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Todología con bigote
Enaltecimiento de la idiotez

Yo tengo una definición particular de lo que significa enaltecimiento del terrorismo.

Enaltecimiento del terrorismo es, por ejemplo, promover y apoyar con un voto parlamentario el bombardeo de un país lejano por ninguna razón en particular y, años después, seguir defendiendo aquella decisión con uñas y dientes como algo bueno.

Enaltecimiento del terrorismo es nombrar embajador al responsable de una vergüenza nacional en forma de avión militar estrellado y cadáveres repartidos de cualquier manera.

Enaltecimiento del terrorismo es reformar una ley de justicia universal cuyos efectos inmediatos, aparte de impedir que juzguen a los asesinos de un ciudadano de tu país, implican poner en libertad a incontables criminales de forma automática.

Enaltecimiento del terrorismo es consentir, aceptar y apoyar que en tu formación política campen por sus respetos representantes y herederos de una dictadura que mataba por opinar, torturaba en las prisiones y ejecutaba a base de fusilamientos hasta casi el mismo día de su desaparición.

Enaltecimiento del terrorismo es que exista una fundación “de interés general” (falta una coma ahí) dedicada a exaltar la figura del dictador ya mencionado.

Enaltecimiento del terrorismo es enviar a policías antidisturbios a reventar manifestaciones, apalear al que se ponga por delante, haga o no haga algo, meterse a saco en lugares públicos concurridos a soltar porrazos por deporte y, si acaso a alguno se le juzga, indultarle y reintegrarle en su puesto sin problema alguno.

Enaltecimiento del terrorismo es azuzar desde una o varias emisoras de radio el odio contra víctimas de terroristas, simplemente por el hecho de que esos terroristas no son “los que ellos querían”. O porque las víctimas les han sacado las miserias a la cara.

Enaltecimiento del terrorismo es que existan partidos políticos que promueven el racismo, el fascismo, la xenofobia y la exclusión del diferente, por medios violentos si fuera necesario.

Enaltecimiento del terrorismo es que exista un partido supuestamente democrático y de gobierno que quiere ganarse el voto de los partidos del punto anterior a toda costa.

Enaltecimiento del terrorismo es que pase esto por culpa de unas políticas restrictivas concretas, premeditadas y nada casuales. Uno de cuyos responsables, por cierto, ha sido premiado (¿enaltecido?) con la presidencia del partido en la comunidad más poblada de España.

Enaltecimiento del terrorismo es mandar al limbo de la desesperación a millares de jóvenes porque ya no pueden permitirse estudiar ni conseguir una beca. A veces, no pueden permitírselo ni con la beca.

Enaltecimiento del terrorismo es despiezar el país que te han encargado gobernar, llevándote buenas mordidas por hacerlo con diligencia, y con la certeza de que no te va a ocurrir absolutamente nada por hacerlo.

Y, por supuesto, enaltecimiento del terrorismo es que una panda de descerebrados se ponga a gritar vivas a ETA y alabanzas al tiro en la nuca, burlándose de aquellos que sufrieron la violencia y la muerte en sus carnes.

Lo que pasa es que, de esta lista, sólo han detenido a los últimos.

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