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Todología con bigote
Celtiberia con bigote: Manda Huevos

A pesar del título, no les voy a hablar de ese desgraciado accidente de la política española llamado Federico Trillo, sino de lo que literalmente dice el título: de huevos. De testículos. De cojones, en suma. La noticia aparecía en Europa Press hará cosa de un par de meses, aunque los hechos que cuenta son de 2012, y sus protagonistas son un canal de televisión, un ministro del ramo y un bicho de metal fundido. El titular:

El Gobierno rechaza la propuesta de añadir testículos a uno de los leones del Congreso El Ejecutivo sostiene que completar la obra podría ocasionar “efectos dañinos” en la escultura original. La propuesta partió del Canal de Historia, que asegura que no existe razón artística, histórica o biológica para que uno de los leones no tenga saco escrotal.

Empezamos fuerte, ¿eh? El Canal Historia, que si lo han visto alguna vez sabrán que es una cadena televisiva que ofrece documentales cuyos contenidos han ido derivando de lo histórico a lo… exótico, por así decirlo, dedicó tiempo y esfuerzos a determinar que uno de los dos leones que custodian el Congreso hace gala de una importante ausencia. Y claro, su vocación por preservar y difundir los hechos no puede consentir semejante disfunción, así que proponen…

[…] En agosto de 2012, el Canal de Historia investigó las razones de la ‘tara’ de unos de los dos felinos de bronce que custodian el Palacio del Congreso, llegando a la conclusión de que no existía razón artística, histórica, biológica o de cualquier otro tipo que justifique la ausencia de ese elemento. La directora del citado canal de televisión , Carolina Godayol, se dirigió entonces a la Comisión de Peticiones del Congreso ofreciéndose a colocar de manera gratuita el saco escrotal a Daoíz, el león afectado, y completar así la obra, cuyo autor es el escultor Ponciano Ponzano.

Han leído bien: la directora se ofreció a colocarle los huevos al león, como suena. Lo que me lleva a pensar que tanto la investigación como la propuesta algún componente de guasa contenían (pista: lógicamente sí, pues sirvió como publicidad para la cadena).
Pero sigamos, que la investigación se hizo para algo. ¿A qué se debía el espartanismo gonadal del león Daoíz? ¿Qué inconmensurable tragedia le había dejado sin la posibilidad de engendrar adorables gatitos de jierro?

[…] [El ministerio de Educación y Cultura] explica que en los años 50 el león ‘castrado’, que se colocó en la fachada del Congreso en 1872, ya se encontraba en el estado actual, según las imágenes que se encuentran en la Fototeca de Patrimonio Histórico. Por lo que, según el Gobierno, “muy posiblemente” se trate de “un defecto de origen”, ocasionado en la propia fundición de la escultura al proceder a extraerla del molde […].

… esto va a ser porque la leona de la fundición fumó durante el embarazo, como si lo viera…

En todo caso, el Gobierno remarca que los criterios de conservación actuales “desaconsejan”, con carácter general, la acción de completar piezas escultóricas que han perdido su integridad porque, en primer lugar, en la mayoría de los casos “no existen indicios suficientes” de la morfología exacta del original y, en segundo, porque las “pérdidas” suponen una parte de la historia de la pieza “que se oculta con la reintegración”.

Hombre, lo de que no existen indicios de la morfología exacta del original… tampoco es que estemos dudando entre un felino, un modelo de Seat o un alcalde de Valladolid. Vamos, que no hace falta ser un Linneo de la vida para comprobar que los leones macho, por norma general, presentan atributos reproductivos externos claramente visibles a simple vista, siempre que uno se acerque lo suficiente sin ser devorado. O fundido, en este caso.

Pero, además, el Ministerio que dirige José Ignacio Wert defiende que la inclusión en la obra de un material distinto puede ocasionar “efectos dañinos” para el original. “Esto es especialmente grave en el caso de esculturas metálicas, ya que la diversa composición de las partes puede ocasionar el efecto de pila galvánica, con el consiguiente deterioro por corrosión”, precisa.

Ponerle testículos y deteriorar el conjunto por corrosión. Español es, de eso sí que no hay duda.

Pese al rechazo de la solicitud del Canal de Historia, el Gobierno agradece la iniciativa “por su carácter desinteresado” y “afán enciclopedista”, y por cuanto supone de “apoyo” a las instituciones. “No en vano —concluye—, los leones de las Cortes son el símbolo de nuestras más preciada institución democrática y preocuparse por los símbolos que mejor nos representan es una forma de trabajar por y para la democracia”.

Y teniendo en cuenta cómo las está gastando el susodicho gobierno desde que tomó posesión, cuando hablan de “los símbolos que mejor nos representan” se refieren, lógicamente, a sus cojones toreros. Así que asunto resuelto: al león Daoíz no se le restituyen porque el gobierno los está usando para terminar de joder al país.
Velarde, mientras tanto, silba mirando al tendido…


NOTA: Según la Wikipedia española, la falta de testículos del león Daoíz se debería a que originariamente estas figuras representaban a Hipómenes y Atalanta, quienes según la mitología griega fueron convertidos por Afrodita en leones, que al cabo son los que tiran del carro de la diosa Cibeles. Daoíz correspondería al león de Atalanta y, en consecuencia, no tendría atributos masculinos. No he encontrado más referencia que esa y la melenaca de Daoíz me lleva a pensar que los leones del Congreso no tienen nada que ver con dicho mito griego. Pero nunca se sabe.

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