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Todología con bigote
La palabra que usted busca es "ética"

Se ha vuelto a liar en tuiter, y esta vez la culpa es del Mundial; pero no me refiero a la estrepitosa eliminación de la selección española en su segundo partido, sino al viaje a Brasil a gastos pagados que cuarenta periodistas de diversos medios de comunicación, todos ellos ya con más años en la profesión que periodismo de verdad en sus cerebros, han disfrutado por obra y gracia de la empresa Iberdrola.

No era un viaje de trabajo, pues ninguno de ellos iba a cubrir nada del campeonato de fútbol, ni ningún otro evento que requiriera de presencia periodística tan excelsa. Tampoco es que el viaje se organizara ni celebrara de manera transparente, aunque más de uno colocó fotos de la excursioncita en su twitter (y muchos las borraron luego). Entre esos periodistas hay gente como Pepe Oneto, Luis del Olmo, Melchor Miralles, Olga Viza… aquí tienen una lista incompleta, pero representativa. Muy representativa, diría yo, pues casi todos ellos pertenecen a una época en la que ser periodista “de élite” suponía (aún supone) una serie de prebendas y dádivas poco extendidas al resto de la profesión.

La polémica estaba servida: si no estaban allí por motivos profesionales, significa que dicho viaje fue un regalo, una dádiva proveniente de una de las empresas más grandes del país, que además aporta con su publicidad una parte no desdeñable de los medios para los que los arribafirmantes trabajan. Algunos de los mencionados, al ver que ponía en duda su categoría moral, saltó de forma un tanto… colorida. Desde el señor Miralles, que llamó “mamarrachos” a los que le acusaban, pasando por Fernando Jáuregui o Pablo Sebastián, y llegando a Pepe Oneto, que ya subió el tono con un “no tiene usted ni puta idea”. Los más exaltados negaron rotundamente que el viaje pagado por Iberdrola implicase alguna contraprestación en forma de, digamos, “flexibilización de su independencia e integridad” (la expresión es mía). Y se ofendieron mucho, muchísimo, de que se pusiera en duda su compromiso con la verdad. Es interesante, por cierto, que unos cuantos hayan hablado de “envidia” cuando les han plantado en la cara sus vergüenzas. Es lo que tiene el distinguirse de la plebe, ¿verdad?

Y aquí es donde entra uno de mis medios preferidos, La Marea, que tiene la manía de contrastar las informaciones y publicarlas luego, ya ven ustedes qué panda de reaccionarios:

Lo que decían de Iberdrola los periodistas invitados al Mundial de Brasil

Cosa que reflejé así en un tuit poco después:


¿Me pasé al llamarlos “vendidos”? Verán: si juntamos 1 + 1, mientras nos mantengamos en una base mayor que la binaria, esto siempre hace 2. Y si unos periodistas que cantan las bondades de una gran empresa (a veces, de manera ridículamente burda, como hizo Pablo Sebastián) luego reciben no uno, ni dos, sino al menos tres viajes pagados por dicha gran empresa (pues lo de este mundial no ha sido la primera vez) yo sí que pongo en duda la integridad y la profesionalidad de esos personajes. Y a mí esos viajes me huelen en exceso a un premio a los servicios prestados… y a los que se podrían prestar. Ahí están los hechos.

El tuit ha provocado también la exacerbada respuesta de otro periodista, un tal Israel García-Juez, no sé si emparentado con otro “clásico” de igual apellido, que nos obsequia desde hace varias horas con un amplio repertorio de insultos (bueno, en realidad, sólo dos, pero muy repetidos) en respuesta. No se los voy a reproducir aquí porque ustedes no se merecen eso, pero si alguno tiene curiosidad morbosa no tiene más que pinchar en el enlace del tuit y podrá ver unos cuantos.

A estos periodistas de la Corte, en su día muchos de ellos referentes de la profesión y hoy bien aposentados en su propia complacencia, víctimas conscientes de ella en realidad, les diré que no se molesten en seguir intentando excusar lo inexcusable. Me da igual si es un viaje privado, si Iberdrola “no les pide nada a cambio” (no hace falta, ya se lo concedieron), me da igual si van a publicar mañana en sus blogs algo sobre el posible —ya veremos— paquete judicial en el que se puede meter Iberdrola por manipular presuntamente la subasta de la luz; me da igual que la empresa sea Iberdrola, Endesa, Telefónica o Rodamientos Gutiérrez. Y, sobre todo, me dan igual sus repetidas protestas “indignadísimas” y sus afirmaciones de que “es absurdo pensar que nos vamos a vender por un viaje” (esto lo ha dicho alguno). Déjense de historias.

La palabra que buscan, y no les sale, es “ética”. Es tan sencillo como contestar: “no, gracias, por ética profesional prefiero no aceptar su invitación”. Como, por otra parte, han hecho muchos otros periodistas que sí son dignos de ese nombre. En caso contrario, eso se llama transacción comercial.

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