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Todología con bigote
Reseña: "Toda la verdad sobre las mentiras", de Chiqui Palomares

Toda la verdad sobre las mentiras
José Antonio Palomares
Plaza & Janés

En el principio fueron los ochenta y un televisor Philips K-12 que entró por sorpresa en la casa…
Chiqui Palomares tiene mi edad, lo que significa que su infancia fue más o menos mi infancia y sus diez años (u once, o doce) se parecieron mucho a los míos. Hace algunos meses nos enseñaba cómo hacer una pastilla de jabón, y ahora presenta esta novela, a la que podría llamar costumbrista pero que en realidad es de aventuras, en la que nos enseña otras muchas cosas útiles, tiernas y ciertamente nostálgicas.

Las diez de los Goya

1. La llegada: Más dinámico e interesante el photocall en la alfombra roja (rosa, que el patrocinio manda, aunque ya conocen mi opinión) que otros años. Esto se ha notado especialmente al seguir la retransmisión por la web de RTVE, donde se podía ver sin la espantosa locución de La Primera. Cada vez queda más claro que el ERE del Ente sirvió hace años para quitarse de encima a los mejores profesionales; el resultado lo sufrimos, sobre todo, en las retransmisiones en directo. En cualquier caso, esta previa a la ceremonia se me hizo corta y amena. Nada que ver con lo que estaba por venir.

Con la ley en la mano, usted será terrorista

Me pasa un amigo jurista (que me ha pedido que no cite su nombre) una recopilación de consecuencias posibles y previsibles de la nueva Ley Antiterrorista perpetrada por ésta nuestra cleptocracia éste nuestro gobierno y que se pondrán en marcha en breve, con la inestimable aquiescencia del gran tonto útil del siglo XXI secretario general del PSOE y —todavía— líder de la oposición, Pedro Sánshe. He hecho algunas modificaciones de formato, pero en su mayor parte he preferido dejarlo tal y como me ha llegado para que se comprenda la indignación que su autor (y, me consta, muchos de sus colegas) siente ante semejante barbaridad legislativa.

Reseña: "Una esquina en Nueva York", de JJ Merelo

Una esquina en Nueva York
Juan Julián Merelo
Amazon

Hay libros de viajes que son una delicia de leer porque cuentan más del viajero que del propio periplo de éste. “Una esquina en Nueva York” es precisamente de esos, y Juan Julián Merelo (JJ, de toda la vida) utiliza esa esquina del título, ese aleph situado entre la calle 42 y la Octava Avenida, como foco de proyección desde el que empieza a contarnos un viaje que hizo a la ciudad de los rascacielos… y de ahí se pierde en los recuerdos de otros viajes, otros descubrimientos, aventuras urbanas que lo mismo se cruzaban el mundo de punta a punta que exploraban una estación a veinte kilómetros de Úbeda. JJ observa, anota, cuenta, rehúye toda la avalancha de detalles que pueblan las guías de viaje y, mientras que te está contando hacia dónde ir en Central Park o cómo coger el ferry de Staten Island para ver en un suspiro la Estatua de la Libertad, se interrumpe para explicarte cómo se tomó el brunch en el sitio más extraño que uno pueda imaginarse, o que hay signos masónicos por todas partes y que se divierte —y nos divierte— buscándolos. O te explica las diferencias entre los que toman el tren y los que se abrazan de corazón y cartera al autobús y te encuentras al final del capítulo calculando cuánto te costaría un viaje de esos de varios días a través de la inmensidad de los Estados Unidos para bañarte en el Pacífico y luego volver… para llegar a tiempo al brunch, claro.

Reseña: "Mataré a vuestros muertos", de Daniel Ausente

Mataré a vuestros muertos
Daniel Ausente
Editorial Prosa Inmortal, 2014 (Enlace)

Lo que parece una novela negra ambientada en los barrios bajos de Barcelona se torna en un viaje indescriptiblemente horrendo por el mal que palpita bajo sus calles. Daniel Ausente construye en apenas ciento treinta páginas una excepcional narración a partir de personajes tan extraños como plausibles. Partiendo de un esquema narrativo tan clásico como complejo, Absence presenta, desarrolla y encaja todas las piezas con una soltura tal que parecería fácil replicarla, pero que en realidad está al alcance de muy pocos.

...y volvería a hacerlo

31 de diciembre. Último día del año, última nota del año. Trescientos sesenta y cinco días sin fallar ni uno, escribiendo día a día, buscando el hueco, la forma, el lugar, a veces incluso el ordenador desde donde poder publicar al final de cada jornada el post diario. Una tarea titánica, cargada de tantos momentos buenos como malos, de tardes de auténtico pánico ante la ventana vacía del editor de textos con dedos que se negaban a moverse, a teclear siquiera un par de frases. Pero también de noches en las que las palabras salían solas e hilvanaban sentencias con sentido y sinsentidos sentenciosos.

Grasiah, Burgaria

El penúltimo es para dar gracias, igual que si fuera el epílogo de ese libro nunca escrito, porque creo que se merecen.

Así que permítanme agradecer a ustedes, lectores, haber entrado en el blog durante todo el año para leerse las notas que compusieron este proyecto, sin perderse ninguna (hola, mamá y papá). Ya sea motu proprio, desde una red social o desde un lector de sindicación RSS, consideraron que aquí había algo que merecía la pena dejarse unos minutos de su tiempo para leerlo y sólo por eso creo que ha merecido mucho la pena escribirlo. En particular, gracias a los que quisieron aportar algo más, discutir, matizar o replicar frontalmente a lo escrito dejando un comentario; en la mayoría de los casos esos comentarios completaron huecos que se habían quedado al aire, o bien me hicieron repensar el texto y las ideas de las que surgió. Y gracias también a aquellos con los que tuve ocasión este año de conversar en persona sobre el cuaderno y muchísimos otros temas.

El post del año

A punto de terminar, me gustaría hacer un pequeño repaso de mis notas preferidas a lo largo de este año de posts diarios. Es una revisión muy rápida y nada exhaustiva, puesto que recorriendo los archivos he tenido que entrar en más de alguno de ellos para recordar qué diantres escribí bajo un críptico título. Cada post tiene mil razones para haber sido escrito (o sólo una: es lo que salió de la cabeza en ese momento) y otras mil para incluirlo aquí, pero con seguridad los lectores habrán encontrado otros más interesantes que los que aparecen en esta pequeña lista. Si les apetece dejar sus preferencias, están los comentarios a su disposición.

Ideas sueltas #34

Ciento noventa y cinco
Hoy he aprendido conceptos culinarios muy interesantes, como el de “albardar”: envolver algo en bacon (¿bacón, beicon, panceta, lagarto, Spock?). A partir de ahí, hemos considerado que todo está mejor empanado primero y albardado después.

Se venden promesas

Se venden promesas

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