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Todología con bigote
Le faltó la suegra

Un viejo chiste dice que paraba la guardia civil a un coche con tres personas: el hombre que conduce, su mujer de copiloto y la suegra detrás. Escrito tiene menos gracia aún, pero el diálogo iba así:

Guardia: el carnet de conducir, por favor
Hombre: ¿Carnet? Ay, es que lo tengo caducado desde hace años.
Mujer: No le haga caso, guardia, que éste siempre va borracho.
Suegra: Si ya os decía yo que con un coche robado no íbamos a ninguna parte.

Pues al magistrado del Constitucional Enrique López, al que pillaron esta mañana saltándose un semáforo en rojo con su moto, en la que iba sin casco y con cuatro veces más alcohol en sangre de lo máximo permitido, sólo le faltó la suegra para completar el chiste, aunque en este caso no tuviera la más mínima gracia. López ha sido imputado por un delito contra la seguridad vial y su caso lo verá el Tribunal Supremo, dada su condición de aforado. En estas circunstancias parecía claro que López no podía permanecer ni un minuto más como miembro de la más alta (y más politizada) institución judicial del Estado. Esto independientemente de la forma en que llegó a ella.

Teniendo en cuenta que iba a propuesta del gobierno (es decir, del Partido Popular) y conociendo la alergia que tienen en ese partido a asumir responsabilidades políticas, además de la insistencia bizantina de este partido por colocar a López en el TC durante varios años sin reunir las condiciones para el puesto, era de esperar que López intentase retrasar o evitar su dimisión en lo posible colocándose bajo el paraguas de su partido. Sin embargo, parece que por una vez se ha impuesto el sentido común y una cierta vergüenza y el magistrado ha presentado su renuncia ante el presidente del Tribunal. En menos de 24 horas, lo que en este país podríamos considerar un récord.

Como no podía ser todo igual de bonito, Enrique López retornará a su puesto en la Audiencia Nacional y seguirá impartiendo justicia; veremos por cuánto tiempo. Aun así, hay que destacar que este ideólogo jurídico nada disimulado del PP ha sido capaz de tomar una decisión decente, mientras que sus mentores políticos, bajo situaciones igual o más graves, se niegan a asumir ningún tipo de responsabilidad, mucho menos a dejar sus bien remunerados cargos. Sin pretenderlo, el dimitido magistrado ha dejado todavía más a la altura del estiércol al partido que lo quiso encumbrar a toda costa, incluso saltándose la ley si era necesario. Lo que me lleva a pensar que igual la suegra del chiste iba de azul con estampado de gaviotas.

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