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Todología con bigote
Celtiberia con bigote: montera, capote, traje de luces y jeta de cemento.

¿Habrá algo más celtibérico que un torero? Bueno, sí, una folclórica. O un torero casado con una folclórica. O el hijo de un torero casado con una folclórica que también quiere ser torero. O folclórica. En todo caso está claro que la figura del torero sigue teniendo en España un ascendiente excesivo que le permite disfrutar de ciertos agasajos de parte de, por ejemplo, hosteleros que confían en que la presencia del diestro (directa o relacionada) en sus establecimientos les venga bien como publicidad. Y claro, a veces se pasan de serviles.

Por eso no es de extrañar que la afamada picaresca española, siempre dispuesta a encontrar ese minuto de oro en el que nace un “primo” dispuesto a ser timado, comprenda perfectamente lo que significa estar relacionado con un eximio representante de lo taurino (otra opción muy socorrida y celtibérica sería un futbolista, aunque aquí las estafas no conocen fronteras). Y se producen noticias como la que recogen los medios hoy mismo. En este caso extraigo un párrafo de esta noticia encontrada en El Mundo y sucedida en Alicante:


Tres detenidas por falsificar documentos de toreros famosos para vender falsas exclusivas

Agentes de la Policía Nacional han detenido a tres mujeres en Alicante como presuntas responsables de delitos continuados de usurpación del Estado Civil, falsedad documental y estafa. Obtuvieron fraudulentamente más de 200 documentos del Registro Civil, como certificados de nacimiento, de al menos cinco muy reconocidos toreros españoles, entre ellos José María Manzanares, y de sus entornos familiares, que posteriormente falsificaron para incluir sus datos personales. Así pretendían vender falsas exclusivas a periodistas del corazón sobre la relación sentimental de un famoso torero con una de las detenidas, fruto de la cual habría nacido un hijo. Las arrestadas también simulaban ser familiares de importantes figuras del toreo para acudir a hoteles de lujo, disfrutar de estancias y tratamientos de belleza e irse sin abonarlos.

En otros medios se amplía la noticia explicando que también se usaba dicha documentación falsa para chantajear a los toreros, así que la cosa, además de celtibérica, ya se ponía chunga. Pero no me digan que no tiene su gracia y, a la vez, es sorprendente, que haya tanta gente dispuesta a doblar el espinazo para halagar y agasajar a quien afirme estar relacionado con un famoso, sin apenas molestarse —lo deduzco así de la noticia— en comprobar la veracidad de dichas afirmaciones. Qué cálido y qué traicionero parece el abrazo de la fama. Aunque en este caso ni siquiera sea un abrazo, sino apenas un posible roce con la yema de los dedos.

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