos. El viratiempos actúa inmediatamente porque la muerte del personaje provoca un rasgón en el tejido del universo que debe ser remendado a puntadas finas.

O quizá es al revés. Quizá el viratiempos, en realidad, es el delineante de ese universo y el que determina los puntos clave de nuestra vida. El que registra en la Wikipedia, su libro panóptico, cuándo has de nacer y morir y cuáles serán tus puntos de inflexión mientras estés vivo. Lo hace con diligencia y rapidez, tan rápido que no eres capaz de alcanzarle. Si lo fueras, verías tu vida escrita apenas unos segundos antes de que ésta se haga carne. Verías el segundo anterior a tu muerte a través de los tiempos verbales ya transmutados y comprenderías que es así porque el viratiempos así lo ha dictaminado.

¡No provoquen la ira del viratiempos!

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