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Todología con bigote
Elige Tu Propia Liga

Las normas de la Liga Nacional de Fútbol Profesional (LFP) funcionan un poco como las de los libros de Elige Tu Propia Aventura. ¿Los recuerdan? Uno va leyendo un libro donde se plantea una situación concreta en la que el propio lector ejerce de protagonista. Al final de cada página se presentan varias opciones y, según la que se elija, se salta a otra página diferente en la que se verá si la elección es correcta y salimos victoriosos… o si morimos de muedte hodible.

Pero claro, al ser nosotros mismos los que controlábamos los saltos de página, nada nos impedía dejar un dedo puesto en la que abandonábamos y volver atrás si el resultado no nos gustaba. Y eso es lo que se hace en la LFP, básicamente; pones unas reglas que supuestamente son de obligado cumplimiento para todos los equipos, pero que en no pocas ocasiones los miembros se saltan. Y cuando eso ocurre, primero se aplica la consecuencia correspondiente y se ve qué sucede: Si decides mandar al equipo proscrito a Segunda B, pasa a la página 73; en caso contrario ve a la 85. Pero claro, si eliges la primera opción, en la página 73 te encuentras con que la afición de dicho equipo se ha echado a la calle con pancartas y te dice A TI de todo menos bonito. No importa que su club haya incumplido sus obligaciones; no importa que el dinero que dejan a deber a Hacienda y/o Seguridad Social es dinero que luego al aficionado tendrán que quitar de otras nimiedades como, por ejemplo, médicos del ambulatorio al que va. Tampoco importa que en esa afición vayan, seguramente, autónomos que si hicieran lo mismo estarían delante de un juez en menos de lo que canta un gallo vestido de inspector del fisco. De repente TÚ eres el protagonista, el responsable del desastre, y políticos locales, autonómicos e incluso nacionales llamarán a tu puerta a preguntarte que qué coño estás haciendo.

Así que, como has tenido la precaución de dejar el dedito en la página anterior, vuelves atrás y tomas la opción restante, la menos legítima pero más segura (para tu pellejo). ¿Que hay que aumentar equipos? Se aumentan. ¿Que hay que suprimir la necesidad de avales? Se suprimen. ¿Que hay que alargar el calendario, perjudicando a los que sí cumplen? Se alarga. ¿Que para hacer todo eso necesitas, siempre, la aquiescencia justamente de aquellos tres o cuatro equipos que NO están obligados a nada de eso porque la ley ampara su opacidad? A mí qué me cuentan, yo sólo trabajo aquí.

Claro, el problema es que entre la Liga y aquellos libros hay una sustancial diferencia: las decisiones tomadas en la Liga no se hacen leyendo a escondidas bajo la manta, sino a la vista de muchísima gente. Y además son decisiones que, incluso echándolas atrás, dejan tierra quemada y daños visibles en forma de autos judiciales, plantillas por completar, calendarios inciertos hasta el día antes de su comienzo y, sobre todo, mucha gente cabreada. Sobre todo aquellos que no tienen nada que ver, ni quieren tenerlo, con el equipo ni su afición (probablemente bienintencionada pero enormemente desubicada), pero que ven cómo, una vez más, el negocio del fútbol se sitúa por encima de leyes y reglamentos y continúa siendo un pozo sin fondo donde los dineros de todos confluyen pero casi nunca se devuelven.

Y oigan, eso sí que es hacer trampas.


POSTDATA: Y, mientras tanto, la prensa putoasquista de Estepaís continúa haciendo la rosca y riendo las gracias a estos individuos, que ya ni se cortan un pelo en mostrarse como lo que son.

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