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Todología con bigote
Elecciones europeas: Asnálisis

Ayer adelantábamos algunas ideas sobre los resultados, así que vamos a ver qué sacamos en limpio de éstos una vez transcurridas unas horas y con la noticia del día muy fresca: Rubalcaba anuncia su dimisión.

1. La caída de los grandes y el ascenso de los nuevos.
Entre PP y PSOE han perdido cinco millones de votos y diecisiete escaños con respecto a 2009. Es un desastre de proporciones épicas por dos razones: la primera, que la abstención en ambos comicios es prácticamente igual y, de hecho, incluso ha habido unos quince mil votos más. La segunda razón es que no se produce trasvase de votos de centro desde una a otra formación, que es lo que solía decidir el resultado de unos comicios hasta ahora, sino que todo ese cargamento de sufragios se ha repartido casi del todo entre nuevas formaciones y otras de creación anterior pero también sin una base electoral clara. Llegaremos a eso enseguida.

Hay una diferencia entre PP y PSOE, no obstante, y es que para el PP el estar en la primera posición (aun con ocho escaños menos) y, sobre todo, disponer del gobierno de la nación durante otro año y medio más le permite disimular que han salvado un empate. Al PSOE, con la anunciada (y tardía) dimisión de Rubalcaba y el movimiento de fichas y alianzas que se prevé en los próximos meses, le queda como mínimo un año de mucho estrés y nervios ante lo que se avecina.

Pero vayamos a los ganadores de la jornada, que son sobre todo tres partidos: Izquierda Unida, o para ser más exactos, la coalición que ésta encabeza, que triplica votos y escaños (de medio millón a millón y medio y de dos a seis asientos); UPyD, que dobla sus apoyos y cuadruplica su representación, colocándose como quinta fuerza y, sobre todo, la gran sorpresa: Podemos el partido creado por Pablo Iglesias para ocupar el espacio de la izquierda urbana, que partiendo de la nada ha obtenido un millón doscientos mil votos y cinco escaños, convirtiéndose en el cuarto partido más fuerte del contingente español. Un resultado que ni ellos mismos preveían (las encuestas les daban dos diputados) y que ahora tendrán que administrar con cierta prisa, pues ya no hablamos de parlamentarios testimoniales.

En cuanto a los que se han quedado sin representación, por su repercusión mediática antes y después de las elecciones, hay que destacar a la derecha dura de VOX, la formación creada a partir de rebotados del PP que consideraban a este partido poco menos que comunistoides disfrazados, que ha obtenido poco menos del cuarto de millón de votos, insuficientes para obtener escaño pero que dan una idea de dónde se ubicaba la derecha extrema de los populares; la que no está gobernando, se entiende. Por otro lado, otros intentos de aglutinar el descontento de los indignados, como el estrambótico Movimiento en Red del juez Silva o el Partido X, apenas han superado los cien mil votos (lo que, a pesar de todo, resulta un relativo éxito), mientras que formaciones siempre consideradas exóticas como el PACMA o Escaños en Blanco han aumentado ostensiblemente sus votos, aunque también sin traducirse en escaños.

En la zona templada tenemos a los nacionalistas de CiU y PNV, que más o menos se han quedado como estaban, sin ganar ni perder votos. Sin salirnos de la periferia, hay dos detalles a considerar: Esquerra Republicana (coaligada con otras candidaturas independentistas) sí ha experimentado una subida notable; tanto, que por primera vez desde la II República son la fuerza mayoritaria en Catalunya. Sin duda, las disputas sobre la consulta de autodeterminación han pesado mucho en la decisión de los votantes, pero no lo suficiente como para desgastar a CiU y, en cambio, sí al PSC, que sigue en caída libre y sin que se vea el suelo. El otro detalle está en Euskadi, donde la coalición EH-Bildu se ha colocado como segunda fuerza, sólo por debajo del PNV. No faltarán los que quieran deslegitimar estos resultados con los argumentos de siempre (“lo de la ETA”), pero para mí está claro que ETA cedió ya el paso definitivamente a la política y ello ha permitido sumar votantes a la opción abertzale frente a un PSE-EE instalado en la indefinición y el desnortamiento. Un tercer detalle, de nuevo en Catalunya, es que el partido de Albert Rivera, Ciutadans/Ciudadanos ha mejorado sus resultados de 2009 a base de sumar apoyos fuera de la comunidad catalana, fundamentalmente en Madrid. Mi pregunta es si aprovecharán para intentar comerle el terreno a sus rivales afines en la capital.

2. Posibles causas
¿Qué ha pasado, a grandes rasgos? Mi teoría es que PP y PSOE han perdido todo el voto de centro, seguramente del sector joven hasta los 35-40 años, que se ha ubicado entre UPyD y Ciudadanos (por la parte del centroderecha) y Podemos (el centroizquierda), mientras que el de izquierdas que todavía votaba al PSOE se ha ido casi todo hacia Izquierda Unida y sólo una parte hacia la formación de Iglesias, que posiblemente reciba también buena parte de los 900.000 nuevos votantes (dato de oídas). Desde luego haría falta un estudio sociológico para confirmar estas tendencias, a lo que habría que añadir que en las elecciones europeas el elector tiende a experimentar con su voto, ya que el concepto de “voto útil” al que las circunscripciones provinciales arrastran no se da en estos comicios, por lo que es más fácil rentabilizar el sufragio.

Que hay un hartazgo entre el electorado con los dos grandes partidos creo que es indudable, y está por encima de la batería propagandística de parte de los medios asociados o controlados por éstos. Las encuestas internas no divulgadas, la obvia manipulación de los resultados del CIS en las últimas oleadas o los anuncios a bombo y platillo de ciertos periódicos como EL PAÍS acerca de la “recuperación del bipartidismo” a pocos días de la cita electoral mostraban ya cierto nerviosismo desde la maquinaria estatal. Que no hubiese especiales electorales, ni siquiera sondeos a pie de urna tras el cierre de éstas el domingo, cuando en las últimas convocatorias había incluso peleas por ver quién daba esos datos un minuto antes que el resto, ya daba una idea de que había una debacle gestándose. Y ni siquiera el ganador “técnico” organizó su habitual salida al balcón de Génova, 13 para dejarse jalear por su rebaño. En el PSOE, como llevan tiempo sin darse una alegría al cuerpo, los salones y plazas vacías ya eran lo habitual y lo siguieron siendo anoche.

Realmente quien tiene más motivos para alegrarse es Izquierda Unida, que no sólo triplica su representación y consigue el diez por ciento de los votos, sino que confirma una tendencia que se venía produciendo desde las municipales, y sobre todo las generales, de 2011. A la coalición de izquierdas esto debería servirle como acicate para continuar su progresión hasta convertirse en el partido decisivo en las elecciones del año que viene, pero…

… pero se ha topado con Podemos. Que no creo que ese millón largo de votos al nuevo partido, de no haber existido, se hubiese ido de golpe a IU, pero como hechos incontestables están las caras larguísimas de Cayo Lara y Willy Meyer en la noche electoral, a pesar de los buenos resultados, y que la repercusión mediática de los de Pablo Iglesias ha sido indudablemente más sonora (¡alguno pensaría que han ganado las elecciones!). Ellos esperaban más, y este resultado, corto a pesar del avance, les obligará a replantearse sus estrategias para el próximo año, incluyendo sugerencias de coalición.

3. Posibles consecuencias
La primera ha sido directa: Rubalcaba se va. Tendría que haberse ido antes, seguramente a finales de 2011 tras el peor resultado del PSOE en unas generales desde 1977, pero no se fue y desde entonces el partido siguió en curva descendente. Ayer consiguió el peor resultado de toda su historia electoral y parece que, por fin, ha visto o “le han visto” la luz. Lo que suceda de aquí al anunciado congreso extraordinario de julio será frenético y probablemente dañino para su partido, así que el ex-ministro se marchará como uno de los personajes más negros para el devenir de los socialistas. Si el PSOE será capaz de salir de ésta es algo que deberemos analizar más adelante.

En el caso del PP, como decía al principio, la debacle también es considerable, aunque la directiva ha preferido ponerle anestesia y —supongo— utilizarán su maquinaria del poder en ayuntamientos, CCAA y en el Gobierno para poner sordina a estos resultados y templar ánimos hasta el próximo mayo (antes, en realidad, porque habrá que componer candidaturas). Mariano Rajoy empleará su técnica hasta ahora infalible de no hacer nada y dejará que sus potenciales rivales griten hasta quedarse afónicos, que es como más le convienen. Pero no se engañen: la campaña comienza desde ya, y éstos son especialistas en el desgaste.

Según lo veo, lo más interesante está en qué pasará entre Izquierda Unida y Podemos, que con programas muy semejantes se han disputado dos sectores del electorado contiguos dentro de la izquierda. En el Parlamento Europeo esto no se hará demasiado evidente a simple vista, pero habrá movimientos, seguro, a partir de ahora.

4. ¿Extrapolamos?
Extrapolar resultados de una convocatoria electoral a otra, aunque sean de distinta naturaleza e incluso con distintas reglas, es un ejercicio interesante como detector de tendencia, aunque hay que tomarse las conclusiones con muchísima cautela, incluso pasarse de escépticos. En una palabra, a la pregunta de si los resultados son extrapolables hay que responder rotundamente NO. Pero alguna idea dan.

Algunos medios y blogs ya han hecho el cálculo como debe hacerse, creo; esto es, calculando escaños provincia a provincia y aplicando el corte del 3% de votos y la ley d’Hont para la proporcionalidad corregida. El parlamento resultante estaría ciertamente fragmentado y los pactos de gobernabilidad serían ciertamente difíciles (y me voy a poner apocalíptico: imposibles, o frágiles y precarios en el mejor de los casos), de modo que una “gran coalición” PP-PSOE tendría todas las papeletas para producirse, mal que nos pese. Hasta aquí la tendencia, pero luego hay que introducir factores externos: por ejemplo, el voto útil está más arraigado en el elector en este tipo de comicios, especialmente en las provincias menos pobladas, por lo que se tiende a votar más al partido “de siempre” y menos al experimento. Y, por otra parte, la participación es mayor y habitualmente el abstencionista del partido tradicional recupera su voto en unas generales (verbigracia, los votos a VOX podrían en gran parte regresar al PP). En estas circunstancias, un trasvase de votos de Podemos a IU (o al revés, por qué no, aunque lo vería menos probable) trastocaría los porcentajes de voto y perjudicaría el total de escaños sumados entre ambas formaciones. Recuerden esto: por las particulares características de una elección general en España (sobre todo la circunscripción provincial), la fragmentación de candidaturas favorece siempre a los partidos más votados.

5. Previsiones de futuro
Habría que esperar unas semanas para hacer unas especulaciones con cierta solidez, pero juguemos un poco a Sandro Rey. Si IU y Podemos saben lo que les conviene (véase punto 4), concurrirán coaligados con listas alternadas a las próximas generales y pactando puntos en común en sus respectivos programas que hagan dicha coalición aceptable para sus respectivos electores. Madrid, Barcelona y Andalucía serán claves, por su número de escaños, y ahí es donde tendrían que obtener sus mayores apoyos.

Por lo que respecta al PSOE, le espera una carrera de obstáculos que puede durar un año o cinco, según lo que suceda en el congreso extraordinario y, fundamentalmente, la actitud de la nueva ejecutiva federal y del nuevo secretario general respecto a la participación (primarias) en la elección de candidatos. El calendario es apretadísimo, aunque no imposible. De todos modos no me fío de que vayan a sacar demasiado la cabeza, habida cuenta de su historial de patadas y zancadillas en las federaciones regionales y las agrupaciones locales cuando unas elecciones municipales se acercan. Mi previsión es que se van a pasar otros cuatro años en la oposición, aunque con suerte saldrán del acarajotamiento.

En cuanto al PP, creo que se equivocan si fían todo a la recuperación económica; es virtualmente imposible deshacerse de al menos dos millones de parados (lo mínimo para que pareciera que la cosa va mejor en España) en dieciocho meses, y la propaganda burda, burdísima, a base ya de mentiras directas porque ni en disimular o maquillar cifras se molestaron, se ha demostrado risible e ineficaz. La patética imagen de Cospedal y González Pons soltando trola tras trola bajo una sonrisa displicente, es decir, la actitud de llamar gilipollas al ciudadano (¡y a su votante!) en su misma cara, parece que ya no está funcionando. La tendencia es a la caída en picado en sus feudos de Madrid y la Comunidad Valenciana, especialmente esta última, y la pérdida de al menos uno de ellos sería un golpe mayor en sus perspectivas para las generales de lo que se imaginan. Pero tampoco hay que relajarse desde la oposición: el PP ha demostrado repetidamente que tiene malas artes de sobra para evitar perder parcelas de poder a base de golpes de efecto. La ofensiva propagandística, mediática y política (con pólvora del rey si hace falta) va a ser brutal y despiadada. Con la colaboración inestimable de muchos de sus perrodistas mamporreros, no lo duden.

Conclusión
Las elecciones europeas, que a priori se han considerado siempre comicios intrascendentes que no hacían más que repetir inercias de convocatorias de otro tipo, y que en todo caso podían servir como método de protesta con resultados entre pintorescos y cachondos, esta vez parece que han provocado muchos nervios e incertidumbre entre los de siempre. De momento ya se han llevado por delante al jefe de un gran partido, han presentado a nuevas estrellas del show que ahora deberán pasar a explicar con más detalle un programa potencial de gobierno, y han generado reacciones furibundas en cavernas y dinosaurios. Y eso sí que es nuevo, tan nuevo que casi no se veía desde el año 1977. Esto me lleva a pensar que el año y medio que queda hasta diciembre de 2015, con dos convocatorias mayores de por medio, va a volver loco al sismógrafo político y nos llenará casi todos los días de noticias “impactantes”. Desde aquí procuraremos estar presentes y, por supuesto, contarlo cuando toque.



NOTA 1: En el análisis he pasado muy por encima de Catalunya y País Vasco, y en la parte de previsiones los he ignorado, conscientemente. En ambas comunidades confluyen ahora mismo demasiados factores que no tienen nada que ver con la política estrictamente nacional y que no soy capaz de evaluar sin más información que la que tengo. Si tienen cosas que aportar sobre ello, pueden hacerlo en los comentarios.

NOTA 2: Dado que este análisis se hace con los datos electorales aún frescos, probablemente habría que corregir muchas cosas conforme pasen los días (de hecho, cuando lo empecé a escribir Rubalcaba aún no había anunciado su dimisión). Igualmente escribo esto casi del tirón y sin repasar para corregir, así que es posible que haya errores de todo tipo. Como es costumbre, cualquier modificación o matiz a lo que aquí se ha comentado irá en su post correspondiente. Todo lo que aquí se cuenta no dejan de ser hipótesis de trabajo. Sus comentarios, matices, discusiones y correcciones son bienvenidas.

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