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Todología con bigote
Reseña: "Mataré a vuestros muertos", de Daniel Ausente

Mataré a vuestros muertos
Daniel Ausente
Editorial Prosa Inmortal, 2014 (Enlace)

Lo que parece una novela negra ambientada en los barrios bajos de Barcelona se torna en un viaje indescriptiblemente horrendo por el mal que palpita bajo sus calles. Daniel Ausente construye en apenas ciento treinta páginas una excepcional narración a partir de personajes tan extraños como plausibles. Partiendo de un esquema narrativo tan clásico como complejo, Absence presenta, desarrolla y encaja todas las piezas con una soltura tal que parecería fácil replicarla, pero que en realidad está al alcance de muy pocos.

...y volvería a hacerlo

31 de diciembre. Último día del año, última nota del año. Trescientos sesenta y cinco días sin fallar ni uno, escribiendo día a día, buscando el hueco, la forma, el lugar, a veces incluso el ordenador desde donde poder publicar al final de cada jornada el post diario. Una tarea titánica, cargada de tantos momentos buenos como malos, de tardes de auténtico pánico ante la ventana vacía del editor de textos con dedos que se negaban a moverse, a teclear siquiera un par de frases. Pero también de noches en las que las palabras salían solas e hilvanaban sentencias con sentido y sinsentidos sentenciosos.

Grasiah, Burgaria

El penúltimo es para dar gracias, igual que si fuera el epílogo de ese libro nunca escrito, porque creo que se merecen.

Así que permítanme agradecer a ustedes, lectores, haber entrado en el blog durante todo el año para leerse las notas que compusieron este proyecto, sin perderse ninguna (hola, mamá y papá). Ya sea motu proprio, desde una red social o desde un lector de sindicación RSS, consideraron que aquí había algo que merecía la pena dejarse unos minutos de su tiempo para leerlo y sólo por eso creo que ha merecido mucho la pena escribirlo. En particular, gracias a los que quisieron aportar algo más, discutir, matizar o replicar frontalmente a lo escrito dejando un comentario; en la mayoría de los casos esos comentarios completaron huecos que se habían quedado al aire, o bien me hicieron repensar el texto y las ideas de las que surgió. Y gracias también a aquellos con los que tuve ocasión este año de conversar en persona sobre el cuaderno y muchísimos otros temas.

El post del año

A punto de terminar, me gustaría hacer un pequeño repaso de mis notas preferidas a lo largo de este año de posts diarios. Es una revisión muy rápida y nada exhaustiva, puesto que recorriendo los archivos he tenido que entrar en más de alguno de ellos para recordar qué diantres escribí bajo un críptico título. Cada post tiene mil razones para haber sido escrito (o sólo una: es lo que salió de la cabeza en ese momento) y otras mil para incluirlo aquí, pero con seguridad los lectores habrán encontrado otros más interesantes que los que aparecen en esta pequeña lista. Si les apetece dejar sus preferencias, están los comentarios a su disposición.

Ideas sueltas #34

Ciento noventa y cinco
Hoy he aprendido conceptos culinarios muy interesantes, como el de “albardar”: envolver algo en bacon (¿bacón, beicon, panceta, lagarto, Spock?). A partir de ahí, hemos considerado que todo está mejor empanado primero y albardado después.

Se venden promesas

Se venden promesas

La necesidad de leer

Leo por gusto y a la vez por necesidad.
Necesidad de historias ingeniosas que me aten durante cientos de páginas, necesidad de aprender sobre hechos, necesidad de aprender cosas nuevas aun a costa de desaprender muchas viejas. Necesidad de terminar un libro sabiendo que hay otro esperando. Necesidad de tener tres, cuatro, hasta cinco textos abiertos en paralelo, escogiendo uno de ellos según el momento emocional del día o el tiempo disponible para pasar unas cuantas páginas. Necesidad de acompañar con funciones intelectuales a las funciones fisiológicas inevitables, como rito imprescindible e indivisible. Necesidad de ensayar los trucos del idioma a partir del ilusionismo del autor hábil. Necesidad de dejarme la vista entre líneas de apretada tipografía o de sentir el viento de las páginas que pasan veloces sobre mi cara. Necesidad de abrir la bolsa en el metro, el avión, el tren o en una sala de espera con la seguridad de que dentro estará el libro del que no puedo apartar los ojos. Necesidad de recorrer los estantes de una librería o de casa poniendo los ojos del inspector Gadget hasta posarlos en la gran idea, aunque a veces no sea capaz de encontrarla y haya de salir embozado evitando la mirada asesina de la librera. Necesidad de poder sostener mis discusiones en palabras escritas. Necesidad de saber de qué hablamos porque ya lo he encontrado en algún libro. Necesidad de encontrarlo, si todavía no llegó el momento. Necesidad de prestar y pedir prestado, regalar y ser regalado. Leo por necesidad de oír cómo suenan las voces de los personajes, de practicar la dicción en mi idioma y en otros, de ambientar el silencio con palabras insonoras.
Leo por necesidad de leer y porque no concibo la posibilidad de no leer.

Libros 2014: Reseñas de la 14 a la 21

Hoy les dejo con unas cuantas minirreseñas que pueden encontrar en la sección de libros. Que les sean útiles.

Contra el discurso del rey

Españolas, españoles,

en estas fechas tan señaladas, me llena de orgullo y satisfacción decirles que estoy hasta las mismísimas narices de Rudolf de discursos reales emitidos al peso por (casi) todas las cadenas, públicas o privadas, en los que el monarca de turno, cada año más viejo y más hastiado, enumera una serie de lugares comunes de entre los cuales se destacarán por los medios de comunicación una o dos frases que aparentan salirse de lo corriente, pero que se encuentran perfectamente estudiadas y aprobadas por los poderes correspondientes. Estoy hasta lo que vienen siendo las gónadas del caballo del Cid de los posteriores análisis pormenorizados de posturas reales, decorado, fotos al fondo, rayones en las estanterías, incluso del olor a naftalina que debe despedir ese despacho donde sumahestá se dirige a un país que ni conoce ni comprende. Estoy hasta la joroba de los camellos de Oriente de que mañana la prensa adicta de consumo masivo abra a toda portada con los detalles de un discurso que no cambiará ni un pelito la situación de España ni la vida de los españoles y que es, por ello, irrelevante y estúpido. Estoy, en definitiva, jartito de Borbón, y el único discurso real que podrá interesarme jamás será aquel en el que el tenedor de la corona decida renunciar a ella, en su nombre y en el de sus posibles herederos, para siempre jamás.

Dicho esto, qué alfombra tan horrible.

Reseña: "Ranciofacts", de Pedro Vera

Ranciofacts
Pedro Vera
¡Caramba! Cómics, 2014

Usted es rancio; asúmalo cuanto antes, tome aire y acepte este hecho incuestionable, así podrá disfrutar en todo su esplendor de la obra de Pedro Vera. No hay forma de escaparse: todos hemos hecho alguna vez un chiste cuñao, hemos participado de una paella en el campo, hemos vivido fiestas populares, hemos sido invitados a una boda/bautizo/comunión, comportándonos como se espera de nosotros; incluso, en un momento de debilidad, hemos podido usar una frase rancia para hablar de esa monarquía o esa constitución “que los españoles nos dimos”. Oleadas de ranciedad nos rodean, nos penetran, nos envuelven, mantienen la Galaxia unid… bueno, un momento, que me he liao.

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