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Perspectivas desde el centro del caos
El idioma se defiende 20

“El otro día, los servicios de manteno del ministerio de asuntos aporísticos me produjeron un desdoblo de personalidad, agudizado con ensaño por el comporto inaceptable del conserje, quien con evidentes señales de abato me confirmó que el desprendo de retina que sufría era debido a mi ensimismo a la hora de fabricar pajaritas de papel. Un entreteno inteligente, a la par que barato y que es mi propia contribución al resurjo de la papiroflexia en esta España de aburro y oquedad”.

Los periodistas deportivos se han convertido en vanguardia militante de una noble causa: la supresión, total, absoluta e irreversible, del sufijo ”-miento” en palabras que significan “acción y efecto de…” para un verbo cualquiera. Como ariete para ello han escogido la palabra entrenamiento, sustituyéndola audazmente por la mucho más económica y veraz entreno, haciendo uso de ella en todo momento como subliminal arma para derribar tan procaz sufijo del límpido edificio de la Lengua Española. Empeñados en dar esplendor a la lengua (con minúsculas), enarbolan el estropajo de la elisión para dejar a la Lengua (con mayúsculas) tan calata, que ni un vulgar sufijo se puede echar encima para cubrir los muñones que le han ocasionado tantas y tantas heridas de los ágrafos que pululan por las redacciones.

En “El Idioma se Defiende” tenemos a gala justamente eso, defender y apoyar con todas nuestras fuerzas cualquier acción (y efecto) sobre nuestro vehículo comunicativo, por lo que una comisión de nuestros mejores expertos (en geología, no encontramos otros) ha empleado interminables horas e ímprobos esfuerzos en la ardua tarea de diseñar el farragoso párrafo que encabeza este artículo para solaz de propios y extraños y confusión de periodistas y traductores a mocosuena. Y marcamos como inexcusable objetivo el conseguir que dicho texto forme parte de las lecturas obligatorias en cada curso de educación secundaria, como parte del acervo cultural que todo redactor periodístico o de eseemeeses debería aglutinar a lo largo del delicado período de su construcción como persona.

El confino en un salón de la Academia, para ver si se les pega algo de conozo, sería un planteo racional y adecuado a la dimensión del problema que nos ocupa.

Comentarios

Comisión de Expertos : 29 05 2006 - 12:08

Su contribu a la difusión de la denuncia de problemas lingüísticos como éste del que hace usted men habrá de contar con una magnífica retribu por parte de la comisión de expertos que suscribe estas líneas.

No olvidaremos la inmensa labor que sus palabras están haciendo por la preserva del patrimonio verbal de los “pan-hispánicos”. Nos embarga la emo al ver que textos como el suyo suponen la constata de que aún existe en algunas almas la preocupa por el lenguaje.

Con venera y aten le saluda

la tal comisión expertil.

El fino estilista enmascarado : 29 05 2006 - 13:09

Y yo, que creía que ya sabíamos todos que los periodistas deportivos no son precisamente finos estilistas del idioma… En fin, no es que no me irrite el trato que dispensan a la lengua, ni la generalización de errores de todo tipo que ese uso del idioma difunde en el conjunto de la sociedad, ni siquiera que escriban pura y simplemente mal (a excepción de Santiago Segurola) pero es evidente que en el momento en el que la prensa deportiva suba el nivel de redacción de sus artículos (que es la traducción de un discurso mental, ojo, ésto es lo más grave) se queda sin publico.

Quiero con esto decir que me parece evidente que quien lee “Marca” (por poner un ejemplo) no tiene interés por los cristalinos arabescos de la poesía gongorina y como a algún periodista deportivo se le ocurra escribir a un nivel medio-alto, que sepa que se está jugando el puesto.

Un saludo.

Otis B. Driftwood : 29 05 2006 - 15:40

Muy bien, nadie pide que se eleven a las alturas inabarcables del idioma del Siglo de Oro, pero… ¿es necesario, además, cargarse el idioma que ya existe? Yo creo que no. En Radio Sevilla ya he conseguido oír a algunos de estos comentaristas decir “el jugador se entrenó”, en vez de “el jugador entrenó” (¿a quién?). O sea, que sí que se puede :-)

El fino estilista enmascarado : 29 05 2006 - 16:45

No, si necesidad de cargarse el idioma no hay ninguna y además, en el fondo (y hasta en la superficie, si me apura usted) estamos de acuerdo pero no le entiendo bien con ese ejemplo…entrenar ¿No es un verbo que admite un uso pronominal? Y si efectivamente, lo es; ¿No precisa ir precedido de un pronombre en tal caso? Y si el deportista del ejemplo se prepara en solitario, ¿No podremos aducir que además vale la forma reflexiva: -”se entrena”? Y si prepara a otros; ¿No será correcto suprimir la forma reflexiva y decir (por poner un ejemplo): Entrena a varios equipos?

Entonces, disculpe mi supina torpeza, cree que el periodista sevillano ¿acierta o se equivoca? Un saludo.

Otis B. Driftwood : 29 05 2006 - 17:05

Creo que no me entendió, estimado y enmascarado estilista. El periodista sevillano ¡¡¡acierta!!! Por eso digo que si ahí lo hemos conseguido, lo otro no debería de ser tan difícil :-)

Joe Kozinski : 29 05 2006 - 17:08

¿Y no sería mejor, para la defensa del idioma, enseñarle artes marciales y que se defienda él solito?

El fino estilista enmascarado : 29 05 2006 - 17:10

Virgen del amor hermoso. ¡Aleluya!

Alber Vázquez : 29 05 2006 - 18:16

Otro entrañable uso dado al idioma por los periodistas deportivos es la palabra “probatura”. Ejemplo: “el seleccionador hizo varias probaturas a lo largo de partido”. Y no es que esté mal, pero es que tratándose de una palabra en desuso, eso de repetirla hasta el hastío, pues como que agota. Pero vamos, que al final estos patanes de la lengua se te vuelven entrañables. A los periodistas deportivos, me refiero.

Comisión de Expertos : 29 05 2006 - 18:24

Estimado y fino estilista embozado,

existe una diferencia abismal y abisal entre subir el nivel de redacción (acrecentar la complejidad sintáctica, ornar las frases con vocabulario de uso escaso e incluir metonimias, sinécdoques y demás tropos) y hacer un uso correcto de la sintaxis, el léxico y la retórica. Nadie pretende que los escribanos del deporte pergeñen sonetos con estrambote para la loa de jugadas magníficas, ni que compongan ovillejos para dar a conocer los nuevos fichajes. Ni siquiera se aspira a que hagan uso de la dilogía y la metáfora como, de facto ya lo hacen. Lo que se pretende es que hablen, escriban y pronuncien correctamente. Por un lado, porque se les paga para ello. Por otro lado, porque eso debería ser un requisito indispensable para una información correcta y adecuada. Y por último, porque al trabajar en medios de difusión social, extienden-inconsciente o conscientemente, directa o indirectamente-, lo que dicen, generalizan usos y crean confusiones.

Si aspiramos a que un lector de Marca hable mal, entonces los yerros están plenamente justificados. Si esperamos que comprenda lo que se le ha querido transmitir, debemos transmitirlo adecuadamente. Si un periodista se expresa bien generalizará la buena expresión entre aquellos que lo leen o escuchan.

Las incorrecciones tremendas a las que los periodistas (deportivos y no deportivos) sucumben una y otra vez denota falta de claridad de ideas e incapacidad para hilar los pensamientos correctamente. Muchos de ellos ni siquiera saben negar una oración correctamente. O confunden “causa” y “consecuencia”. Ambos ejemplos constituyen magníficas varas de medir su estatura intelectual y sondar la profundidad de su pensamiento.

La Comisión no se responsabiliza de la comisión de errores en el texto arriba expuesto. Ni siquiera se responsabiliza de su propia opinión. Ni aspira a ser entendido. Sólo pretende poder ser malinterpretado en virtud de su falta de claridad.

El fino estilista enmascarado : 30 05 2006 - 12:50

No, si estoy de acuerdo. Insisto, no hay discusión posible. No sólo creo que tiene usted la razón, sino que además (iluso)espero haberle malinterpretado en el sentido en que esperaba.

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